Cata horizontal: Mencía de El Bierzo con crianza 2018
La añada 2018 es una de las mejores de la historia reciente de los vinos de El Bierzo. Por eso hemos seleccionado tres tintos de diferentes perfiles elaborados con Mencía de cepas viejas y sometidos a crianza en roble: Capitán Beto Mencía 2018, Jarabe 2018 y Las Tres Filas 2018.

Hay algo especial en los Bierzos de 2018, un equilibrio, una frescura, una redondez y un perfil goloso y expresivo que se repiten una y otra vez cuando descorchamos un tinto de esta añada. Es una constante que trasciende zonas y elaboraciones, y que nos ha llevado a hacer este pequeño juego, este experimento: juntar tres etiquetas de esta añada, tres vinos netamente diferentes elaborados con uvas procedentes de cepas viejas (realmente muy viejas), algo de crianza como factor común y un precio de entre 10 y 15 euros. ¿Quieres conocerlos?

Capitán Beto Mencía 2018

Comenzamos por el menos clásico o, mejor dicho, el que se aleja más de lo convencional, ya que de alguna forma su elaboración tiene mucho de clásico, aunque su perfil está muy distanciado del de los sencillos vinos cosecheros que, muy probablemente, solían hacerse con las uvas de las cepas de en torno a 80 años con las que hoy se elabora esta propuesta de Javier González, Andrea Mufatto y Gerardo Michelini. Hablamos de unas cepas que forman parte del paisaje de las laderas del valle de Ozuela, a unos 600 metros de altitud; un idílico entorno natural al sur de Ponferrada con suelos arcillosos en los que abundan la pizarra y el cuarzo.

Capitán Beto 2018

Las uvas, de vendimia manual, llegan a la bodega en pequeñas cajas, se encuban en depósitos de acero inoxidable (con el 30 % sin despalillar) y se pisan. Tras el descubado, el vino realiza una crianza de unos nueve meses en ánforas (70 %) y barricas usadas (30 %).
En copa, nos llama la atención su color picota traslúcido; es, con diferencia, el menos intenso de los tres, y denota una extracción muy leve, menor que la de añadas anteriores. Nada más servirlo, muestra algún aroma reductivo que desaparece casi de inmediato, dando paso a una nariz en la que manda la fruta roja fresca, guindas, cerezas, un toque mineral y algún matiz terroso. En boca nos sorprende por su gran sensación de acidez y su trago directo que, por ponerle un pero, es algo corto. Se trata, así, de un vino muy atlántico, muy fresco, con un perfil completamente diferente a lo que uno espera de una Mencía con crianza.

Jarabe 2018

Jarabe es el segundo vino de la familia tinta de Almázcara Majara, una etiqueta elaborada para la hostelería y para disfrutones con un perfil un poco menos serio que el del buque insignia del proyecto. Su bodega está en Molinaseca, con Manuel Benito Otero llevando la batuta de la parte técnica y Javier Álvarez como ideólogo, mientras que los viñedos se encuentran en la zona de Los Barrios, al Sureste de Ponferrada, una zona de suaves laderas mayormente orientadas al norte y al oeste donde las cepas de Mencía de entre 80 y 120 años descansan sobre suelos aluviales a entre 500 y 600 metros de altitud.

Jarabe, de Almázcara Majara, 2018

La elaboración de este Jarabe 2018 es, probablemente, la más ortodoxa. Las uvas se despalillan, se estrujan, se encuban en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, y el vino resultante envejece entre ocho y 12 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer uso previamente envinadas con Almázcara Majara (el hermano mayor).
Aquí encontramos un vino con mayor extracción, con un color cereza mucho más oscuro y una nariz muy limpia, muy golosa, en la que la fruta roja manda, con esas fresas frescas que a nosotros nos llevan al palote de fresa, violetas y toques de vainilla. La boca es muy amable, con taninos muy dóciles, mucha estructura, buena longitud, posgusto lácteo y una presencia clara de la madera. Es un vino más clásico, goloso pero serio, que puedes degustar ahora o dejar unos años en botella; un vino en el que la fruta se expresa con exuberancia pero sin mostrar tan claramente las características de esta añada atlántica.

Las Tres Filas 2018

Con Las Tres Filas, en Bodegas Merayo han creado un vino muy versátil. A caballo entre un joven con roble y un crianza, es una opción perfecta para chatear, y a la vez es capaz de acompañar un chorizo escaldado o un botillo sin venirse abajo. Pedro y Juan Merayo (padre e hijo, respectivamente) son los responsables de un proyecto que tiene como seña de identidad una de las concentraciones de viñedo viejo más extensas del Bierzo, y Fermín Rodríguez, en la parte técnica, ha conseguido crear una gama de vinos que cubre desde vinos jóvenes hasta parcelarios de larga guarda, pasando por propuestas tan equilibradas como este Las Tres Filas.

Las Tres Filas de Merayo 2018

Para elaborarlo, se emplean uvas procedentes de cepas de Mencía de más de ochenta años plantadas en laderas en Valtuille de Arriba, a entre 550 y 650 metros de altitud, con suelos arcillosos (en las zonas bajas) y otros más pizarrosos (en las zonas más altas), con cantos rodados en la superficie. Las uvas, vendimiadas a mano, se transportan desde el viñedo hasta la bodega, ubicada a las afueras de Ponferrada, donde, tras fermentar unas horas en frío, se despalillan y pasan a depósitos de acero inoxidable en los que fermentan a temperatura controlada para trasegarse posteriormente a barricas usadas de roble francés (60 %) y americano (40 %) en las que el vino hace una crianza de seis meses sobre sus lías finas.
Estamos ante un vino de color cereza, de capa media alta, que nos ofrece una nariz golosa pero no tanto como la de Jarabe, con fruta roja, y unas notas herbales. Es, probablemente, el más varietal de los tres ejemplares, con una boca en la que también hay mayor sensación de acidez que en Jarabe, pero sin llegar a la nota punzante de Capitán Beto.
Las Tres Filas es un vino muy bien estructurado, serio pero sin excesivas pretensiones, en el que no se marca la madera (quizá si busques trazas de pimienta las puedas encontrar); un perfecto cruce de caminos entre el ligero y fresco Capitán Beto y el más opulento Jarabe.

Conclusión

Y ¿qué hemos aprendido de esta horizontal? Lo primero de todo es que estamos ante tres verdaderas gangas. Las Tres Filas se vende en tienda por menos de 10 euros. Es un regalo; un vino con crianza, de cepas viejas, muy ortodoxo, sin ningún defecto, del que se elaboran 32.000 botellas, perfecto para beber muy rico sin romper la hucha.

Cata horizontal: Mencía de El Bierzo con crianza 2018. Corchos

Capitán Beto se encuentra en tienda por algo menos de 14 euros. De éste se elaboran 4.000 botellas, y es otro regalo. Fue, de hecho, el favorito en esta horizontal, en la que “el jurado” lo conformamos seis, en lugar de los dos habituales. Es probablemente un vino que disfrutarán más los iniciados, pero es algo difícil de saber. En cualquier caso, marca un nuevo rumbo en la bodega, y creemos que es un rumbo acertado.

Cata horizontal: Mencía de El Bierzo con crianza 2018. Cápsulas

En cuanto a Jarabe, con una producción de 13.000 botellas anuales, sigue siendo otra ganga, que ahora mismo se encuentra en promoción a 14,20 euros en su página web; un vino muy coqueto que levanta pasiones; puede que te encante o puede que rechaces la madera marcada en su crianza. Para nosotros, es un gran vino, y, junto a los demás, pone de manifiesto que si juntas el buen hacer de los productores de una zona remando en la misma dirección con el buen hacer del terruño y la añada, se produce la magia que encierran estas tres botellas de Mencía de El Bierzo de 2018.

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