El festival Musicamino y su hermano Musicavino han celebrado su segunda edición con más de 10.000 asistentes y la participación de una veintena de bodegas. A las actuaciones musicales de Coque Malla, Lori Meyers o Siloé, entre otros –en el escenario principal del festival–, se sumaron las catas maridadas con música, que tuvieron lugar en el escenario de Musicavino, donde los asistentes pudieron disfrutar de algunos de los más interesantes vinos de la D. O. Bierzo, así como de algunas propuestas de otras regiones.
El festival Musicamino y su derivada vinícola Musicavino han celebrado su segunda edición en la localidad de Villafranca del Bierzo (León), con una notable afluencia de público que la organización cifra en más de 10.000 asistentes. Por otro lado, los responsables del evento también afirman que se vendieron más de 12.000 vinos en las casetas de Musicavino.
Y es que este formato de festival combinaba la propuesta musical del gran escenario principal –por el que pasaron artistas como Coque Malla, Lori Meyers, Siloé o Ultraligera– con la propuesta “vinícola”, que combinaba en un mismo espacio las casetas de una veintena de bodegas con un segundo escenario en el que artistas como Pancho Varona o Eladio y los Seres Queridos compartían protagonismo con los responsables de bodegas como Cantariña, Emilio Moro o Luna Beberide, que daban a conocer sus vinos y sus proyectos en animadas “catas maridadas” con música.
Blancos, rosados y ancestrales fueron los favoritos del público del Musicavino
El solsticio de verano trajo lo que casi siempre trae: calor, mucho calor, incluso en una zona fresca como es la localidad de Villafranca del Bierzo, rodeada de montañas y regada por el río Burbia. En esas interminables y tórridas jornadas de finales de junio en las que se desarrolló el Musicamino y en las que al sol parecía darle pereza abandonarnos, los vinos blancos, rosados y los espumosos (que también los hubo) fueron los preferidos por los asistentes.
Entre nuestros favoritos (y sin ningún orden en particular), pudimos disfrutar una vez más de Cabeza de Perro Rosado, la Mencía más fresca de Cantariña, que nos demuestra que un vino rosado no sólo es capaz de refrescarnos, sino que también puede hablarnos de terruño, de viñedo viejo y, en definitiva, de placer.
Por su parte, Merayo Godello nos enseña ese perfil cítrico y fresco de la variedad blanca icónica de El Bierzo, mientras que el Viñedo Barreiros Godello de Pago de los Abuelos muestra una cara más seria de esta variedad en un vino que reivindica las parcelas de viñedo viejo de montaña en la frontera de El Bierzo con Valdeorras.

En la misma línea, El Toleiro Godello Barrica incide en la figura del vino de paraje, que forma parte de la nueva clasificación que empezó a rodar en 2020, en la que los vinos de El Bierzo ponen en valor su lugar de procedencia, desde el “vino de villa” hasta el vino de “gran viña clasificada”.
No faltaron los tres monovarietales de Godello de Emilio Moro: Polvorete, El Zarzal y La Rebelía, que año tras año van ganando expresividad y tipicidad. Catamos también La Cerrada, el impecable Godello que Vinos Valtuille elabora en la cercana localidad de Valtuille de Abajo. Y no queremos dejar de mencionar el fabuloso Llodío Selección Godello 2023, un vino fresco y vertical con el que la bodega Cepall nos muestra el potencial de su viñedo de altura. No obstante, será al probar su rosado cuando caeremos definitivamente rendidos ante los vinos de este proyecto familiar del que prometemos hablar más en profundidad próximamente.
Y, siguiendo con las sorpresas, tuvimos ocasión también de catar La Regoxa 2023, un coupage de Palomino y Doña Blanca elaborado por Vinos Cariñosos y criado en barrica de castaño que nos ofrece una visión completamente diferente de los vinos blancos de la región, incidiendo en la idea de que El Bierzo es mucho más que mencías y godellos.
Los vinos “visitantes” también tuvieron su hueco en Musicavino
Entre los vinos “frescos” (y entre los no tan frescos) hubo también algunos destacados invitados. Por una parte, Arruxo 2023, el impecable Albariño del proyecto de la enóloga Olga Verde junto con el viticultor Francisco Bendaña, se ofrecía por botella completa para quienes quisieran disfrutar de un blanco vibrante de una extraordinaria calidad.

Otro interesante “invitado” fue el espumoso ancestral de Bodegas Garay, el proyecto del berciano Mario Garay y la onubense Ana González en La Palma del Condado (Huelva). Elaborado con la denostada uva Zalema, refrescó a numerosos asistentes y se ofreció tanto en la habitual botella de tres cuartos de litro como en una botella de la mitad de capacidad, para que nadie tuviera excusa para no hacerse con uno de estos “refrescos”.
Y no podemos dejar de mencionar a otro invitado excepcional. Miembro del colectivo Artisan Wine Attraction, Michael Cooper aterrizó en Villafranca del Bierzo desde Aragón con un auténtico arsenal de vinos elaborados bajo la denominación de origen Campo de Borja. Su proyecto Vinos del Viento ofrece garnachas ligeras y sugerentes, blancos de Macabeo y Garnacha Blanca e incluso un apetecible ancestral que el dicharachero Michael servía acertadamente con hielo triturado reivindicando que el vino ha de poder disfrutarse sin complejos.
Algunos de los mejores vinos tintos del Bierzo tampoco quisieron perderse el Musicavino
A pesar de que las elevadas temperaturas nos hicieron preferir los vinos más frescos (o más “refrescables”), en Musicavino pudimos disfrutar de extraordinarios vinos tintos de esos que siempre quieres probar porque siempre te proporcionan placer.
Es el caso de Massuria 2020. Era la primera vez que probábamos la nueva añada del que sin duda es uno de los vinos más impecables de El Bierzo, el monovarietal más bordelés de Mencía elaborado por el viticultor y enólogo José Mas. Nunca nos cansaremos de hablar de este maravilloso vino, del proyecto ni de su autor y, por supuesto, nunca nos cansaremos de beber esta auténtica obra de arte líquida.
Completamente diferente en estilo pero igualmente rebosante de calidad y autenticidad, Cabarcos era otro de los vinos que no podíamos dejar de catar. Este coupage de parcelas es una oda a un viñedo de montaña que tradicionalmente era empleado por sus viticultores para elaborar vinos cosecheros y orujos y que hoy nos ofrece vinos de una calidad superlativa gracias a la interpretación que de él hacen personas como el viticultor Manuel López y el enólogo Nacho León.

No faltaron propuestas más populares pero igualmente rebosantes de calidad como Finca Luna Beberide, los vinos de Bodegas Estévez (con el enólogo César Márquez marcando el estilo), el fresco Bestizo de Emilio Moro, las fantásticas propuestas de Pago de Valdoneje o el ilusionante proyecto Aspronautas, elaborado por miembros de Asprona Bierzo en colaboración con la bodega 13 Viñas.
Y este es sólo un ejemplo de la nutrida variedad de vinos tintos que trasladaban el paisaje de El Bierzo a la copa en un ambiente de auténtica fiesta en el que los asistentes podían disfrutar de extraordinarios vinos y conversar con sus elaboradores, todo ello con la música en vivo que convertía este encuentro en una auténtica fiesta.

Hemos creado este espacio para ti
Si quieres que los lectores de Nos Vamos de Vinos accedan a la web de tu bodega, distribuidora, tienda, vinoteca, hotel rural… a través de un enlace con foto como éste, te sorprenderá lo económico que es.


