El vino rosado lleva décadas cargando con un estigma que no merece, considerado a menudo como un vino menor, dulzón, de moda pasajera; un capricho veraniego sin verdadera entidad gastronómica o, aún peor: un vino “femenino”. Pero el rosado no nació ayer ni es una invención del marketing moderno. Y es que, si lo piensas, antes de que existieran las prensas, antes de que el viticultor pudiera controlar con precisión el tiempo de contacto entre el mosto y la piel, el nivel de extracción, los vinos tenían tonalidades naturalmente más traslúcidas. El rosado es, en cierto sentido, el vino original, el que existía antes de que los tintos de larga maceración se convirtieran en el paradigma de la seriedad enológica.
Que el rosado se asocie a la frivolidad o a la intrascendencia dice más de ciertos esnobismos instalados en la cultura del vino y de determinados productos generalistas de baja calidad que del estilo de elaboración en sí. En Francia, donde los rosados de Côtes de Provence, Bandol, Tavel (Ródano) o los espumosos de Champagne gozan de prestigio unánime, nadie se acompleja por disfrutar de estos vinos. En España, en cambio, todavía es habitual considerar el vino rosado como un vino menor, algo que queremos desmontar a través de estas cinco etiquetas.
Hemos seleccionado cinco rosados de precio contenido elaborados a partir de variedades diferentes, en regiones distintas y con estilos de vinificación diversos; de la Bobal valenciana a la Mencía de El Bierzo, pasando por el Tempranillo de la Ribera del Duero, y visitando también el Penedés y la vallisoletana meseta castellana. Se trata, en todos los casos, de vinos populares, accesibles, sin pretensiones de puntuar en lo más alto de los más prestigiosos rankings ni cargarse de medallas en afamados concursos internacionales; vinos sencillos pero con suficiente carácter para acompañar una comida, una sobremesa o una tarde de verano con la misma dignidad con que lo haría cualquier tinto o blanco de su nivel de precio; vinos para beber con placer y sin complejos.
Alegría de Vivir Mediterranean Rosé 2025: Mediterráneo y Bobal no son sinónimo de calidez
Utiel-Requena es una auténtica caja de sorpresas, y la uva Bobal es una gran desconocida para el mundo capaz de ofrecer vinos de una desbordante calidad. Las cepas de 65 años con cuyas uvas se elabora Alegría de Vivir Mediterranean Rosé 2025 hunden sus raíces en suelos arcillosos con areniscas, gravas y cantos de la vega del río Magro, a 680 metros de altitud.
El proceso es completamente ortodoxo: despalillado y prensado directo para una posterior fermentación en acero inoxidable a temperatura controlada de entre 14 y 16 grados durante unas tres semanas. El objetivo es claro: preservar la frescura varietal y ese color rosa pálido traslúcido tan característico de los rosados provenzales.
En copa, cumple lo prometido. El color es limpio, de estilo provenzal, que denota una baja extracción. La nariz es franca y bien definida: fruta roja y de hueso de buena intensidad, un leve toque herbal y un esbozo floral que completa la paleta aromática. En boca entra con buena acidez, mantiene la intensidad frutal y resulta agradablemente amargo al final. La longitud es media-baja, pero eso es parte de su encanto: es un vino que no cansa, que pide una segunda copa, y una tercera…. Fácil, frutal, versátil; un auténtico refresco para adultos que ejemplifica cómo es posible lograr un rosado pálido sin apenas extracción cuando se parte de una materia prima de calidad.
La Cabeza de Perro Rosado 2023: Mencía de cepas viejas de El Bierzo en un rosado “de añada”
Cantariña Vinos de Familia es el proyecto de los cinco hermanos Ysart Álvarez de Toledo que recuperaron en Villafranca del Bierzo una actividad que la familia había abandonado décadas atrás. Sus más de 13 hectáreas de viñedo (mayoritariamente viejo) se reparten fundamentalmente en tres parajes del municipio: El Cotelo, Valdeobispo y la Viña de Los Pinos, probablemente uno de los escenarios más fotografiados de El Bierzo, al pie del Camino de Santiago. La Cabeza de Perro es un conjunto de parcelas desde el que se vigila la entrada a Villafranca desde lo alto del monte Cotelo, donde los peregrinos que llegan por el Este emprenden la recta final hasta la población de Villafranca. La viticultura es ecológica, la intervención en bodega, mínima: fermentación espontánea en acero inoxidable y seis meses de crianza sobre las propias lías. El resultado es un rosado de cepas de Mencía recuperadas del abandono, plantadas a 550 metros de altitud, en suelos de arcilla, arena y canto rodado con orientación sur.
Este monovarietal de Mencía llega a la copa contando su historia con su particular color fresa intenso. La nariz ofrece aromas a fruta roja, matices herbales y minerales, pero también aromas reductivos que piden un par de minutos de aireamiento en la copa antes de juzgar. No en vano, hablamos de un vino de 2023, que no es la añada actualmente a la venta pero que nos da la oportunidad de desmontar también la idea de que los rosados han de beberse necesariamente en el año.
En boca hay buena acidez, un trago de muy buen volumen, intensidad media-alta y una longitud media con un seductor y persistente posgusto amargo; no hay ni rastro de la piruleta de fresa que su color parece querer evocar. Sí encontramos, por el contrario, una sensación licorosa evocadora de esa conserva típica de El Bierzo que son las guindas en aguardiente. Es un vino con muchas caras que no tiene complejos en hablarnos de las singularidades de la añada por el mero hecho de ser un rosado; un vino perfecto para esa sobremesa de verano en la que tanto apreciamos un trago fresco pero con profundidad.
Pagos de Anguix El Rosado 2025: Tempranillo de sangrado para un rosado en tierra de tintos
La Ribera del Duero no suele ser el primer territorio que se nos viene a la mente cuando pensamos en rosados, pero este vino puede hacernos cambiar de mentalidad rápidamente. Los viñedos de Pagos de Anguix están situados en los términos municipales de Anguix y Olmedillo de Roa, por encima de los 825 metros sobre el nivel del mar, con suelos franco-arcillosos con fondo calcáreo, todo ello con un clima de fuertes contrastes térmicos entre el día y la noche.
Pagos de Anguix es el proyecto en Ribera del Duero de la familia Juvé, propietaria de Juvé & Camps, con más de dos siglos de historia vitícola en el Penedés. Con el apoyo enológico de José Manuel Pérez Ovejas —creador de los vinos de Viña Pedrosa y uno de los conocedores más solventes del terruño burgalés—, la bodega elabora este monovarietal de Tempranillo de vendimia manual mediante la técnica del sangrado: una maceración breve de pocas horas que capta color y ciertos matices tras la cual se hace el “sangrado” del depósito o, lo que es lo mismo: la extracción de la parte deseada.
El resultado es un vino de color fresa ligero, algo más subido de capa que un provenzal clásico pero dentro de ese mismo espíritu. La nariz combina fruta roja y leves recuerdos a fruta de hueso con un toque goloso. En boca hay buena acidez, buena intensidad y un logrado equilibrio, con ese punto goloso que anunciaba la nariz perfectamente compensado por la acidez. Las ligeras notas mentoladas, presentes tanto en nariz como en boca, añaden un moderado toque balsámico que aporta un agradable matiz diferenciador. Es un vino de longitud media-corta, limpio, sin estridencias; correcto en el mejor sentido, versátil y, por supuesto, fácil de beber.
Jean Leon 3055 Rosé 2024: El Penedés interpretado en clave de rosado
Jean Leon es una historia de película, literalmente. Ceferino Carrión, santanderino de nacimiento, emigró en 1949 a Estados Unidos como polizón, encontró fortuna en Hollywood y acabó fundando La Scala, el restaurante más famoso de Beverly Hills, donde se sentaron Marilyn Monroe, John F. Kennedy y Marlon Brando. Para servir un vino propio en aquella mesa de celebridades, en 1963 plantó viñas en el corazón del Penedés y fundó una bodega construida al estilo de un château bordelés, elaborando los primeros Cabernet Sauvignon y Chardonnay de España. La familia Torres adquirió el proyecto en 1994, y hoy la bodega —dirigida por Mireia Torres y con la totalidad de sus vinos certificados como ecológicos desde la añada 2012— mantiene vivo ese espíritu pionero. El número que da nombre a este vino recuerda la licencia del taxi que Ceferino conducía en la Gran Manzana tras llegar a la isla de Ellis con una mano delante y otra detrás.
La elaboración de este Jean Leon 3055 Rosé 2024 es nuevamente sencilla: las uvas de Pinot Noir y Garnacha fermentan a temperatura controlada en depósito de acero inoxidable, y el vino resultante permanece durante cuatro meses sobre lías en el mismo depósito.
El color que encontramos en la copa es rosa anaranjado ligero con reflejos metálicos. La nariz, de intensidad media, despliega fruta roja y de hueso con limpieza. Pero es en boca donde el vino da lo mejor de sí: entrada amable, una acidez extraordinariamente bien integrada que recorre el trago de principio a fin, un volumen perfecto y esa sensación de seriedad estructural que dice mucho de la meticulosidad y el saber hacer aplicados a esta elaboración. Un final del trago ligeramente amargo, una longitud media y un notable equilibrio completan las sensaciones de un vino versátil como pocos.
Belondrade Quinta Clarisa 2024: Una Syrah de La Seca que saca pecho en la patria del Verdejo
Didier Belondrade llegó a España en los años noventa enamorado del Verdejo, con la vocación de hacer en Rueda lo que Borgoña hace con el Chardonnay. Fue una apuesta entonces insólita, y le salió bien. Belondrade es hoy uno de los referentes del vino blanco español. Pero en los viñedos de la finca ecológica Quinta San Diego, en La Seca (Valladolid), las parcelas Clarisa y Almendro cuentan con unas “intrusas” cepas de Syrah que se desarrollan sobre suelos arenosos y que permiten a la bodega llevar a cabo su propia reinterpretación del rosado o, casi, de un tinto ligero, porque la frontera entre el rosado y el tinto no siempre se traza con líneas bien definidas.
El caso es que este Belondrade Quinta Clarisa 2024 es un monovarietal de Syrah de vendimia manual de la que, tras el prensado, se vinifica exclusivamente el mosto flor con fermentación espontánea.
El resultado es un rosado de color fresa traslúcido. La nariz es floral y limpia, con fruta roja y una nota cítrica de pomelo que le aporta vivacidad y carácter diferencial. En boca entra con intensidad, y enseguida destaca su volumen untuoso sin llegar a ser graso, una textura envolvente que va acompañando un trago que se desvanece gradualmente. Hay una nota golosa bien integrada, y un final amargo y mentolado que persiste y que nos lleva a pensar en los auténticos verdejos con los que comparte terruño. No es un vino para beberlo de un tirón, aunque también se puede: pide pausa, pide comida (o picoteo), pide conversación… ¿Qué tal con una barbacoa?
Cinco rosados, cinco terruños y una única realidad
Cinco rosados de cinco territorios distintos, elaborados con cinco filosofías diferentes y una misma premisa de fondo: que el precio contenido no tiene por qué ser sinónimo de calidad baja, y que el rosado merece el mismo respeto que cualquier otra categoría de vino. La Bobal de Valencia, la Mencía de El Bierzo, el Tempranillo de la Ribera del Duero, el Pinot Noir y la Garnacha del Penedés, la Syrah de Valladolid: cada uva y cada terruño hablan un idioma diferente, pero todas dicen lo mismo al llegar a la copa.
El rosado no es una moda. Es tan antiguo como el acto de pisar la uva, tan honesto como el tinto más serio. Beberlo sin complejos, guardarlo cuando merezca la pena, elegirlo frente al tinto o el blanco cuando el cuerpo lo pida: eso es, sencillamente, entender el vino sin complejos y disfrutarlo cuando nos apetezca.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Alegría de Vivir Mediterranean Rosé 2025 | 12 % | – | 14-16 euros |
| La Cabeza de Perro Rosado 2023 | 13,5 % | – | 10 euros |
| Pagos de Anguix El Rosado 2025 | 13,5 % | 4.250 botellas de 75 cl | 17,80 euros |
| Jean Leon 3055 Rosé 2024 | 12 % | – | 12,95 euros |
| Belondrade Quinta Clarisa 2024 | 13,5 % | – | 14,75 euros |















