Se llama Airén. Durante muchos años, ha sido la uva blanca más plantada del mundo. Es extraordinariamente fértil, resiste la sequía, las enfermedades y se ha ganado fama de uva “neutra” o “poco expresiva”. Pero, ¿realmente lo es?
A pesar de tratarse de una de las variedades con mayor superficie cultivada del planeta, la Airén es, en muchos aspectos, una desconocida. Lleva entre nosotros desde –al menos– 1513, cuando Gabriel Alonso de Herrera la menciona en su Agricultura general, y ya entonces comienzan a lloverle las críticas. El célebre agrónomo y escritor afincado en Granada se refiere a ella como “datileña” porque sus uvas “están arracimadas como dátiles”. De Herrera afirma que el vino de aquella Airén de principios del siglo XVI no tenía mucho cuerpo, y que lo mejor era hacer pasas con ella. Pero, ojo, hablamos de una época en la que la cultura del vino se encuentra en horas bajas. Hacía cuatro días, como quien dice, la toma de Granada había puesto fin a 800 años de un dominio musulmán que preservó el cultivo de la vid, pero no fomentaba –oficialmente– la elaboración y el consumo de vino.
Por no enrollarme más, Simón de Rojas Clemente (ya en 1807), Eduardo Abela y Sáinz de Andino (en 1885), Nicolás García de los Salmones (1914) y Juan Marcilla Arrazola (1954) serán los principales eruditos que nos hablarán posteriormente sobre la uva Airén. Sus textos, además, nos permiten trazar la evolución de su cultivo por la Meseta Central, por Andalucía y por Extremadura.
Más recientemente, el crítico José Peñín afirma que esta variedad es originaria de La Mancha, mientras que Jancis Robinson MW se convierte en una de sus principales valedoras. La reputada experta en el mundo del vino y Dama del Imperio Británico no sólo le dedica numerosos párrafos en su imprescindible The Oxford Companion to Wine –donde describe a conciencia las características de la variedad, su contexto y sus extraordinarias cifras de producción–, sino que en 2022 incluyó el monovarietal de Airén Las Tinadas 2020 en un listado con sus 39 vinos blancos favoritos catados aquel año.
La Airén es una de las variedades más plantadas del mundo
Y es que aunque la Airén sea netamente menos conocida que la Sauvignon Blanc, la Moscatel, la Malvasía, la Trebbiano o la Riesling (por poner sólo algunos ejemplos), se trata de una de las variedades blancas con mayor extensión de viñedo, superada sólo –desde hace algunos años– por la Chardonnay.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a 31 de julio de 2024 había 185.614 hectáreas de Airén plantadas en España, lo que hace de esta variedad la segunda de nuestro territorio, por superficie de viñedo de uva de vinificación, superada marginalmente sólo por la Tempranillo.

Tradicionalmente solía admitirse que la Airén era la variedad blanca más plantada del mundo, pero su superficie cultivada ha ido menguando a lo largo de las últimas décadas. Según el estudio Wich Winegrape Varieties are Grown Where? A Global Empirical Picture, publicado en 2013 por la Universidad de Adelaida y recogido en The Oxford Companion to Wine por la propia Jancis Robinson MW, en 1990 había 476.396 hectáreas de Airén plantadas en el mundo, superficie que en 2000 se había reducido a 387.978 ha, mientras que en 2010 había descendido a 252.364 ha.
Airén, la dócil reina de los graneles, el brandy y los vinos fortificados
Así que, a pesar de encontrarse en recesión, nuestra amiga Airén sigue siendo una de las variedades más plantadas del mundo y, pese a los esfuerzos de Jancis Robinson, continúa siendo una de las más desconocidas. No ayuda, por supuesto, el hecho de que buena parte de su producción se destine a graneles que, como mucho, se presentarán como “Vino de España”, sin dar ningún crédito a la “datilera”. Tampoco ayuda que otra buena parte del vino elaborado con la uva Airén acabe destilándose para convertirse en brandy o en el alcohol vínico con el que se fortificarán, por ejemplo, los vinos de Jerez, sin recibir nuevamente crédito alguno.
Y es que en su docilidad lleva su penitencia. Según el propio MAPA, la cepa de Airén es de porte rastrero y maduración tardía. Su fertilidad es elevada, es muy productiva, soporta la sequía, se adapta a los terrenos poco fértiles, acepta podas cortas y resiste muy bien las enfermedades fúngicas, lo que facilita el cultivo ecológico. Sus racimos son grandes, sus bayas son medianas, uniformes, verde-amarillentas, con piel de grosor medio, pulpa jugosa y sin ningún sabor particular.
Tras esta “autopsia”, el MAPA nos explica que los vinos de Airén son, en general, poco expresivos en nariz, con aromas a plátano y manzana, acidez baja y buen cuerpo. Y, al igual que ya hiciera hace 500 años Gabriel Alonso de Herrera, hoy nuestro Ministerio de Agricultura vuelve a ensañarse con la sufrida Airén cuando sentencia que “su vocación es ser empleada para vinos de mezcla por ser una variedad muy neutra”, sugiriendo ensamblajes con la Macabeo o la Malvar (en Madrid) y con la Tempranillo tanto en La Mancha como en Valdepeñas.
Así que nadie la aprecia, pero la Airén está presente en cinco comunidades autónomas y amparada por las denominaciones de origen de Alicante, Bullas, Jumilla, La Mancha, Madrid, Montilla-Moriles, Sierras de Málaga, Valdepeñas y Yecla; ahí es nada.
¿Cómo puede ser, entonces, que una variedad tan extendida por la mitad de nuestra piel de toro sea tan mediocre? ¿Qué sentido tiene que tengamos plantado el 20,3 % de nuestro viñedo con una uva de baja calidad? ¿Puede la Airén usarse para otra cosa que no sean graneles, pasas, brandy, un subproducto para fortificar jereces o la parte innoble de un ensamblaje con alguna variedad “mejorante”?
Vamos a dejar que sea una selección de monovarietales de uva Airén la que decida si la balanza se inclina hacia las tesis de Gabriel Alonso y nuestro Ministerio de Agricultura o si por el contrario tenemos que empezar a pedir “un Airén” del mismo modo en que pedimos un Albariño, un Chardonnay o un Riesling. Sin más preámbulo, dejemos que hable el vino.

Ercavio Blanco Airén 2024
Como en anteriores catas de monovarietales, nos rodeamos de un selecto grupo de expertos catadores y elaboradores para analizar los 10 vinos con los que queremos averiguar qué es capaz de hacer la Airén. La cata es siempre a ciegas y en orden aleatorio.
Ercavio Blanco Airén 2024 es el encargado de abrir fuego. Casualmente, es el vino más asequible, lo que no implica que sea el de menor calidad. Lleva tapón de rosca, ya que sus productores –Margarita Madrigal, Alexandra Schmedes y Gonzalo Rodríguez, tres amigos y enólogos que llevan nada menos que 26 años al frente del proyecto Más que Vinos– buscan siempre tomar las decisiones más adecuadas para cada elaboración, y en este vino blanco sin crianza ni vocación de guarda que bien puede servirse como vino de “copeo”, el tapón de rosca tiene mucho sentido.
Para elaborarlo, se emplean uvas de cepas de “cultivo sostenible” de entre 40 y 60 años conducidas en vaso, plantadas a 750 metros de altitud en el terreno calcáreo arcilloso de la meseta de Ocaña (Toledo), con su característico clima continental. La vendimia manual, en cajas, se lleva a cabo entre septiembre y octubre. El vino se elabora únicamente con el mosto yema, que fermenta a entre 10 y 12 ºC en depósitos de acero inoxidable durante aproximadamente cuatro semanas, permaneciendo con sus lías finas hasta el embotellado, el cual se produjo en enero de 2025.
Cuando catamos Ercavio Blanco Airén 2024, encontramos un vino sencillo, fresco, fácil, desprovisto de complicaciones, con aromas a fruta de hueso y notas florales. Nos gusta su intensidad, si bien su trago se desvanece pronto y nos deja con una sensación golosa.
Alejairén Tinaja 2024
Alejairén lleva elaborándose desde 2007, por lo que se trata de una de las primeras referencias que apostó por dignificar la variedad. Desde la añada 2022, la bodega El Vínculo, de Familia Fernández Ribera, elabora también Alejairén Tinaja, desdoblando esta etiqueta con una referencia que cambia las barricas de roble francés por tradicionales tinajas manchegas de barro.
Alejairén Tinaja 2024 se elabora con uvas procedentes de viñas situadas a entre 650 y 750 metros de altitud, en el paraje La Golosa. Se trata de una viña de tres hectáreas con cepas de 90 años conducidas en vaso y cultivadas en secano sobre suelos de arenas con arcillas en profundidad. La bodega describe la añada como de invierno suave, primavera lluviosa y verano caluroso, típico de la zona. Para elaborar este vino se lleva a cabo un prensado directo, con posterior fermentación del mosto en cubas de acero inoxidable y una crianza de nueve meses sobre sus lías finas en tradicionales tinajas de barro de 1.800 litros recuperadas por la bodega.
Se trata de un vino de color amarillo limón, limpio y brillante, con una nariz frutal y balsámica, sugerente, aunque no muy intensa. En boca ofrece buena intensidad y longitud, con una acidez que le hace mostrarse vivo, notas anisadas, un agradable posgusto amargo y un cuerpo glicérico que acompaña bien el trago; en definitiva: la prueba de que un monovarietal de Airén puede ser serio y gastronómico.
Finca Villalobillos Pie Franco Airén Fermentado en Barrica 2023
Cuatro generaciones se encargan de escribir la historia de Bodegas García de Lara desde que en 1878 –y probablemente desde antes aún, como ellos mismos reconocen– se construyera la bodega familiar en Villarrubia de Santiago (Toledo). La actual generación quiso retomar la elaboración de vino a partir de las mejores parcelas del viñedo familiar, y en la actualidad comercializa cuatro vinos parcelarios, incluido este monovarietal de Airén de cepas viejas fermentado en barrica.

Finca Villalobillos Pie Franco Airén Fermentado en Barrica 2023 se elabora con uvas del paraje que le da nombre; una viña plantada por el abuelo de la familia en 1935 en la tierra caliza de Corral de Almaguer (Toledo), cultivada en secano y vendimiada a mano. Tras el despalillado y prensado suave de las uvas, se realiza un desfangado estático al mosto yema, que fermenta a 14 ºC en depósitos de acero inoxidable durante cuatro semanas. No hay correctores de acidez ni productos enológicos más allá del habitual sulfuroso.
Su cata nos muestra un perfil nuevamente diferente de la variedad, con un sorprendente matiz terpénico, unas notas de petróleo complementadas por aromas a fruta madura. En boca es bastante intenso, claramente goloso, con una sorprendente acidez que hace que parezca que “olemos” un vino y “degustamos” otro diferente. No cabe duda de que hay personalidad a raudales en esta elaboración, la cual, por otra parte, nos deja una agradable sensación final.


Las Tinadas Airén de Pie Franco 2022
Las Tinadas Airén de Pie Franco 2022 es la añada en curso de aquel vino de Bodegas Verum que sedujo a la mismísima Jancis Robinson. Se trata de un parcelario de la Finca Las Tinadas, una viña plantada a pie franco en 1950, cultivada en ecológico certificado. Tras una vendimia manual, las uvas se prensan, y el mosto extraído por decantación pasa a fermentar durante 10 días a 16 ºC, tras lo cual se trasiega, con sus lías finas, a tinajas de barro, en las que permanece durante cuatro meses, para pasar a afinarse durante ocho meses más en depósito de acero inoxidable.


El cuarto vino ofrece un perfil nuevamente diferente, con aromas a fósforo, palomitas y clara presencia de la tinaja. Es un vino de buena longitud e intensidad, con una acidez notable pero que quizá no muestra una buena armonía con el resto de sensaciones. En cualquier caso, no cabe duda de que los intensos aromas secundarios y el buen peso en boca de este vino encajarán bien con un perfil de público nada desdeñable.
Las Marianas Airén de Tinaja 2023
Bodegas Antonio Serrano es un proyecto familiar con base en Villarrobledo (Albacete) que busca reivindicar la uva Airén y la crianza en las tradicionales tinajas de barro para elaborar vinos de calidad a partir de las uvas de sus propias viñas, de cultivo ecológico, ubicadas en la llanura manchega a entre 750 y 1.000 metros de altitud.
Las Marianas Airén de Tinaja 2023 se elabora a partir de viñas viejas de cultivo ecológico certificado. Tras acabar la fermentación alcohólica, el vino permanece en tinajas centenarias de barro durante cinco meses para, posteriormente, continuar su crianza a lo largo de siete meses más en barricas de roble francés.
El quinto vino de la cata ha sido, sin duda, uno de los favoritos. Su nariz nos recibe con aromas ahumados, pimentón y notas frutales. En boca muestra una buena intensidad y un cuerpo glicérico con agradables toques mentolados; en definitiva: un monovarietal de Airén serio y apetecible.
Media Legua Airén Viñas Viejas 2023
Ubicada en el término municipal de Valdepeñas (Ciudad Real), Casa de la Nava nace en 2021 como un proyecto conjunto de tres emprendedores naturales de la localidad, apasionados del mundo del vino y la viticultura. Sus viñas se sitúan a 700 metros de altitud, con suelos calizos, calizos arenosos, arcillosos con cantos y arcillosos arenosos; suelos todos ellos pobres con una producción limitada al estar trabajados en secano.


Media Legua Airén Viñas Viejas 2023 se elabora con uvas del paraje Media Legua, caracterizado por su suelo arcilloso arenoso. En él se desarrollan las cepas de Airén de más de 70 años cuyas uvas se vendimian a mano y se prensan para que el mosto comience la fermentación en depósito de acero inoxidable y la acabe en barricas de roble francés, en contacto con sus propios hollejos, finalizando el proceso con una breve crianza del vino en tinajas centenarias de barro.
Nuevamente, el melocotón es el descriptor dominante para la fase olfativa, si bien aparece aquí acompañado de aromas secundarios como las mantequillas. En boca muestra buena intensidad, quizás no del todo integrada, y un carácter goloso que nos sugiere la presencia de azúcares residuales. El trabajo de lías resulta también patente, contribuyendo a dar la sensación de vino “serio”.


Vestigium Airén 2023
No podemos esconder que, tras haber probado dos de sus referencias, sentimos predilección por Vinos Llámalo X, un proyecto familiar que nace en Villarrobledo (Albacete, Castilla-La Mancha) liderado por José Joaquín Ballesteros Catalán. Cuarta generación de viticultores, hijo y sobrino de enólogos, Jose Joaquín lucha contra la homogenización en la elaboración, la desaparición de variedades autóctonas en favor de las internacionales y el predominio de prácticas productivas industriales.
Vinos Llámalo X nace con el propósito de recuperar viñedos antiguos y variedades locales minoritarias, aplicando prácticas responsables en el viñedo y en la bodega para minimizar el impacto medioambiental, recuperando variedades como la Crujidera, y practicando la mínima intervención posible en la bodega.
Vestigium Airén 2023 se elabora con uvas de una única parcela, Las Beatas, vendimiada a mano en cajas de 15 kilos. Los racimos se someten a una maceración prefermentativa en frío durante 48 horas antes del despalillado, tras lo cual se procede al encubado de las uvas por gravedad. Arrancada la fermentación se lleva a cabo el prensado manual para dejar que el mosto acabe de fermentar en tinaja de barro de Villarrobledo, tras lo cual el vino tendrá una crianza sobre lías durante tres meses en las tinajas. Finalmente, el vino será embotellado sin clarificar.
En esta ocasión, nos encontramos con un vino en el que la presencia de la tinaja es notable, lo que genera admiración y rechazo a partes iguales. Además de las sensaciones del barro, la nariz ofrece aromas a frutas tropicales y fruta de hueso. Nuevamente estamos ante un vino denso, con buena intensidad y mucha personalidad. Y lo más curioso es que se trata del vino que más disensiones ha generado en el panel de cata, con catadores que lo encontraron friqui, moderno o natural, lo cual tiene bastante lógica, ya que a Vestigium Airén sólo se le añade sulfuroso.

Carchelo Orange 2024
Fundada en 1990, Bodegas Carchelo se ubica en Jumilla (Murcia), a los pies de la sierra del Carche, si bien sus viñedos se encuentran en parcelas repartidas por diferentes parajes del extenso término municipal de Jumilla, lo que permite a la bodega jugar con diferentes suelos, altitudes y orientaciones además de llevar a cabo una vendimia escalonada.
Su porfolio se compone de una extensa gama de vinos de diferentes estilos, incluido un vermú y el vino naranja monovarietal de Airén que hoy vamos a probar.

Carchelo Orange 2024 se elabora con uvas procedentes de viñas cultivadas en secano, a 650 metros, sobre suelos franco-arenosos. Al llegar a la bodega, las uvas se encuban y se someten a una maceración en frío durante tres días, tras lo cual arranca la fermentación espontánea en tinas abiertas de 1.000 litros, donde se realizan bazuqueos manuales a diario. Tras la fermentación, se mantiene una maceración post-fermentativa de tres semanas antes de su filtrado y embotellado.
En este vino, la maceración con los hollejos tiene un enorme peso. Al descorcharlo, nos sorprende encontrar un resto carbónico claramente presente, y tampoco podemos dejar de mencionar los aromas a orejones o fruta compotada. Durante la cata salen a relucir otros matices como las hojas secas y los frutos secos, además de sensaciones golosas en boca que nos sugieren la presencia de azúcar residual, en coherencia con notas de caramelo que encontraremos en la nariz.

Nuevamente se trata de un vino con personalidad, un vino de autor que interpreta el paisaje visto a través de la peculiar mirada de su elaborador, en lugar de limitarse a hacer una fotografía ortodoxa, dando mucho peso a las decisiones tomadas en bodega.
Dédalo Ancestral by Lucendo 2024
César Lucendo Asensi abrió una bodega en Argamasilla de Alba (Ciudad Real) en 1919. Actualmente, la cuarta generación de esta familia, formada por los hermanos y enólogos Rafael y Federico Lucendo, se encuentra al frente de la bodega con la idea de elaborar vinos de la máxima calidad que reflejen las características del viñedo viejo y del terruño, siempre con una clara vocación ecológica.
Dédalo Ancestral by Lucendo 2024 es un vino espumoso de método ancestral procedente de cepas centenarias plantadas a pie franco en Quero (Toledo) y cultivadas en ecológico, con un rendimiento de 3.200 kg/ha. Tras una vendimia manual, en cajas, los racimos se despalillan y las uvas se someten a una maceración en tinajas. Pasadas 24 horas, el mosto flor se sangra por gravedad y comienza a fermentar en tinajas tradicionales manchegas gracias a un pie de cuba con levadura autóctonas. Unos siete días después, el vino alcanza la densidad adecuada para concluir la fermentación en el interior de la botella. Dos meses más tarde, Dédalo estará dispuesto a que retiremos su tapón corona y comencemos a disfrutar de una elaboración diferente de la uva Airén.

Retiramos cuidadosamente su chapa sin ningún contratiempo, lo servimos observando su burbuja fina y su espuma aireada para llevarlo a la nariz y sorprendernos con aromas a pera muy madura. En boca se revela como un espumoso goloso que fácilmente encuadraríamos como “semiseco”, con una burbuja bastante fina y un sabor frutal que nos recuerda al mosto o, en palabras de uno de los catadores, “una sidra de pera”. No cabe duda de que es un ancestral distinto, alejado de la acidez y la verticalidad que buscan otros productores.

Garagewine Alto Losar Airén 2024
Jesús Toledo, Julián Ajenjo y Francisco Toledo forman Garagewine, un proyecto que comenzó en un pequeño garaje en el que las microvinificaiones de variedades autóctonas y minoritarias fueron dando forma a vinos de mínima intervención, basados siempre en viñas de cultivo ecológico, reimplantando las variedades autóctonas, respetando los ciclos naturales y experimentando con nuevas elaboraciones.
Garagewine Alto Losar Airén 2024 es un vino procedente de una viña de 0,56 hectáreas plantada en 1940 y conducida en vaso en el paraje Alto Losar, en Quintanar de la Orden (Toledo), a 728 metros de altitud, con suelo franco-arenoso. Cultivada en estricto secano, se vendimia a mano en cajas de 15 kilos que, ya en la bodega y tras una selección en mesa, se despalilla y se somete a una maceración pelicular. Tras el prensado de la uva, el mosto fermenta a 16 ºC. El vino se somete a una breve crianza con sus lías, con batonages, y a un proceso de filtrado antes de pasar a la botella el 19 de febrero de 2025.
Siete meses más tarde, ahí estamos nosotros descorchando la botella de este vino que inicialmente ofrece aromas reductivos y obliga a esmerarse moviendo la copa para que el oxígeno acabe por desterrarlos. Se trata de un vino de buena intensidad y suficiente longitud que se revela como una de las opciones más versátiles y auténticas de la cata.

¿Qué hemos aprendido de la uva Airén?
Hasta aquí, la cata. Tras analizar estos 10 monovarietales de uva Airén, nos queda claro que estamos ante una casta versátil, muy maleable, capaz de ofrecer diversas caras a nada que su elaborador decida intervenir en una u otra dirección.
Sí encontramos, no obstante, aromas comunes a fruta de hueso en general y a melocotón en particular en varias de las elaboraciones. También es más o menos frecuente dar con toques mentolados y matices balsámicos.
En la boca nos ha sorprendido encontrar, en general, vinos de bastante intensidad y no especialmente cortos, alejados de lo que se achaca normalmente a las variedades más inexpresivas como el Palomino, la Malvar, la Jaén, la Zalema o nuestra denostada Airén.
Es cierto que, en este sentido, ha podido jugar a favor de la Airén el hecho de que hayamos intentado reunir vinos de calidad, procedentes frecuentemente de viñedo viejo, con bajos rendimientos y viticultura de secano.
Hemos aprendido también que la maceración con pieles puede tener una gran influencia en el resultado final de los vinos de Airén, que con frecuencia fermentan y se crían en tinajas de barro; otro de los aspectos que acabará influyendo en diversas elaboraciones.
Así que, en general, estamos satisfechos de haber conocido un poco más de cerca la variedad blanca más plantada de España, la segunda del mundo y, pese a ello, una de las uvas más desconocidas; esa “datileña” capaz de enojar a eruditos como Gabriel Alonso de Herrera y de enamorar a prescriptores como Jancis Robinson.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Ercavio Blanco Airén 2024 | 12,5 % | – | 7,5 euros |
| Alejairén Tinaja 2024 | 13,5 % | 4.000 botellas de 75 cl | 12,95 euros |
| Finca Villalobillos Pie Franco Airén Fermentado en Barrica 2023 | 13,5 % | – | 12 euros |
| Las Tinadas Airén de Pie Franco 2022 | 11,5 % | – | 16,01 euros |
| Las Marianas Airén de Tinaja 2023 | 12 % | – | 16,50 euros |
| Media Legua Airén Viñas Viejas 2023 | 12 % | 4.730 botellas de 75 cl 20 botellas de 1,5 l | 20 euros |
| Vestigium Airén 2023 | 11,5 % | – | 13,5 euros |
| Carchelo Orange 2024 | 12 % | 2.100 botellas de 75 cl | 9,95 euros |
| Dédalo Ancestral by Lucendo 2024 | 11 % | – | 10,85 euros |
| Garagewine Alto Losar Airén 2024 | 13 % | 2.035 botellas de 75 cl | 13,32 euros |
Hostal Restaurante Canadá: Un paraíso para los amantes del vino
Ubicado en la localidad de Toral de los Vados, en la comarca leonesa de El Bierzo, el Hostal Restaurante Canadá lleva prácticamente medio siglo ofreciendo comida y alojamiento a viajeros y trabajadores de la zona. José Potes y su hermana Pilar regentan hoy este negocio familiar cuya carta de vinos cuenta con la más amplia oferta de referencias del Bierzo, sin olvidar otras denominaciones de origen, incluidas algunas internacionales como Champagne.
Más allá de su soberbia carta de vinos y de una cocina en la que el producto de calidad tratado con respeto es el protagonista, el Hostal Restaurante Canadá ha acabado convirtiéndose en punto de encuentro de los enólogos y viticultores de la zona, y gracias a su desinteresada colaboración ha sido el lugar en el que hemos llevado a cabo esta cata a ciegas de monovarietales de Airén.
Por cierto, si decides visitarlo, no dudes en preguntar por el pescado fresco que pueda haber fuera de carta y en comenzar tu comida con una copa de Godelola, el Godello elaborado con uvas de su propio viñedo.









