Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022
La recientemente celebrada Experiencia Verema Madrid 2022 ha concluido con una cata de 12 vinos de diferentes estilos, calidades y precios pensada para conocer un poco más la realidad de la Ribera del Duero.

Bajo el título Ribera del Duero, una historia de vida y vino, Alberto Tobes Velasco (responsable del Servicio de Experimentación y Ensayo del Consejo Regulador de la D. O. Ribera del Duero) dirigió una cata de 12 vinos que pretendían acercar a los asistentes a las múltiples caras de esta región vitivinícola.

La degustación comenzó con una introducción a la denominación de origen, que en este 2022 celebra su 40.º cumpleaños. Alberto nos recordó que la Ribera del Duero cuenta con más de 25.000 hectáreas de viñedo, cerca de 8.000 viticultores y 321 bodegas elaboradoras distribuidas entre las provincias de Burgos (72,54 %), Valladolid (21,60 %), Soria (5,10 %) y Segovia (0,76 %).

Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022
Alberto Tobes Velasco dirigió la cata de los vinos de Ribera del Duero en la Experiencia Verema Madrid 2022.

Y si en la superficie de viñedo hay una provincia que lleva la voz cantante, ocurre aún más en el caso de la uva, ya que a pesar de haber cinco variedades tintas y una blanca autorizadas, el Tinto Fino o Tempranillo constituye el 96,18 % del viñedo.

Algo similar ocurre al hablar de la edad de sus cepas, ya que las plantas de 25 años o menos constituyen el 63,13 % de la superficie plantada, mientras que los ejemplares con 50 o más años suponen apenas el 21,58 %.

Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022

Alberto nos explicó también los diferentes estilos de vinos, las diferentes categorías con las que se etiquetan en función de su crianza y nos recordó que desde 2019 el consejo regulador de la denominación de origen Ribera del Duero ampara también los vinos blancos elaborados con Albillo.

La Fleur Vivaltus 2016

Hechas las presentaciones, comenzamos hablando de los vinos que por diversas razones nos han dejado una mejor impresión, y este equilibrado y complejo vino de la familia Yllera en colaboración con Jean Claude Berrouet es uno de ellos. Se trata de un Varietal de Tempranillo (97 %) con un pequeño aporte de Cabernet Sauvignon (3 %) procedente de viñedos de más de 80 años de las burgalesas localidades de Fuentenebro y La Aguilera con diversas tipologías de suelo y altitudes de entre 800 y 930 metros. Las uvas, seleccionadas tanto en viñedo como en mesa, se vinifican por parcelas en 24 depósitos, y el 90% del vino se cría en barricas de roble francés nuevas (20 %) y de un uso (80 %), mientras que el 10% restante lo hace en depósito ovoide de hormigón. Tras 11 meses de crianza, el vino se embotella y descansa una buena temporada en la bodega antes de salir al mercado.

Cuando lo catamos, enseguida percibimos esa sensación de trabajo bien hecho, esa búsqueda de la perfección en todos los procesos que va mucho más allá de lo que los descriptores tradicionales pueden expresar. Aún así, los usaremos para definir un vino en cuya nariz la fruta negra madura (no sobremadurada) comparte el protagonismo con toques ahumados de madera perfectamente integrados, dejando en un segundo plano unas agradables notas de evolución. Si buscamos más cosas encontraremos notas de monte bajo, tapenade y miles de matices en un vino tan complejo como equilibrado. Esa complejidad y ese equilibrio se muestran igualmente en el paso por boca, marcado por una acidez presente pero nunca molesta y unos taninos aterciopelados en un vino de trago largo, ancho y, sobre todo, amable.   

Nabal 2016

Los Navarro Balbás (Nabal) nos traen este monovarietal de Tempranillo procedente de viñedos de más de 60 años situados entre Gumiel de Mercado y Villanueva de Gumiel (localidades ambas de la provincia de Burgos), a una altitud media de 860 metros, sobre suelos franco-arcillosos. Tras una maceración en frío, la fermentación alcohólica se realiza a 26 ºC, con remontados cortos y frecuentes. Transcurridos 14 días de maceración, el vino hace la conversión maloláctica parcialmente en depósito y en barricas nuevas de roble americano y francés para acabar criándose durante 14 meses en barricas y reposando tres años más en botella.

Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022

En nuestra cata, hemos encontrado un vino con una marcada evolución que dibuja una clara capa olfativa de especias y champiñón, si bien también la fruta negra madura se manifiesta con cierta intensidad. La boca nos ofrece una buena acidez en un vino en el que quizá no encontramos la intensidad o la complejidad de los grandes Riberas, pero sí un placentero paso por boca, con buena estructura y taninos sedosos.

El Lagar de Isilla 2020

Su llamativa botella Alienor, tan poco representativa de la Ribera del Duero, es ya toda una declaración de intenciones de este vino blanco de autor elaborado por El Lagar de Isilla. Diferentes parcelas, suelo, altitudes y orientaciones son algunas de las claves de este monovarietal de Albillo de cepas de entre 60 y 90 años cuyas uvas pasan por doble mesa de selección (de racimos y granos) y por una maceración en frío previa al prensado. El mosto yema fermenta en barricas nuevas de roble francés de 500 litros y en depósito de hormigón, y el vino resultante se cría sobre lías en las mismas barricas (45 %), huevo de hormigón (35 %), tina de gres (18 %) y damajuana (2 %) durante 9 meses.

Este vino de color amarillo pajizo se muestra tímido en nariz, al menos hasta que la oxigenación le obliga a despertarse y a empezar a mostrar frutas blancas, flores, notas golosas y cítricas. Su boca es fresca, con buena acidez y un posgusto amargo a la vez que goloso; uno de los responsables de dotar a este vino de una enorme personalidad.

Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022

Los demás Ribera del Duero de la cata, en breve

  • Fuentenebro 2019
    Señorío de la Nava nos propone este monovarietal de Albillo (que ya habíamos catado previamente aquí) procedente de plantas de más de 80 años diseminadas en el viñedo cuyo mosto fermenta en depósitos de hormigón para hacer una posterior crianza de 10 meses en barricas. Es un vino de color amarillo pajizo y una nariz compleja, en la que los tostados, cera y mantequillas provenientes de la crianza en madera se mezclan con leves notas de evolución (champiñón), así como aromas a fruta blanca, notas herbales de campo y sotobosque. Su boca es fresca, con buena acidez, cierta longitud y un atractivo final amargo.
  • Ribón 2021
    Este rosado de Viñedos y Bodegas Ribón presentado en la tradicional botella bordelesa transparente se elabora con uvas procedentes de cepas de Tempranillo de 20 años de Quintanilla de Onésimo (Valladolid). Al llegar a bodega, se despalillan, estrujan y someten a una maceración corta, tras la cual se prensan, y el mosto obtenido fermenta a baja temperatura. El vino resultante se cría sobre sus lías en barricas durante un par de meses, y tras una breve estancia en botella está listo para ofrecernos una nariz golosa en la que predominan las fresas (o, más bien, el “Palote” de fresa) y una boca de buena acidez con un mínimo resto carbónico. No hay más ni menos; un rosado de terraceo que ni es complejo ni lo pretende.  
  • Monte Pinadillo Edición Especial 2018
    La botella provenzal de este rosado de la cooperativa San Roque de la Encina es, en sí misma, toda una declaración de intenciones. Se trata de un varietal de Tempranillo de vendimia temprana con un aporte de Albillo cuyas uvas se depalillan, maceran brevemente y se prensan. El mosto fermenta en barricas de roble de segundo uso, con batonages, se estabiliza por frío y permanece en barrica (nuevamente con batonages) durante seis meses. Con todo ello encontramos un vino de color rosado cobrizo levemente evolucionado cuya nariz es tímida y mineral, con fruta roja en un segundo plano. Su boca es fresca, directa, con una buena acidez, un toque amargo y unas notas de evolución. No es un mal rosado, pero quizás nos deja con cierta sensación de haberse quedado a mitad de camino del sitio al que trataba de llegar, sea cual fuera. 
  • Biberius 2021
    Mucho ojito al joven de Comenge, que es uno de esos vinos que parecen poca cosa pero ójala nos los pusieran delante cada vez que queremos chatear con vino y no hay nada que, ni por asomo, tenga la calidad de este monovarietal de Temprtanillo con tres meses de barrica de roble francés. Su nariz, impecable, entrega fruta roja fresca, golosa, y un discreto aroma a humo, mientras que en boca sorprende por su buena acidez, su carácter frutal y su trago adictivo, aunque algo corto. Es un joven, de libro, con un paso por roble. No hay nada más… ni menos.
  • Señorío de Bocos 2020
    Aunque desconocíamos hasta ahora la bodega Señorío de Bocos, esperábamos más de este monovarietal de Tempranillo de gran producción con seis meses de crianza en madera y una buena estancia en botella. Se trata de un vino de nariz ligera, con notas de oxidación y tabaco, que en boca revela una gran acidez y un trago sencillo. Dado el escaso éxito de la primera cata, lo intentamos más tarde para descubrir un vino un poco más despierto, que resulta agradable de beber, sin más. 
  • El Maestro de Durón 2018
    El Grupo Solar de Samaniego posee en Roa (Burgos) Bodegas Durón, donde se elabora este varietal de Tempranillo (95 %) con un ligero aporte de Cabernet Sauvignon (4 %) y Merlot (1 %) a partir de más de 50 hectáreas de viñedo de 50 años de edad propiedad de la la bodega. Se trata de un vino elaborado de manera convencional que se cría en barrica de roble francés durante 12 meses y reposa al menos otro año más en el botellero de la bodega. Sin duda será un vino que agrade a los amantes de los crianzas y reservas clásicos, con una nariz maderizada en la que predomina el aroma de tabaco. En boca ofrece una buena acidez, buena longitud y algunas notas de regaliz, con un tanino razonablemente pulido en un trago en el que echamos en falta un poco de complejidad.
  • Dominio de Calogía 2019
    Muy buenas sensaciones nos ha dejado este monovarietal de Tempranillo que ya habíamos tenido la suerte de catar con anterioridad, la primera añada de Dominio de Calogía, el proyecto personal de José Manuel Pérez Ovejas y su mujer, Silvia Ortega en la zona de Roa y Pedrosa de Duero (Burgos). Elaborado a partir de uvas de viñedo propio de más de 50 años, el vino hace una crianza de 14 meses en barrica nueva de roble francés y descansa al menos 12 meses más en botella antes de llegar al mercado. En nariz encontramos una fruta de calidad, roja y negra, aromas a bosque y recuerdos de una madera que en boca se muestra muy bien integrada, dando una fantástica estructura a un vino de buena acidez, buena longitud y un final lácteo. Es un vino que se puede beber y disfrutar ya mismo, aunque promete mejorar considerablemente si tenemos paciencia y dejamos que el tiempo haga su trabajo. 
  • Sei Solo 2019
    Sei Solo es el proyecto personal del enólogo Javier Zaccagnini. Varios pequeños viñedos ubicados de La Horra (Burgos), de entre 60 y 100 años proporcionan la uva a un vino que fermenta por parcelas en pequeños depósitos, tras lo cual los vinos se trasiegan a barricas de roble francés con dos usos. Allí harán la fermentación maloláctica a bajas temperaturas para pasar posteriormente a barricas nuevas (20 %) y usadas (80 %) de 225, 228, 300, 500 y 600 litros, en las que permanecerán 18 meses. Finalmente, una selección de las mejores barricas constituirá el coupage de este vino que se presenta con una nariz tímida en la que la fruta negra permanece agazapada para dar paso a una boca de buena acidez y posgusto lácteo que nos sorprende por sus taninos verdes.
  • Don Miguel Comenge 2017
    Una vez más, Comenge vuelve a conquistarnos, y en esta ocasión lo hace con un coupage de Tempranillo (90 %) y Cabernet Sauvignon (10 %) de cultivo ecológico. Las uvas se despalillan grano a grano y se encuban en depósito de cemento. La fermentación arranca de manera espontánea, y el tiempo de maceración varía en cada añada; de hecho, este vino no se elabora todos los años. Tras un paso de 22 meses por barricas nuevas de roble francés, el vino se embotella y descansa unos cuantos meses en la bodega. Cuando lo catamos encontramos aromas de fruta madura, champiñones y una nota ahumada. En boca nos recibe con una buena acidez que da paso a un trago amplio y largo. Es un vino carnoso que te llena la boca y se pasea amablemente por todos los rincones de tus papilas gustativas con un cuerpo sedoso; un vino que pone de manifiesto la grandeza de la Ribera del Duro.
VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
La Fleur Vivaltus 201614,5 %47.440 botellas de 75 cl
1.678 botellas de 1,5 litros
475 botellas de 3 litros
81 botellas de 5 litros
54,5 euros
Nabal 201614,5 %22 euros
El Lagar de Isilla 202013 %6.942 botellas de 75 cl
213 botellas de 1,5 litros
14,5 euros
Fuentenebro 201913 %10,5 euros
Ribón 202113,5 %7,5 euros
Monte Pinadillo Edición Especial 201813,5 %1.300 botellas de 75 cl8 euros
Biberius 202114 %8,5 euros
Señorío de Bocos 202014,5 %140.000 botellas8 euros
El Maestro de Durón 201814,5 %12,5 euros
Dominio de Calogía 201915 %25.923 botellas de 75 cl
1.267 botellas de 1,5 litros
72 euros
Sei Solo 201914,5 %8.500 botellas de 75 cl
1.000 botellas de 1,5 litros
50 euros
Don Miguel Comenge 201715 %13.345 botellas de 75 cl37 euros
Cata de Ribera del Duero en Experiencia Verema Madrid 2022
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