Cambiar de un plumazo el nombre y el diseño de todas tus etiquetas no es algo que suceda muy habitualmente. Eso es lo que ha hecho Clos Cor Ví, que acaba de presentar cuatro vinos con marcas nuevas, elaboraciones renovadas y el asesoramiento del enólogo Javier Revert. Su propietario, Luis Corbí Coloma, lo resume así: “esta evolución no es una ruptura, sino una renovación consciente”.
Corbí arrancó su andadura vinícola en 2004 con cinco hectáreas de viña en el Valle de los Alhorines o Vall dels Alforins, en Mogente (Moixent), al sudoeste de Valencia. La idea inicial era elaborar vinos blancos con Riesling y Viognier, buscando acercarse al estilo de los blancos de Alsacia y del Ródano. En el Parque Natural de las Hoces del Cabriel, en Requena, encontró después el lugar donde trabajar con viñedos viejos de Bobal. La Finca Cor Ví, que visitamos en 2022 tal y como te contamos aquí, suma 77 hectáreas, de las cuales 22 son de Bobal, con viñas de entre 40 y 50 años.
De esa doble raíz salen los cuatro vinos de la nueva etapa: los blancos El Ramblar y La Loma de las Carrascas, amparados por la D. O. Valencia, y los tintos Pago de los Álamos y La Viña de los Rosales, certificados por la D. O. Utiel-Requena.

Así es Pago de los Álamos 2025
Pago de los Álamos 2025 es un coupage de las variedades tintas Bobal y Garnacha, a las que se suma un pequeño porcentaje de la blanca Macabeo. Las uvas, de cultivo ecológico certificado, proceden de la finca La Madroñera, en el entorno de las Hoces del río Cabriel, un paraje que la bodega describe como “de mayor altitud, rodeado de bosque y con suelos pobres en arcilla que aportan singularidad”.
La añada 2025 estuvo marcada por un invierno lluvioso y prolongado, con precipitaciones abundantes que favorecieron un inicio de ciclo vegetativo equilibrado y aseguraron buenas reservas hídricas. Primavera inestable, algo de granizo y un verano muy cálido y seco supusieron importantes retos para el cultivo, reduciendo los rendimientos y favoreciendo una notable concentración en la uva.
Pago de los Álamos 2025 se vinificó de manera convencional y se sometió a nueve meses de crianza; durante este tiempo, la mitad del vino se afinó en una tina de madera usada, mientras el resto lo hacía en tinajas de 1.000 litros.
Cuando lo catamos, encontramos un vino de un precioso color rojo picota de capa media baja. La nariz ofrece intensos aromas a fruta muy madura, acompañados de notas de bosque bajo, regaliz y matices herbales. En boca muestra un buen arranque, con una agradable acidez y taninos ligeros y domados que aportan la estructura justa y necesaria. El trago es balsámico, de intensidad suficiente y buen recorrido, con un toque lácteo final que deja sensaciones de yogur.
Añada difícil, verano cálido y cambio de rumbo no son los mimbres para hacer un gran vino, pero sí vislumbramos interesantes decisiones enológicas —como el aporte extra de ácido tartárico para dar vivacidad a un vino tan maduro— que nos hacen tener confianza en el asesoramiento de Javi Revert de cara a futuras añadas de los nuevos vinos de Clos Cor Ví, una bodega que ya ha dado el primer y siempre el más difícil paso de un nuevo camino basado no tanto en tratar de lograr un determinado estilo de vino como en dar mayor peso a las variedades autóctonas y al terruño.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Pago de los Álamos 2025 | 14,5 % | – | 19,85 euros |
Las claves de Pago de los Álamos 2025
- Origen: finca La Madroñera, en el entorno de las Hoces del río Cabriel (Requena), D. O. Utiel-Requena.
- Variedades: Bobal y Garnacha, con un pequeño porcentaje de Macabeo.
- Crianza: tinas de madera y tinajas.
- Contexto: uno de los cuatro vinos con los que Clos Cor Ví inicia una nueva etapa, con Javier Revert como asesor.
- Perfil: fruta madura, bosque bajo, regaliz, notas herbales, buena acidez, tanino ligero y domado, trago balsámico y de intensidad suficiente, con un final lácteo.
- Veredicto: un acertado cambio de filosofía en una añada complicada.







