En la villa de Canedo, en la zona central del Bierzo, se alza un palacio que la familia Osorio y Pimentel levantó en 1730 en un paraje alto y orientado al mediodía, con la tierra en suave desnivel para favorecer el drenaje del viñedo. Ya en 1761 hay constancia de que sus bodegas almacenaban cada año 170 miedros (medida tradicional de capacidad para líquidos utilizada en León, principalmente para el vino, equivalente a entre 12 y 16 litros) de vino nuevo entre muros de sillería, madera y pizarra. Ese mismo edificio, comprado en ruinas y restaurado con paciencia, es hoy la sede de Prada a Tope, el proyecto que José Luis Prada puso en marcha en 1972 con una idea sencilla: dar valor a los productos de su tierra elaborándolos como siempre se había hecho, sin prisa. En 1987, Prada adquirió el Palacio de Canedo y sumó a esa tradición la bodega, con la que empezó a elaborar vinos de Mencía en viñedos nuevos plantados en tierras cercanas.
La bodega reivindica, según explican, la idea francesa del vino de château: un vino ligado a un mismo terruño y a una misma casa generación tras generación, en el que cada cosecha es distinta porque no se recurre a productos ni abonos químicos. Esa filosofía se traduce en una viticultura ecológica certificada desde 2003, con compost propio y sin herbicidas ni productos sistémicos.
Las 32 hectáreas de viñedo que posee Palacio de Canedo se reparten por las laderas y colinas de Canedo, entre 600 y 800 metros de altitud, orientadas mayoritariamente al sur y plantadas en pendientes que en ocasiones alcanzan el 28 %. Desde hace más de veinte años es José Manuel Ferreira quien dirige cada vendimia buscando la expresión más auténtica de las tres variedades con las que trabajan: Mencía, Godello y Chardonnay.
Mencía y Godello, prensadas juntas
Prada Clarete 2025 nace precisamente de las dos variedades autóctonas con las que trabaja Palacio de Canedo, Mencía y Godello. Su elaboración es tradicional: como dicen en la bodega, se elabora de la misma forma que lo hacían los abuelos, prensando juntas las uvas de Mencía y de Godello para obtener un único mosto que fermenta con parte de los hollejos, sin paso por madera, buscando un vino joven y directo en el que las dos uvas se funden desde el primer momento en lugar de ensamblarse por separado.

Prada Clarete 2025 se presenta en copa con un color piruleta traslúcido. En nariz aparece la fruta de hueso, la fruta roja y los cítricos, acompañados de notas de campo. En boca tiene muy buena acidez y una entrada directa, con un final amargo muy marcado en el que vuelven los recuerdos a pomelo; buena intensidad y una textura untuosa delatan un vino bien trabajado. Es un vino fácil, frutal y fresco que consigue que la botella desaparezca delante de tus ojos y te preguntes por qué no te cruzas con más frecuencia con botellas como ésta cuando, sencillamente, quieres tomarte un vino para disfrutar sin complicaciones.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Prada Clarete 2025 | 13,5 % | 4.518 Botellas de 75 cl. | 8,70 euros |
Las claves de Prada Clarete 2025
- Origen: Palacio de Canedo, en el corazón del Bierzo.
- Variedades: Mencía y Godello prensadas juntas.
- Viñedo: 32 hectáreas ecológicas entre 600 y 800 metros.
- Elaboración: Clarete tradicional, sin madera y con fermentación conjunta.
- Nariz: Fruta roja, fruta de hueso, cítricos y notas de campo.
- Boca: Fresco, untuoso, con gran acidez y final amargo.
- Identidad: Un clarete fácil de disfrutar que recupera la tradición berciana.



