Beth Willard concede 100 puntos a un tinto de Bierzo en su informe para Tim Atkin, pero advierte de que los precios de los vinos no cubren el coste real del viñedo.
La Faraona 2024, de Descendientes de J. Palacios, ha obtenido la máxima puntuación en el tercer informe consecutivo que Beth Willard dedica a la D. O. Bierzo para Tim Atkin. El vino más premiado de la región y uno de los más famosos de la región procede de una viña clasificada, y la autora describe una intensidad extraordinaria, con notas de grafito y pedernal entrelazadas con violetas, lavanda, rosa silvestre y ciruela damascena.
El mismo documento recoge, sin embargo, una paradoja: muchos de los vinos de su Top 100 se venden entre 15 y 40 euros, una horquilla que, a juicio de Willard, no remunera el trabajo realizado ni el patrimonio vitícola que lo sustenta, algo que nos debe hacer reflexionar a todos.
El informe nace de dos meses de investigación, iniciados a principios de junio, durante los cuales la autora visitó 34 bodegas y cató 282 vinos con una escala que arranca en los 89 puntos.
Cien puntos y un palmarés repartido
La cima es para La Faraona, pero hay otros vinos que se encuentran realmente cerca. Dos referencias alcanzan los 99 puntos: Paixar Viña de Vaca 2024, un vino parcelario de Luna Beberide, y Al Chelo 2024, también de Descendientes de J. Palacios. El informe reparte además sus vinos del año para tintos, blancos y rosados. La Faraona 2024 se lleva, lógicamente, el título de tinto, César Márquez firma el blanco con El Val 2023, y Familia Arias Vidal Viticultores se impone entre los rosados con Valle del Recunco Rosado Garnacha 2025.
Pero el vino no lo crean solamente las uvas y los parajes. Los elaboradores que toman las decisiones que dan lugar a esos vinos son reconocidos con diversos premios. Willard nombra enóloga del año a Verónica Ortega, enólogo joven del año a José Cervera, de Bodega del Abad, y promesa del año a Marina Otero, de Encima Wines. Los viticultores del año son Julio Calvo y Jesús Alcaide, de 13 Viñas.
El informe se hace eco también de cómo la región ha cambiado de filosofía con una radicalidad poco frecuente, destacando que el volumen ha cedido el protagonismo a la calidad. El informe señala varios hitos: la fundación de la D. O. en 1989, la llegada de Ricardo Palacios en 1999, el lanzamiento de Ultreia por Raúl Pérez en 2003 y, sobre todo, el sistema de clasificación basado en el viñedo que se implantó en 2017.
Willard sostiene que este último abrió la puerta a una expresión más nítida del terruño. La escala comienza en el vino de villa, continúa con el de paraje, que exige rendimientos un 25 % inferiores a los de la D. O., y culmina en la viña clasificada y la gran viña clasificada.
La región se reparte hoy entre 2.300 hectáreas, 981 productores y 69 bodegas, y 2025 pasa a la historia por un hecho inédito: los blancos superaron por primera vez a los tintos, con el 51,96 % de la producción frente al 48,04 %. Hace una década representaban apenas el 20 %. La autora atribuye el cambio a la demanda global, al éxito crítico y al potencial del Godello, una uva cuya superficie ha crecido más de un 70 % en España durante los últimos diez años, sobre todo por el empuje de Galicia.
Los blancos bercianos, añade, resultan menos eléctricos que los de Valdeorras y menos dependientes de la fruta madura que los de Monterrei, con una expresión más elegante y floral. Nada de esto es del todo nuevo, puesto que existen referencias a vinos blancos de Bierzo en documentos del siglo XV.
Incendios, falta de manos y turismo por coordinar
Las dos últimas añadas dibujan una región sometida a la intemperie. En 2024 el granizo dañó uvas y cepas en una cosecha pequeña, aunque Verónica Ortega defiende que los vinos «son elegantes, finos y ofrecen mucha acidez, por lo que tienen largo potencial de envejecimiento». En 2025 el volumen mejoró sin llegar a la abundancia, y los incendios forestales avanzaron sobre algunos viñedos. Grégory Pérez ofrece una cara inesperada del desastre: «2025 fue muy caluroso pero por los incendios, hubo algunas semanas de mucho humo que proporcionó una cobertura tipo nube. Protegió las vides del sol feroz».
Los desafíos estructurales pesan más que los meteorológicos. El informe identifica una falta de trabajadores, procedentes en su mayoría de Rumanía, que ya influye en el vino. En Valtuille, por ejemplo, algunos tintos muestran un alcohol ligeramente superior porque la vendimia se retrasa. A ello se suma el coste de cultivar viñas antiguas en terrenos accidentados, a menudo inaccesibles para la maquinaria, y los productores insisten en la necesidad de comunicar la edad de esos viñedos y la dificultad de trabajarlos.
El turismo completa el diagnóstico. Bierzo recibió medio millón de visitantes en 2025, en su mayoría peregrinos del Camino de Santiago, pero Willard percibe una infraestructura enoturística limitada y una falta general de coordinación. Algunos productores llegan a plantar uvas menos valiosas en las filas exteriores para que los caminantes no dañen las variedades más preciadas.

