Cuando José y Álvaro dejaron la ciudad de Madrid, sus carreras en publicidad y marketing y los ritmos de la gran ciudad para refugiarse en El Escorial y ponerse a cultivar tomates de semilla auténtica, lo último que imaginaban probablemente era acabar elaborando uno de los vermús más singulares de la Comunidad de Madrid. Pero así fue como nació primero La Tomata Origen, y de esa misma filosofía —la de volver a lo esencial, a los sabores honestos, a la materia prima de calidad— surgió Vermut La Villa.
El nombre no es casual. Tanto El Escorial como la propia ciudad de Madrid ostentan históricamente la consideración de “villa”, de modo que La Villa es, a la vez, una declaración de pertenencia y una apuesta por el territorio: un producto de la sierra de Guadarrama para el mundo, con vocación de no traicionar sus orígenes.
Así se elabora Vermut La Villa
La base de Vermut La Villa es una mezcla de tres vinos de calidad procedentes de uvas blancas. Por una parte: dos vinos tranquilos elaborados con Albillo y Moscatel, respectivamente, mientras que por otra parte el dulzor y el extra de grado alcohólico son aportados por un vino dulce elaborado con uvas pasificadas de Pedro Ximénez, por lo que no hay azúcares añadidos ni sustancias edulcorantes que no provengan de la propia uva; todo un acierto.
La selección botánica se macera durante quince días con el vino resultante y es, quizá, donde el proyecto demuestra con mayor claridad su vocación serrana: junto a ingredientes más clásicos en cualquier vermú de calidad —ajenjo, cilantro, canela, vainilla, raíz de genciana o lirio— aparecen los frutos del bosque propios de la sierra del Guadarrama, el madroño y el enebro, que aportan un perfil silvestre y local difícil de encontrar en otros vermús, sin olvidar el frescor que aportan ingredientes como la piel de pomelo. Tras la maceración, el vino aromatizado reposa tres meses en barrica de roble para que se amalgamen sus aromas y sabores de forma natural.

Cata de Vermut La Villa
Cuando lo servimos, Vermut La Villa presenta un color avellana intenso, atractivo y muy reconocible. Su nariz es equilibrada y generosa, dominada por una presencia clara y muy agradable de cáscara de cítrico y por unos apuntes de canela que asoman sin imponerse. El conjunto es limpio, coherente y nada estridente.
En boca es donde La Villa da la medida exacta de su ambición: amargo como exige el género de los vermús clásicos, pero con un toque sutil de dulzor que no aplaca en ningún momento la sequedad final. Los cítricos siguen muy presentes (pomelo) en un trago de buena intensidad y longitud que llena la boca con una notable sensación glicérica. El resultado es, sencillamente, adictivo: un vermú que se deja beber con demasiada facilidad, que no cansa y que invita, copa a copa, a seguir; un aperitivo que, no lo negaremos, “tiene peligro”.
Se trata, en definitiva, de un vermú elaborado con la seriedad y el mimo propios de quien ha decidido que si algo vale la pena hacerse, vale la pena hacerse bien; un vermú que lleva con orgullo la identidad de su sierra, que no renuncia al sabor de antaño y que pone a Madrid en el mapa del vermú artesanal.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio |
|---|---|---|---|
| Vermut La Villa | 15 % | – | 1 botella de 75 cl: 17-19 euros 3 botellas de 75 cl + envío gratis: 59,90 euros |
Las claves de Vermut La Villa
- Vino base: Mezcla de tres vinos blancos —Albillo, Moscatel y Pedro Ximénez pasificado— sin azúcares añadidos ni edulcorantes ajenos a la uva.
- Botánicos serranos: Quince días de maceración con madroño, enebro, cilantro, canela, vainilla, genciana, lirio y piel de pomelo, entre otros ingredientes.
- Crianza: Tres meses en barrica de roble para la integración natural de aromas y sabores.
- Vista: Color avellana intenso y muy atractivo en copa.
- Nariz: Equilibrada y generosa. Cáscara de cítrico muy presente y apuntes de canela que asoman sin imponerse.
- Boca: Amargo y seco, con un dulzor sutil. Buena intensidad y longitud, notable sensación glicérica y un protagonismo cítrico que se mantiene de principio a fin.
- Identidad: Un vermú de la sierra del Guadarrama, con alma artesanal y vocación de poner a Madrid en el mapa del vermú artesano de calidad.

🇬🇧
Vermut La Villa: A vermouth of citrus zest and “madroño” soul
When José and Álvaro left the city of Madrid — left their careers in advertising and marketing, left the rhythms of a capital city — to settle in El Escorial and start growing heritage tomatoes, making one of the Community of Madrid’s most distinctive vermouths was probably the last thing on their minds. But that is exactly how La Tomata Origen came to be, and from that same philosophy — a return to essentials, to honest flavours, to quality raw ingredients — Vermut La Villa was born.
The name is no accident. Both El Escorial and the city of Madrid have historically held the title of villa — a royal designation roughly equivalent to a chartered town — so La Villa is at once a statement of belonging and a commitment to place: a product of the Sierra de Guadarrama for the wider world, one that has no intention of betraying its roots.
How Vermut La Villa is made
The base of Vermut La Villa is a blend of three quality wines, all from white grape varieties. Two still wines — one from Albillo, one from Moscatel — provide the aromatic foundation, while sweetness and an additional degree of alcohol come from a sweet wine made with sun-dried Pedro Ximénez grapes. The result is a vermouth with no added sugars and no sweetening agents beyond the grape itself: a thoroughly commendable approach.
The botanical selection macerates for fifteen days in the resulting wine, and it is here, perhaps, that the project most clearly reveals its mountain character. Alongside ingredients familiar to any quality vermouth — wormwood, coriander, cinnamon, vanilla, gentian root, and orris root — the wild fruits of the Sierra de Guadarrama make their appearance: madroño (the strawberry-tree berry, emblem of Madrid) and juniper, lending a local, woodland quality that is difficult to find elsewhere. The freshness contributed by grapefruit peel completes the picture. After maceration, the aromatised wine rests for three months in oak barrels, allowing its aromas and flavours to come together naturally.

Tasting Vermut La Villa
Poured into the glass, Vermut La Villa presents a deep, attractive hazelnut colour — rich and immediately recognisable. The nose is balanced and generous, led by a clear and very pleasing presence of citrus peel, with notes of cinnamon that show themselves without ever taking over. The overall impression is clean, coherent, and completely unfussy.
On the palate is where La Villa reveals the full extent of its ambition: bitter in the way any classic vermouth demands, yet with a touch of sweetness that never once softens the dry finish. Citrus — grapefruit above all — remains very much present throughout, in a sip of excellent intensity and length that fills the mouth with a notable glycerol richness. The result is, quite simply, addictive: a vermouth that goes down far too easily, that never tires the palate, and that keeps calling you back, glass after glass — an aperitif that is, we will freely admit, “dangerously moreish.”
This is, in the end, a vermouth made with the rigour and care that come from having decided that if something is worth doing, it is worth doing properly. A vermouth that wears its sierra identity with pride, that refuses to turn its back on the flavours of the past, and that puts Madrid firmly on the map for artisanal vermouth.

