Alejada de la popularidad de las grandes variedades blancas internacionales, la Xarello es fundamentalmente conocida por ser una de las uvas con las que se elabora el cava. Pero muchos siglos antes de convertirse en coprotagonista de los espumosos catalanes, la Xarello desempeñaba ya un importante rol en la elaboración de vinos blancos de esta zona y de otras áreas de la costa mediterránea. Para conocerla más en profundidad, hemos seleccionado nueve vinos capaces de mostrar la mejor expresión de esta cepa milenaria.
Xarello, Cartoixa, Moll, Pansa Blanca, Premsal, Vinate y un buen número de derivados de estas y otras sinonimias son los nombres con los que es conocida una variedad que lleva mucho tiempo entre nosotros. De hecho, se especula con que naciera entre los siglos X y XIII, fruto de un cruce fortuito entre las hoy (casi) extinguidas Hebén y Brustiano Faux, una certeza genética conocida tras diversos estudios llevados a cabo en 2015.
Dado que la Hebén (nombrada en ocasiones como Gibi) es asimismo madre de otras variedades extendidas por toda la península, y dado que la Brustiano Faux es de origen francés, parece lógico ubicar el alumbramiento en Cataluña, donde esta variedad ocupa 10.948 hectáreas, si bien la Xarello está también presente en Valencia, Extremadura, Baleares y Aragón, totalizando 11.401 hectáreas, todo ello según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) actualizados a junio de 2023.
El MAPA nos explica también cómo es “oficialmente” esta variedad a través del estudio del ingeniero agrónomo Pedro Miguel Chomé Fuster, quien cuenta que la Xarello es una uva de piel gruesa, racimos compactos de tamaño mediano y pulpa jugosa, adaptada a diversos suelos, resistente a la botrytis, capaz de producir mostos de elevada acidez, con un contenido en azúcares medio-alto.
El a menudo imprescindible The Oxford companion to wine, de Jancis Robinson (2006), no aporta en este caso mucha información adicional sobre la Xarello, aunque sí nos da pistas del reciente auge de esta variedad asociada a la producción de cava al mencionar solamente 8.750 hectáreas plantadas en España en 2004. La master of wine británica describe la cepa como vigorosa y productiva, mientras que sus vinos son particularmente reconocibles en nariz e intensos en boca.
Diversos autores y especialistas coinciden en mencionar también su floración temprana, su acidez equilibrada y su contenido relativamente alto en resveratrol —el polifenol antioxidante de moda—, y entre sus aromas característicos se mencionan asiduamente la pera, la manzana y el hinojo.

La D. O. Alella, donde a la Xarello se la conoce como Pansa Blanca, destaca además la versatilidad de esta variedad, así como la capacidad de envejecimiento de los vinos elaborados con ella, una característica sobre la que también insisten en la D. O. Cava, donde afirman que “es una variedad muy rica en azúcares y por tanto de un grado alcohólico elevado […] Aporta cuerpo, estructura y frescura, y aumenta la longevidad de los vinos”. Además, esta denominación de origen añade la paleta de los cítricos a los descriptores aromáticos y matiza que la acidez de los vinos de Xarello ronda los 6 a 6,5 gramos de ácido tartárico por litro; un valor especialmente interesante para una zona cálida, aunque no necesariamente ajustado a la realidad.
Por su parte, en la mallorquina D. O. Binissalem hablan de la Xarello —conocida allí como Moll o Premsal Blanc— como una variedad que “aporta frescor y aromas de fruta blanca, manzana, membrillo y notas anisadas”, si bien nos sorprende leer que su piel es fina, contrariamente a todas las demás descripciones que encontramos de esta casta, algo achacable al material genético específico de la isla.
También en Mallorca, desde la D. O. Pla i Llevant explican que la Premsal Blanc es la variedad más cultivada entre las autóctonas blancas de la zona. Destacan su “buena calidad aromática”, su equilibrio y su “graduación alcohólica no muy elevada”, apostillando que es “excelente para coupage”, lo que no necesariamente parece una virtud.
Fuera de nuestras fronteras, la Xarello se encuentra inscrita en el oficial Catalogue des variétés de vigne de Francia, y el Vitis International Variety Catalogue (VIVC) la registra también con pasaportes de Australia, Alemania, Italia y Estados Unidos, país este último donde no sólo hay plantaciones experimentales, sino incluso algunas referencias comerciales, si bien la presencia de esta variedad lejos de España es (aún) meramente anecdótica.

Xarello, Xarel·lo, Xarel-lo, Xerello, Charelo… Diversas caras para una variedad controvertida
Si la Xarello es una rara avis fuera de nuestro territorio, tampoco se puede decir que haya despertado mucha curiosidad entre los estudiosos hasta bien entrado el siglo XIX. A pesar de llevar un milenio enraizando en nuestra piel de toro, las primeras referencias escritas datan de un contrato de arrendamiento fechado en Sitges (Barcelona) en 1785, donde la Xarello aparece bajo el nombre “Xerello”.
Años más tarde, encontraremos algunas menciones ya como “Xarello” en obras como la francesa Guide des Négocians (M. Laurent Lipp., 1793). Allí se explica que en la zona del Penedés se elaboran vinos de Macabeo y Xarello “cuyo gusto, a la verdad, no es de los más agradables”. Este varapalo a la Xarello será recogido, curiosamente, por numerosas obras posteriores, como el Diccionario teórico, práctico, histórico y geográfico de comercio (Jayme Boy, 1839), e incluso aparece citado en la Historia de Villanueva y Geltrú (José Coroleu, 1878), cuyo autor comenta a pie de página, empleando ya la grafía “Xarel-lo”, que “tenemos el disgusto —o mejor— el gusto, de no participar de esta opinión”.
Paralelamente, el calco fonético castellano “Charelo” (hoy en desuso pero muy presente hasta bien entrado el siglo XXI) aparece en manuales como la Memoria sobre los vinos y su destilación: y sobre los aceites, de Josep Roura i Estrada (1839), quien comenta que la “Charelo” es una “variedad de la tribu de los jaenes, de Simón Rojas Clemente” en una época en la que los análisis genéticos no pertenecían ni siquiera al ámbito de la ciencia-ficción, y la ampelografía se limitaba a identificar, describir y clasificar las vides a través de la forma y el color de hojas, racimos y bayas, emparentando con frecuencia churras con merinas.
Más curiosa es la presencia de la Xarello en obras literarias como el poemario La masía dels amors (Francesch Pelay Briz, 1865), cuyo autor explica en una nota a pie de página que la Xarello es una “clase de uva muy apreciada en el campo de Tarragona y de la cual se hace un vino que los naturales de aquella comarca estiman en mucho”.
Poco tiempo después de colarse en aquella “masía de los amores”, donde las “muchachas [vendimiadoras] sonreían entre las cepas” a los jóvenes porteadores de cestos, el viñedo catalán sería pasto de la filoxera, con el primer foco detectado en 1879, y una afectación total del Penedés entre 1887 y 1890, para llegar a Tarragona casi con el cambio de siglo. Pero aquella debacle para la vitis vinifera en general supondría un impulso para la Xarello en particular, elegida para repoblar el viñedo por muchos viticultores del Penedés y regiones limítrofes ante el auge del incipiente xampany català, el espumoso de método tradicional que daba entonces sus primeros pasos antes de llegar a nuestros días como cava, Clàssic Penedès o Corpinnat.

Para encontrar la actual forma “Xarel·lo”, tenemos que remontarnos al primer tercio del siglo XX. Y es que no será hasta 1913 cuando se oficialicen las nuevas normas lingüísticas del Institut d’Estudis Catalans apadrinadas por el ingeniero industrial y gramático Pompeu Fabra, con el diacrítico “punto volado” en lugar del guión que separa las ‘eles’ consecutivas de sílabas diferentes en catalán.
Xarello, Xerello, Charelo o Xarel·lo, lo cierto es que a pesar de contar en España con una superficie de viñedo similar a la de variedades como la Chardonnay, la Merlot o la Moscatel de Alejandría, la reina del cava es una uva relativamente desconocida y un tanto misteriosa.
¿Será esta vigorosa y productiva variedad capaz de seducirnos en las nueve elaboraciones desprovistas de burbujas que vamos a catar? ¿Demostrará realmente la Xarello que es adecuada para elaborar vinos de guarda? ¿Estamos, así, ante una uva expresiva y con identidad varietal o tendrán razón aquellos antiguos tratados de comercio que describen sus vinos como “poco agradables”?
Como en ocasiones anteriores, para responder a estas y otras preguntas hemos reunido a un plantel de expertos del mundo del vino con quienes cataremos a ciegas y en orden aleatorio las añadas actualmente a la venta de nueve vinos monovarietales de diferentes zonas y estilos. Y así, sin más preámbulos, dejemos que hable el vino.
Can Sumoi Xarello 2025
Formado entre Sant Sadurní d’Anoia, Madrid, Alsacia y Saint-Émilion, Pepe Raventós ha aprendido de Didier Dagenau, Olivier Lamy, Herald Hexamer y Philippe Blanc con la clara idea de “recuperar el ruralismo como forma de vida y como compromiso con el territorio”, elaborando vinos de mínima intervención con levaduras autóctonas y agricultura biodinámica. Para este elaborador, el vino “es la consecuencia de un paisaje vivo, de una tierra trabajada con perseverancia y de una manera de entender el mundo”.
Situada a 600 metros de altitud, en la sierra del Montmell (Tarragona), la finca Can Sumoi —documentada desde 1645— cuenta con 20 hectáreas de viñedo rodeadas por más de 400 hectáreas de bosque. De esta auténtica “isla agrícola dentro de un mar forestal” nace este monovarietal amparado por la D. O. Penedès cuyas uvas (procedentes de diversas parcelas de suelos poco profundos con arenas y gravas) se vendimian a mano, se despalillan, pisan y prensan. El mosto resultante fermenta con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable (80 %) y de cemento (20 %) a entre 18 y 20 ºC durante 14 días. Posteriormente, el vino lleva a cabo la conversión maloláctica espontánea y se somete a una crianza de tres meses con dos batonages por semana.
El resultado es un vino de mínima intervención (para cuya elaboración se emplean únicamente uvas y sulfitos), de acidez correcta, con marcados aromas florales y de fruta blanca. En boca es agradable, equilibrado, franco y austero, perjudicado muy probablemente en su expresividad por su juventud, ya que se trata del único representante de la añada 2025 que encontraremos en esta cata.
Art Laietà Cau d’en Genís Pansa Blanca 2024
Ubicada en el parque natural de la sierra de Marina, al norte de Barcelona y a escasos metros de la costa, Art Laietà elabora sus vinos bajo la denominación de origen Alella, empleando uvas de cultivo ecológico de su propia finca procedentes de laderas de orientación sur con altitudes de entre 100 y 220 metros sobre el nivel del mar y suelos de sauló: arenosos, de granito en descomposición.
La fermentación y crianza se llevan a cabo en huevos de cemento durante seis meses, dejando que sea el movimiento espontáneo del propio vino junto con las lías finas favorecido por la forma del recipiente el que lleve a cabo un “batonage natural”. Posteriormente, el vino —compuesto únicamente por uvas y una pequeña adición de sulfuroso— descansó un año en la botella antes de llegar a nuestras manos.
La cata Art Laietà Cau d’en Genís 2024 nos revela un vino de nariz expresiva, con aromas marcados a pieles de cítrico, así como mantequillas, fruta blanca, hinojo y un sutil toque mineral (fósforo). En boca, la acidez es correcta y natural, mientras que el trago muestra buena intensidad y longitud, con un paso por boca homogéneo, lineal y estructurado. Se trata de un vino redondo, complejo e intenso a la vez que fácil de beber; uno de esos vinos que piden insistentemente repetir el trago.
Pinord Lluna Nova Xarel·lo Vinyes Velles 2018
Lluna Nova es un monovarietal de Xarello elaborado por Pinord en el Penedés. Las uvas proceden de una única parcela (El Serral) ubicada en la finca Mas Muntanyans, donde las cepas, de más de 90 años y cultivo biodinámico certificado, hunden sus raíces en suelos marcadamente calcáreos.
Todo el proceso, desde la viña hasta el embotellado, se rige por el calendario biodinámico de Maria Thun, y la bodega colabora con la Fundación World Nature para fomentar la biodiversidad de la finca. Tal y como cuenta Mireia Tetas —miembro de la cuarta generación al frente de esta bodega familiar— “se han reintroducido especies de búhos, erizos blancos y murciélagos que nos ayudan a combatir plagas o enfermedades de forma natural, convirtiéndose en nuestros mayores aliados”.
En este auténtico ecosistema vitícola se elabora Pinord Lluna Nova Xarel·lo Vinyes Velles. Tras una vendimia manual, ya en bodega se efectúa un prensado suave del que se selecciona el mosto flor. La fermentación tiene lugar en barricas, donde el vino permanece nueve meses con batonages. La clarificación y el filtrado se minimizan para preservar la identidad del vino, que, según la bodega, reposa en botella un mínimo de un año antes de su comercialización, si bien en nuestro caso el vino ha pasado seis años en botella, convirtiéndose en la expresión más longeva de la Xarello presente en nuestra cata y permitiéndonos comprobar el potencial de guarda de esta variedad.
En nariz encontramos un vino de carácter terpénico, complejo y de mucho peso, con fruta blanca madura (manzana), marcados aromas a hinojo, flores secas, monte bajo, mantequillas y piel de cítrico. La boca es coherente con la fase olfativa, revelando un vino serio pero equilibrado, con una sorprendente acidez para su edad, un trago de gran longitud, buena intensidad y destacable complejidad, dejándonos disfrutar de un posgusto en el que se combina un agradable repunte amargo con marcadas notas lácticas, todo ello tras un trago estructurado, con cierta astringencia, que nos hace pensar en que estamos ante un vino de elevado potencial gastronómico, alejado del perfil más “facilón” de otros xarellos.
La Tercera Viña 2024
Single Vineyards Collectors es el proyecto de tres apasionados del mundo del vino decididos a poner en valor el viñedo de la zona del macizo del Garraf (Barcelona) y la Cuenca de Barberá (Tarragona).
Este monovarietal de Xarello es la tercera y actual añada del vino que dio origen al proyecto. Procede de una única viña de 35 años ubicada en Olivella (Barcelona), en el mencionado massís del Garraf, sobre suelos calcáreos con presencia de fósiles marinos. Las uvas se vendimian a mano en cajas de 20 kilos, se despalillan y se encuban en un depósito de acero inoxidable para someterse a una maceración en frío de 24 horas. Tras un suave prensado manual, el mosto fermenta con levaduras autóctonas a 15 ºC durante veinte días. Terminada la fermentación, el vino se trasiega a barricas de roble francés Allier de tercer uso, 300 litros y tostado suave, donde permanece seis meses sobre sus lías finas sin batonages.
En nariz, La Tercera Viña 2024 presenta un carácter marcadamente varietal: dominan los aromas a pera y manzana asada, fruta blanca madura, flores y cáscara de cítrico, con notas de hinojo y un fondo mineral que evoca el suelo calizo del viñedo.
Es un vino que traslada a la copa la calidad de la materia prima con la que está elaborado —una materia prima que es, tan sólo, uva acompañada de los preceptivos sulfitos—, dejando claro en todo momento su carácter de vino de mínima intervención, con un trago que habla de autenticidad antes que de refinamiento. Tiene buena acidez, un volumen perfectamente equilibrado, buena intensidad y notable longitud, con recuerdos sutiles de la crianza en barrica, un claro fondo mineral, un posgusto agradablemente amargo y un retronasal cítrico. Es, en definitiva, un fabuloso paisaje embotellado; una foto sin filtros de una de las zonas más interesantes de la Cordillera Litoral.
Vallformosa Cultivare Blanco 2021
A pesar de iniciar su andadura en 1865, Vallformosa no posee viñedo propio, sino contratos de arrendamiento a largo plazo con más de 400 familias de viticultores. Su línea de vinos Cultivare nace para poner en valor los viñedos viejos más emblemáticos con los que trabajan y elaborar vinos singulares aprovechando la calidad de esta materia prima.
Así, las uvas de Cultivare Blanco 2021 proceden de una única viña situada al pie de la montaña de Sant Jaume, en Vilafranca del Penedès, plantada en vaso en 1969 y cultivada en ecológico. La vendimia se realiza a mano durante la primera quincena de septiembre. En bodega, las uvas se prensan suavemente, y el mosto se divide en tres partes iguales que fermentan por separado: la primera en depósitos de acero inoxidable, para preservar frescura y pureza; la segunda en huevos de hormigón, con el fin de aportar textura y acentuar el perfil mineral, y la tercera en barricas nuevas de roble francés de 300 litros con tostado suave, donde permanece seis meses con batonages semanales. El vino fue posteriormente ensamblado, y se embotelló en junio de 2022, por lo que había permanecido casi cuatro años afinándose en botella antes de que lo descorchásemos.
Cuando lo catamos, su nariz se muestra intensa y compleja, con aromas marcadamente herbales, mentolados y anisados que dan como resultado un vino de perfil balsámico, en el que también encontramos fruta madura y compotada —blanca y de hueso— piel de cítrico y sutiles recuerdos a la madera en la que se ha criado.
En boca presenta una entrada directa y balsámica, con una acidez refrescante y un trago de longitud destacable, toques salinos, frutos secos y un posgusto sugerentemente amargo que interpretamos como una nota varietal de la Xarello. No obstante, el marcado carácter herbal aleja esta elaboración de la línea más ortodoxa del varietal, aportando un extra de interés a esta referencia, que puede presumir también de buen volumen, estructura y la fabulosa dualidad de un vino complejo y con “enjundia” que a la vez resulta fácil de beber.
Parés Baltà Electio 2022
Aunque Parés Baltà no necesita presentación, conviene recordar que esta bodega atesora más de dos siglos de historia, de una historia viva de la cual la tercera generación de la familia Cusiné se encarga hoy de escribir uno de sus capítulos más apasionantes, con los hermanos Joan y Josep Cusiné al frente de un proyecto compartido por sus mujeres, María Elena Jiménez y Marta Casas, respectivamente, comandando la parte enológica y creando una gama de vinos que son auténticos retratos del paisaje.
Electio 2022 es uno de esos retratos, un monovarietal de Xarello procedente de una única parcela, Font del Camí Ral, en la Finca Cal Miret, situada en la llanura central del Penedés, a 325 metros de altitud. Sus cepas, de más de 90 años, están guiadas en vaso con un marco de plantación de 1,2 x 2,6 metros sobre suelos franco-arcillosos profundos con suave pendiente de exposición noreste. El cultivo es biodinámico. La vendimia, realizada a mano y en cajas pequeñas, fue bastante temprana, con una producción mermada por el calor pero extraordinariamente sana por la ausencia de enfermedades fúngicas. Tras una maceración pelicular de cuatro horas, la uva se prensó suavemente y fermentó en barricas nuevas y de segundo año, francesas de Allier y húngaras, durante 18 días a una temperatura media de 17 °C. La crianza se completó en las mismas barricas durante cuatro meses sobre lías finas con batonages periódicos.
Nada más servirlo nos llama la atención su color dorado, y al catarlo encontramos una nariz de buena intensidad, con los habituales aromas a fruta blanca e hinojo, a los que se suman notas de miel, así como sutiles recuerdos a bosque y a la madera de la crianza. En boca, la entrada es suave, con buena acidez, una longitud destacada y un final largo, discretamente goloso. Es un vino que sorprende por su extraordinaria fluidez, que acaricia el paladar al tiempo que muestra una soberbia calidad en un conjunto complejo y amalgamado. De forma unánime, esta “elección” de Parés Baltà es uno de los favoritos de la cata.
Can Ràfols dels Caus Xarello Pairal 2023
Can Ràfols dels Caus es un ejemplo más de bodega comprometida con el terruño, con ese paisaje único de viñedo viejo, colinas y valles que conforman el macizo del Garraf, en Barcelona. Xarello Pairal es una de las seis referencias que componen la colección de vinos singulares de la bodega, que pretenden expresar la identidad del terruño a través de su finura y su capacidad de guarda (en el caso de los tintos) o a través de la identidad de sus variedades (en el caso de los blancos, como el que hoy nos ocupa).
Así, este Xarello Pairal 2023 es un monovarietal de Xarello procedente de las cepas más viejas de la finca Can Ràfols del Caus, en Avinyonet del Penedés (Barcelona), que agrupa un viñedo de unas 90 hectáreas dividido en pequeñas parcelas donde se cultivan, en ecológico, tanto variedades autóctonas como foráneas. En el caso del vino que vamos a catar, hablamos de cepas de 65 años plantado a 300 metros de altitud, cuyas uvas se vendimian a mano y fermentan con levaduras autóctonas en barricas de castaño de 425 litros en las que el vino permanece 40 días. Posteriormente, se somete a una crianza sobre lías de seis meses en barricas de castaño y un afinamiento en botella de 24 meses antes de salir al mercado.
Estamos ante un vino de nariz exuberante, compleja y mineral; en ella encontramos monte bajo, fruta de hueso y almendra amarga, mientras que en la boca se muestra amplio, elegante, profundo y largo.
L’Enclòs de Peralba Betzinera 2022
L’Enclòs de Peralba es el proyecto vinícola personal de los primos Roc y Leo Gramona, sexta generación de una de las familias más emblemáticas del Penedés. Nacido en 2017, surgió cuando ambos, al incorporarse al legado familiar, pusieron una condición: querían elaborar sus propios vinos, al margen de la casa Gramona. Con perfiles complementarios —Roc curtido en vendimias por medio mundo y experto en técnicas de poda de respeto, Leo procedente del ámbito de la ingeniería y la consultoría—, los primos comparten una misma visión: reivindicar la riqueza y diversidad del Penedés a través de sus variedades autóctonas y de la viticultura biodinámica.
El propio nombre del proyecto es toda una declaración de intenciones: enclòs es la voz catalana equivalente a la francesas clos (que define esas viñas tradicionalmente delimitadas por muros de piedra seca y, por extensión, las parcelas singulares), mientras que peralba alude a la piedra blanca calcárea característica de las zonas altas de Sant Sadurní d’Anoia, donde se encuentran las viñas con las que todo empezó. Con una producción deliberadamente limitada —nunca superior a unas 50.000 botellas anuales—, Roc y Leo vinifican cada parcela por separado, recurren a fermentaciones espontáneas y envejecen en barricas grandes, fudres y hormigón, buscando siempre la mínima intervención. Trabajan tanto viñedos propios como de otros viticultores de la zona —cuyos nombres figuran en las etiquetas—, y comercializan la práctica totalidad de sus referencias como vino de mesa, sin denominación de origen, libres de convenciones. El resultado es una colección de vinos sinceros, expresivos y profundamente ligados al territorio: puro Penedés sin maquillaje.
Betzinera 2022 es un monovarietal de Xarello de una única viña plantada en 1988 en el paraje de la Font de Jui, en Sant Sadurní d’Anoia, sobre suelos arcillosos a 200 metros de altitud con orientación sur. La parcela, de 0,66 hectáreas y bajo rendimiento, se trabaja en cultivo biodinámico con poda de respeto y cubierta vegetal espontánea. La vendimia se realiza en cajas de 25 kilos priorizando días de fruta o flor en luna ascendente, y las uvas reposan durante una noche en cámara frigorífica a 0 °C antes de ser prensadas en racimo entero con una extracción del 60 %. Tras desfangar en frío durante dos días, la fermentación arranca en depósito de acero inoxidable con pie de cuba y, a mitad del proceso, el vino se trasiega a barricas usadas de 500 litros, donde termina la fermentación alcohólica —momento en que se sulfita— y completa una crianza de nueve meses para acabar embotellándose (en día flor) sin filtrar ni estabilizar.
Cuando lo catamos, hay unanimidad. Es uno de esos vinos que despiertan pasiones. Ofrece una nariz varietal, pero con un perfil más herbal, con predominio del hinojo, dejando una sensación de frescor que volvemos a encontrar en boca, donde destaca su buena sensación de acidez, su intensidad y esa maravillosa armonía que no se puede emular en un laboratorio, que sólo la buena fruta tratada con respeto puede lograr.
Celler Credo Capficat 2019
La uva Xarello y la viticultura orgánica son las claves de esta derivada de la más conocida bodega Recaredo bautizada como Celler Credo; un proyecto destinado a elaborar “vinos de terruño, arraigados en el Penedès” basado en un “compromiso con la tierra, las personas y nuestro territorio”. De este culto a la naturaleza y la vitivinicultura más tradicional nace Capficat, nombre que se traduce literalmente como “cabizbajo” y figuradamente como esa vara viva que el viticultor entierra parcialmente para que enraíce y genere una nueva planta; lo que en castellano conocemos como “acodo” y en catalán es una preciosa expresión metafórica y un fabuloso nombre para un vino de terruño.
Capficat 2019 es, así, un monovarietal de Xarello procedente de la viña Serral del Bosc, parcela familiar en el Alt Penedès de suelos extremadamente calcáreos y textura franca —equilibrio de arenas, limos y arcillas— cultivada en secano bajo principios biodinámicos, con cubierta vegetal espontánea para regular la retención y el drenaje de agua, y control fitosanitario realizado exclusivamente mediante fitoterapia. La vendimia es manual. En bodega, la fermentación se lleva a cabo con levaduras propias aisladas de los viñedos en barrica de roble usada, donde el vino permanece aproximadamente dos meses. No se añaden sulfitos en ninguna parte del proceso, y en nuestro caso el vino ha descansado seis años en la bodega antes de llegar a nuestras manos.
En nariz, Capficat 2019 ofrece aromas a manzana y albaricoque; una fruta madura que se impone a los aromas herbales de la variedad. La boca es redonda, con una acidez bien marcada que mantiene la vivacidad de este serio Xarello en el que la madera aparece perfectamente integrada. Es un vino de notable equilibrio, con un registro que recuerda al de los buenos cavas de guarda de la casa, y un trago adictivo en una elaboración que nos muestra cómo un vino natural puede ser absolutamente impecable y hasta tener capacidad de guarda si se consigue conjugar materia prima de calidad, la mejor viticultura artesanal, saber hacer, respeto y auténtica pasión.
La uva Xarello, sin burbujas ni disculpas
Tras catar estos nueve vinos, nos queda meridianamente claro que la Xarello no solo es capaz de seducirnos sin burbujas, sino que lo hace con la misma autoridad que las variedades blancas más reconocidas. Lo que estas botellas demuestran, una tras otra, es que estamos ante una cepa sin fisuras, compleja en nariz, estructurada en boca, dotada de una acidez que el paso del tiempo no erosiona sino que afila, y capaz de envejecer con una dignidad que Pinord Lluna Nova 2018 o Capficat 2019 se han encargado de rubricar sin dejar margen para la duda.
La expresividad varietal es una virtud incuestionable de la Xarello. El hinojo, la pera, la manzana, la cáscara de cítrico, la almendra amarga, el monte bajo y el fósforo sutil que arranca del terruño conforman un vocabulario de descriptores propio y coherente que emerge con independencia del estilo del elaborador y del terruño, de un terruño que de hecho se expresa inequívocamente a través de esta uva, separando un massís del Garraf de un Alella o de un Alt Penedès.
La Xarello, además, muestra una versatilidad extraordinaria, respondiendo con excelentes modos si se cría en castaño o en barrica francesa, con y sin batonages, con la frescura de un 2025 recién embotellado o la complejidad de un vino que ha pasado seis años afinándose en el interior de una botella.
Nada de esto, no obstante, es fruto del azar. Cuando la filoxera arrasó el Penedès, los viticultores la eligieron para replantar sus viñedos devastados reconociendo en ella la fortaleza, la adaptabilidad y el potencial que convertirían al incipiente xampany català en una elaboración de reconocimiento internacional y en el salvavidas de esta variedad. Sin aquella catástrofe, tal vez no estarían hoy entre nosotros algunas de las cepas nonagenarias que protagonizan las mejores páginas de esta cata. La filoxera, que arruinó tanto, hizo también que la Xarello echara raíces más profundas que nunca.

Queda por responder la más incómoda de todas las preguntas: ¿tenían razón los viejos tratadistas? ¿Era de verdad el vino de Xarello un producto cuyo “gusto no es de los más agradables”? La respuesta honesta exige mirar el contexto antes que la copa. El Penedés de finales del siglo XVIII elaboraba vino para exportar “en pipas” a granel, destinado a mercados que valoraban el volumen y la graduación por encima de otras consideraciones, y la Xarello cumplía ese papel con la eficiencia silenciosa de quien sabe que no le están pidiendo nada más. Que el tal M. Laurent Lipp. tuviera una opinión tan pobre de ella dice más del uso de la época que de la uva en sí. Y que el historiador Coroleu se permitiera corregirlo con sutil ironía casi un siglo más tarde sugiere que, incluso entonces, quienes la conocían de cerca sabían ya algo que no estaba en los fríos manuales de comercio.
Acabada la cata, lo que estas nueve botellas nos demuestran es que, cuando se la trata como se merece, la Xarello devuelve con creces lo que se le da. Paciente y frecuentemente incomprendida, esta uva ha esperado mil años para reivindicar su enorme potencial y, al igual que aquellas muchachas vendimiadoras sonreían entre las cepas a los jóvenes porteadores de cestos, es la Xarello ahora quien nos regala una sonrisa desde la copa.

Los nueve vinos monovarietales de Xarello catados
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Can Sumoi Xarello 2025 | 12,67 % | – | 17,41 euros |
| Art Laietà Cau d’en Genís Pansa Blanca 2024 | 12,5 % | – | 18,60 euros |
| Pinord Lluna Nova Xarel·lo Vinyes Velles 2018 | 12 % | 2.556 botellas de 75 cl | 23 euros |
| La Tercera Viña 2024 | 12 % | 1.100 botellas de 75 cl | 24,90 euros |
| Vallformosa Cultivare Blanco 2021 | 12 % | 6.390 botellas de 75 cl | 18 euros |
| Parés Baltà Electio 2022 | 12 % | 2.906 botellas de 75 cl 48 botellas de 1,5 l | 40,50 euros |
| Can Ràfols dels Caus Xarello Pairal 2023 | 12,5 % | 1.853 botellas de 75 cl 90 botellas de 1,5 l | 50 euros |
| L’Enclòs de Peralba Betzinera 2022 | 12,6 % | 2.306 botellas de 75 cl | 29 euros |
| Celler Credo Capficat 2019 | 12 % | 1.666 botellas de 75 cl | 35 euros |
Vallformosa Cultivare Blanco 2021: pH: 3,2. Acidez total (ácido sulfúrico): 3,4 g/l. Azúcar residual: 1,8 g/l.
Parés Baltà Electio 2022: pH:3,27. Acidez total: 5,47 g/l. Acidez volátil: 0,23 g/l. Azúcar residual: <0,5 g/l. Sulfuroso total: 60 mg/l.
Can Ràfols dels Caus Xarello Pairal 2023: Acidez total: 6,4 g/l (ácido tartárico). Sulfuroso: 54 mg/l. Residuo sólido: 0,48 g/l.
Celler Credo Capficat 2019: Sulfuroso total: <7 mg/l.
Hostal Restaurante Canadá: Uno de los secretos mejor guardados de El Bierzo durante más de medio siglo
Ubicado en Toral de los Vados, en la comarca leonesa de El Bierzo, el Hostal Restaurante Canadá lleva prácticamente medio siglo ofreciendo comida y alojamiento a quienes recalan por estas tierras. José y Pilar Potes regentan hoy este negocio familiar: él en la sala, ella al frente de una cocina de mercado en la que el producto manda, con pescados frescos traídos a diario desde Galicia como uno de sus grandes argumentos.
Más allá de la cocina, el Canadá es un lugar de culto para quienes aman el vino. Su carta reúne la más amplia selección de referencias de El Bierzo —con una representación del Godello tan exhaustiva como difícil de igualar en la región—, sin renunciar a otras denominaciones nacionales ni a una sección de Champagne.
Gracias a la desinteresada colaboración de José y Pilar, el Canadá ha sido el escenario perfecto para llevar a cabo esta cata a ciegas de monovarietales de Xarello. Si decides visitarlo, no salgas sin probar Godelola, el Godello elaborado con uvas de su propio viñedo, y pregunta siempre por el pescado fresco fuera de carta.



















