Matsu La Moza 2025: Un blanco de Toro que recupera una tradición olvidada

Matsu nació en Toro hace ahora veinte años, de la mano de Vintae, la compañía familiar fundada por el riojano José Miguel Arambarri y hoy dirigida por su hijo Richi. El nombre Matsu significa “esperar” en japonés, y esa idea define la filosofía del proyecto desde sus inicios: esperar a que el viñedo marque su propio ritmo, respetar los ciclos naturales, dar valor al trabajo de quienes han mantenido viva esta tradición durante generaciones. Cada vino de la familia lleva el nombre de una figura ligada a ese mundo rural: El Pícaro, El Recio, El Viejo, La Jefa. Y ahora, La Moza, que representa la juventud y los primeros pasos en el viñedo.

Durante buena parte del siglo pasado, las variedades blancas llegaron a ocupar cerca de un tercio del viñedo en la zona de Toro. La evolución del mercado y el empuje de los tintos fueron relegándolas progresivamente a un segundo plano. Matsu lleva años trabajando en la recuperación de esa tradición blanca: primero con La Jefa, elaborada con Malvasía Castellana, la variedad históricamente más importante de la zona, y ahora con La Moza 2025, que pone el foco en la Verdejo, segunda en importancia y también autóctona de este rincón de la meseta. “Hace apenas cuarenta años, las variedades blancas tenían un peso muy importante en esta zona. La Verdejo siempre ha sido una uva autóctona de este rincón de la meseta, la segunda en importancia. Con La Moza queríamos mostrar esa otra cara de los blancos de la zona, desde un estilo más juvenil, fresco y popular, pero con identidad”, explica Richi Arambarri, director general de Vintae y fundador de Bodega Matsu.

Matsu La Moza 2025. Cápsula.
Matsu La Moza 2025. Corcho.

Dos añadas para un solo vino

Su rasgo más singular es la combinación de dos añadas distintas, una decisión del director técnico Raúl Acha para sumar complejidad. El 85 % corresponde a Verdejo procedente de viñedos de entre 10 y 20 años plantados en suelos pobres, arenosos y con alto componente granítico, vendimiada de forma manual en septiembre de 2025. El 15 % restante lo forman un 13 % de Malvasía Castellana de cepas viejas de entre 50 y 150 años de la añada 2024, a la que se suma un 2 % de otras variedades blancas minoritarias como Godello, Albillo, Palomino y Viura.

La elaboración arranca con una maceración pelicular de cuatro horas, un prensado suave y una fermentación espontánea con levaduras autóctonas. La Verdejo fermenta en depósitos de hormigón, mientras que la Malvasía Castellana y las otras variedades blancas lo hacen en barricas de roble francés de 600 litros. La crianza también es doble: el 85 % de Verdejo permanece tres meses sobre lías en hormigón, mientras que la Malvasía Castellana y las variedades minoritarias se crían durante 14 meses en esas mismas barricas de roble francés de tostado ligero.

La añada 2025 fue de contrastes: un invierno lluvioso seguido de un verano muy cálido que aceleró la maduración, aunque la uva llegó a bodega con excelente sanidad y equilibrio. La Moza 2025 se presenta en copa con un color amarillo entre pajizo y limón. La nariz es fundamentalmente herbal; en ella también encontramos fruta de hueso y blanca, así como piel de cítricos. En boca tiene muy buena acidez y bastante intensidad en un trago de buen volumen y un final amargo que hace que el vino desaparezca de la copa sin apenas darnos cuenta; no es un vino largo ni pretende serlo, pero es un vino sencillo y honesto que representa la juventud y esa otra cara de los vinos de Toro que durante décadas estuvo en el olvido.

Matsu La Moza 2025. Etiqueta Trasera.
VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
La Moza 202512,5 %170.000  botellas de 75 cl9,95 euros

Matsu La Moza 2025: A Toro white that revives a forgotten tradition

La Moza 2025 se presenta en copa con un color amarillo entre pajizo y limón. La nariz es fundamentalmente herbal; en ella también encontramos fruta de hueso y blanca, así como piel de cítricos. En boca tiene muy buena acidez y bastante intensidad en un trago de buen volumen y un final amargo que hace que el vino desaparezca de la copa sin apenas darnos cuenta; no es un vino largo ni pretende serlo, pero es un vino sencillo y honesto que representa la juventud y esa otra cara de los vinos de Toro que durante décadas estuvo en el olvido.

Matsu La Moza 2025. Botella y copa.

Matsu was born in Toro twenty years ago, created by Vintae, the family company founded by Riojan native José Miguel Arambarri and today run by his son Richi. The name Matsu means “to wait” in Japanese, and that idea has defined the project’s philosophy from the very beginning: waiting for the vineyard to set its own pace, respecting natural cycles, and honoring the work of those who have kept this tradition alive for generations.

The most distinctive feature of La Moza 2025 is the combination of two different vintages, a decision by technical director Raúl Acha to add complexity. 85% comes from Verdejo sourced from vineyards between 10 and 20 years old, planted in poor, sandy soils with a high granite content, hand-harvested in September 2025. The remaining 15% consists of 13% Malvasía Castellana from old vines between 50 and 150 years old from the 2024 vintage, along with 2% of other minority white varieties including Godello, Albillo, Palomino, and Viura.

The winemaking process begins with a four-hour skin maceration, gentle pressing, and spontaneous fermentation with native yeasts. The Verdejo ferments in concrete tanks, while the Malvasía Castellana and the other white varieties ferment in 600-liter French oak barrels. Aging is also twofold: the 85% Verdejo spends three months on the lees in concrete, while the Malvasía Castellana and the minority varieties are aged for 14 months in those same lightly toasted French oak barrels.

Matsu La Moza 2025. Etiqueta con el nombre del vino.
Matsu La Moza 2025. Copa.

La Moza 2025 shows a yellow color ranging from straw to lemon in the glass. The nose is predominantly herbal, with stone and white fruit alongside citrus peel. On the palate it has very good acidity and considerable intensity in a full-bodied sip with a bitter finish that makes the wine disappear from the glass almost without noticing; it is not a long wine, nor does it try to be, but it is a straightforward and honest one that captures the youth and the other side of Toro wines — a side that spent decades in obscurity

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