El rosado puso a Navarra en el mapa del vino, y la D. O. Navarra no piensa renunciar a él. Lo que quiere es que comparta ese protagonismo con blancos y tintos. Con ese objetivo llevó a Madrid la cata “Grandes hallazgos, Navarra inesperada”: diez vinos de diez proyectos distintos, tres blancos, dos rosados y cinco tintos, para demostrar que la región tiene mucho que ofrecer; una denominación con 84 bodegas, que van desde cooperativas centenarias a pequeñas bodegas que elaboran unas pocas miles de botellas, eso sí con la Garnacha como hilo conductor de casi todo el recorrido.
Dos voces para un viaje sin moverse de la silla
La sesión la condujeron Teresa Guilarte, diplomada WSET, sumiller y formadora, y David Palacios, viticultor, bodeguero y presidente de la D. O. Navarra. Ella fue desgranando el perfil de cada vino en copa; él puso el contexto del territorio, de la historia y del campo. David Palacios, natural de Olite, arrancó la sesión con tono relajado, “Vamos a viajar por Navarra sin moveros de la silla”.
David viene de una familia que siempre vivió de la viña. Durante la presentación nos contó que su padre plantó Garnacha en 1991, cuando todo el mundo apostaba por Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo, y que lo hizo con doce clones mezclados, una costumbre poco habitual para la época que poco a poco se vuelve a retomar.
Latitud en lugar de altitud
La clave que nuestros anfitriones repitieron a lo largo de la cata fue la frescura, y su explicación es geográfica. Mientras buena parte de la península busca la frescura en la altitud, Navarra juega con otra carta. “Aquí en Navarra no tenemos altitud, lo que tenemos es latitud, norte, frescura, y eso se va a notar en los vinos”, resumió David Palacios.
La posición cercana a los Pirineos le da a los vinos nervio y acidez sin necesidad de altitud, algo que cobra sentido en una época en la que, en palabras del propio presidente, “vivimos en una ola de calor permanente”. Pasar de 40 grados, recordó, era antes algo anecdótico en su zona. David también explicó la diversidad del territorio navarro con un ejemplo gráfico: en el norte, junto a la Selva de Irati —el segundo hayedo-abetal más grande y mejor conservado de Europa, con más de 17.000 hectáreas—, caen unos 1.000 litros de lluvia al año, mientras que a 120 kilómetros en línea recta, en las Bardenas Reales —un paraje semidesértico de más de 42.000 hectáreas situado en el sureste de Navarra—, apenas llegan a 225.

Ese salto explica las cinco subzonas en las que se reparte el viñedo de la D. O. Navarra: Tierra Estella, Baja Montaña, Valdizarbe, Ribera Alta y Ribera Baja. La Ribera Alta concentra el 38 % de la superficie, y la Ribera Baja, el 28 %. Todo el territorio de la denominación está situado al sur de Pamplona, y el 77 % es de uva tinta, con la Garnacha y el Tempranillo como variedades principales. El 33 % es uva blanca, con el Chardonnay como variedad más representativa
Garnacha Blanca: la misma uva, dos mundos
La cata comenzó con los vinos blancos y la Garnacha Blanca como protagonista. Durante años, esta variedad convivió escondida entre las cepas de Garnacha Tinta, plantada a propósito para aligerar el color de los rosados y aportar acidez y longevidad. “Más acidez y más longevidad, y se hacía desde la viña”, apuntó Teresa Guilarte. La Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA) recuperó material, y hoy hay 20 clones propios de la región. Teresa Guilarte la definió como una variedad más austera que otras, pero que refleja muy bien los suelos, y advirtió de que hay que elegir con cuidado dónde plantarla “porque tiende a producir kilos”.
Unsi Terrazas Blanco 2024 fue el vino que abrió la cata. Unsi Wines tiene el viñedo en San Martín de Unx, en la Baja Montaña, a entre 500 y 550 metros, con cepas de entre 10 y 15 años, y la bodega en Olite. Este monovarietal de Garnacha Blanca tiene una crianza de cinco meses en roble francés, en barricas de 700 litros y foudres de 2.500 litros. Es un vino en el que las notas florales y anisadas acompañan a la fruta de hueso; un blanco versátil que es perfecto para chatear pero también puede acompañar una comida ligera.
Moreno y Cabezón 2022, de Bodegas Alconde, procede de una parcela de suelos arcillosos en Baigorri, trabajada con criterios de viticultura regenerativa. Fermenta con un 10 % de uva fresca añadida, se cría en depósitos de hormigón con bâtonnages semanales y termina con tres meses en barricas nuevas de 500 litros de roble y acacia. En nariz encontramos fruta de hueso y cítricos maduros acompañados de notas herbales y florales. El trago es directo y fresco; un vino varietal y honesto que para Teresa Guilarte era “una vuelta más de tuerca para decir hasta dónde puede llegar una Garnacha Blanca muy especial”, y nostros no podemos estar más de acuerdo.
El tercer y último vino blanco que catamos fue Finca La Pared Chardonnay 2021, de Bodegas Marco Real. La Chardonnay lleva unos treinta y cinco años en Navarra y, según David, es la uva que aupó a la región al podio de los blancos nacionales. La viña está en Torres del Río, en Tierra Estella, con orientación sur; se vendimia de noche y se fermenta solo el mosto flor en acero. El vino tiene una crianza de siete meses sobre lías en barricas de 500 litros de roble de distintos orígenes. Se trata de un vino en el que la madera y la fruta de hueso comparten protagonismo en la nariz. Con un trago untuoso y de buen volumen, es un vino que para Teresa resulta “muy fresco, muy vivo y con botella todavía por delante”.
Una constante durante toda la cata es la utilización de madera en formatos grandes: las barricas de 500 litros, los foudres y las tinas se repiten en casi todas las bodegas, como forma de dar volumen sin que la madera tape la fruta. En palabras de David Palacios “La madera te va a dar volumen, te va a dar complejidad, te va a dar vida”.
Rosados pálidos, con trasfondo
Los dos rosados que vamos a catar siguen la moda provenzal de color claro, pensada para exportación y costa, aunque David Palacios recordó que en Navarra los rosados tradicionales tienen un color mucho más intenso, de hecho la denominación de origen ha aprobado recientemente la categoría Rosado Tradición para proteger esta elaboración histórica. El gran hándicap de los rosados, explicó David, es que se consumen en el año, y por eso cada vez más bodegas les dan algún tipo de crianza para estirar su vida a dos, tres o incluso cinco años.
Voilà Rosé de Noir 2025, de Viña Aliaga, en Corella, sale de viñas muy viejas de Garnacha Tinta, algunas centenarias, y su color cebolla esconde una boca jugosa de fresa y cereza. Teresa Guilarte la describió como “una garnacha líquida, en estado puro”. Nosotros encontramos un rosado elegante mucho más intenso de lo que su color nos lleva a pensar. En nariz encontramos fruta roja, fresa y cereza acompañada de notas herbales. En boca las notas herbales vuelven a acompañar a la fruta roja en un trago fresco, intenso y bastante largo con una final marcadamente amargo.
Pago de Cirsus Grand Rosé Cuvée Especial 2025, de Pago de Cirsus, en Ablitas, mezcla la Garnacha con Syrah y Tempranillo, fermenta en barricas francesas y se cría tres meses sobre lías en las mismas barricas . Es un vino que nos recibe con una nariz más golosa, donde la fruta roja comparte el protagonismo con las especias dulces de la crianza en madera. David Palacios aprovechó para reivindicar al rosado en los maridajes: “Creo que al rosado no le hemos dado la oportunidad y la importancia que tiene”.
Cinco Garnachas, cinco territorios
Los tintos, todos de Garnacha, permitieron recorrer la denominación de norte a sur. “Para mí la que mejor traduce dónde está es la Garnacha”, defendió David Palacios. También comentó que ha sido una uva de ida y vuelta, la variedad pasó de ocupar el 96 % de la denominación a un 17 %, tras los años en que se arrancó por los problemas de cuajado de la flor y la moda de las variedades internacionales. “Nos pasamos de frenada y la denostamos”, admitió el presidente. Hoy, tras ese bandazo, vuelve a ser mayoritaria sin ser la única.

Despistao 2025, de Amatria Vinos y Viñedos es un coupage de Garnacha Tinta (60 %), Garnacha Gris (25 %) y Garnacha Blanca (15 %) proveniente de dos viñedos uno de 26 años situado Cirauqui y el otro de 42 años en Mañeru. La mitad de la uva fermenta con el racimo entero y pisada, la otra mitad lo hace despalillada. La fermentación la llevan a cabo levaduras autóctonas en depósito de acero inoxidable. Estamos ante un vino sin crianza y con una baja dosis de sulfitos donde la fruta roja es la absoluta protagonista; en boca es un vino fresco y fácil, perfecto para chatear o para disfrutar en una barbacoa.
1891 Garnacha Clásica Colección Privada 2024, de Bodegas Irache, es un monovarietal de Garnacha que procede de viñas viejas situadas en Tierra Estella que fermenta y se cría en depósitos de hormigón. Estamos ante un vino que nos muestra fruta roja más madura acompañada de especias y notas de monte bajo. En boca es un vino que ofrece una mayor estructura con un tanino domado.
OVUM Edición Limitada 2024 lleva el nombre del recipiente donde se cría. Se trata de un monovarietal de Garnacha elaborado por la cooperativa Cosecheros de Olite. Las uvas proceden de dos viñedos, uno plantado en 1900 en Olite y otro plantado en 1950 en San Martín de Unx. El vino tiene una crianza de 18 meses en un ovum de roble francés de 2.000 litros, de la tonelería Taransaud, un depósito ovoide que mantiene el vino en movimiento por corrientes de convección. “Es como un bâtonnage natural y automático”, explicó Teresa Guilarte. Se trata de un vino donde la fruta roja se combina con notas herbales y especias dulces. En boca es frutal, ligero y directo.
Guerinda Parcelas de Garnacha Muriomozo 2023 es un vino de Bodegas Máximo Abete, una bodega que tiene al frente a dos hermanas. De hecho, David, nos comenta que la mitad del vino navarro es elaborado por mujeres. Este monovarietal de Garnacha procede de una parcela de 0,3 hectáreas plantada en 1913, el viñedo más antiguo de San Martín de Unx. La fermentación la llevan a cabo levaduras autóctonas, y el 15 % de la uva fermenta con raspón. El vino tiene una crianza de nueve meses en barrica usada de roble francés de 400 litros y doce meses más en depósito. Es un vino donde en nariz combina la fruta roja fresca con violetas y notas de campo. En boca tiene una magnífica acidez en un trago directo, frutal y ligeramente balsámico; un vino delicioso que nos muestra todo el potencial del viñedo viejo.
Cierra la cata Aranbelza 2016, de Emilio Valerio. Se trata de un monovarietal de Garnacha proveniente de una viña de 1958 situada en las laderas de Montejurra, a 660 metros, trabajada con caballo y en ecológico. La uva se pisa en una tina abierta de madera y el vino tiene una crianza de 24 meses en barrica de roble francés semi-nueva. Diez años después de su vendimia, encontramos un vino que todavía nos muestra fruta madura en nariz, acompañada de especias y notas ahumadas y de evolución. En boca conserva acidez, aunque la evolución está más presente que en la nariz.
Una denominación menos obvia
Tras la cata, David, recalcó que el rosado seguirá siendo la puerta de entrada de los vinos navarros. “No todas las regiones tienen un vino que les ubica en el mapa, y Navarra lo tiene con sus rosados”. Lo que hemos podido comprobar es que el rosado debe ser el punto de partida de un recorrido mucho más amplio en el que también tienen cabida los blancos y los tintos.
En esta cata hemos encontrado una Navarra de contrastes que usa la Garnacha para hablar de sitios distintos, con el rosado como puerta de entrada y la frescura de su latitud como hilo conductor; una región que presume de rosados, sí, pero que tiene mucho más que contar.
| Vino | Bodega | Precio |
| Unsi Terrazas Blanco 2024 | Unsi Wines | 12,95 euros |
| Moreno y Cabezón 2022 | Bodegas Alconde | 25 euros |
| Finca La Pared Chardonnay 2021 | Marco Real | 22 euros |
| Voilà Rosé de Noir 2025 | Viña Aliaga | 25 euros |
| Pago de Cirsus Grand Rosé Cuvée Especial 2025 | Pago de Cirsus | 34,4 euros |
| Despistao 2025 | Amatria Vinos y Viñedos | 12 euros |
| 1891 Garnacha Clásica Colección Privada 2024 | Bodegas Irache | 11,19 euros |
| OVUM Edición Limitada 2024 | Cosecheros de Olite | 36 euros |
| Guerinda Parcelas de Garnacha Muriomozo 2023 | Bodegas Máximo Abete | 46 euros |
| Aranbelza 2016 | Emilio Valerio | 41,90 euros |





