“Cuando se embotelle, será, sin duda, un vino de una formidable relación calidad/precio.” Esto es lo que escribimos hace apenas tres meses, cuando catamos La Cabeza de Perro Blanco 2020 directamente de una de las barricas usadas en la que reposaba parte del coupage. Nos equivocamos. No es un vino con buena RCP. Es un vinazo blanco. Y punto.
Curiosamente, hoy no es Santi Ysart, su elaborador, quien nos lo da a catar, sino José David Arias Vidal, el viticultor con cuyas uvas se ha elaborado esta pequeña joya. Y es que aunque la mayoría de los vinos de Cantariña tiene su origen en viñedos propios, en esta gama (La Cabeza de Perro) hay sitio para las uvas de calidad de otros viticultores de la zona, como José David.
Para elaborar La Cabeza de Perro, se emplean las uvas de dos únicas parcelas: la Dehesa y la viña de Ángel, un coupage de viña compuesto por Palomino (75 %) y Doña Blanca (25 %). Tras el prensado, se realiza un desfangado estático y, posteriormente, el mosto fermenta, con sus propias levaduras, en un foudre nuevo, abierto, de 5.000 litros. Acabada la fermentación, algo más de la mitad del vino pasa a un depósito de acero inoxidable, mientras que el resto se cría con sus lías finas durante ocho meses en barricas usadas, una de 500 litros y otra de 400, antes de ensamblarse y de embotellarse.
Cuando lo observamos en la copa, encontramos un vino de color dorado pálido que ha ganado en aromas florales desde que lo catamos por última vez. Es muy aromático, muy expresivo, a pesar de llevar apenas un mes embotellado. Además de esa carga floral que atribuimos a la Doña Blanca, encontramos aromas a melocotón, albaricoque, hinojo y heno. Hay mucho monte, mucho paisaje en una copa que al pasar por la boca es sencillamente deliciosa, exuberante, compleja, estructurada…
Mientras lo catamos nos preguntamos si es realmente lógico que un vino de semejante porte se comercialice como gama de acceso. Pero por otra parte, siempre decimos que los grandes productores son aquellos que ofrecen buenos vinos en todo su catálogo. A nosotros, desde luego, los siete euros y medio que cuesta esta Cabeza de Perro en la web de Cantariña Vinos de Familia, nos parecen un auténtico regalo
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«When bottled, it will undoubtedly be a wine with a formidable quality / price ratio.» This is what we wrote just three months ago, when we tasted La Cabeza de Perro Blanco 2020 directly from one of the used barrels in which part of the blend rested. We were wrong. It is not a wine with good value for money. It is a great white wine. Period.
But today it’s not Santiago Ysart, its producer, who gives us the wine to us it, but José David Arias Vidal, the winegrower with whose grapes this little gem has been made. And the fact is that although most of the Cantariña wines originate from their own vineyards, in this range (La Cabeza de Perro) there is room for quality grapes from other vine growers in the area, such as José David.
To make La Cabeza de Perro, grapes from only two plots are used: La Dehesa and La Viña de Ángel, a vine blend made up of Palomino (75%) and Doña Blanca (25%). After pressing, a static settling is carried out and, subsequently, the must ferments, with its own yeasts, in a new, open 5,000-liter foudre. After fermentation, just over half of the wine goes to a stainless steel tank, while the rest is aged on its fine lees for eight months in used barrels, one of 500 liters and the other of 400, before being assembled and bottled.
When we look at it in the glass, we find a pale golden coloured wine that has grown in floral aromas since we last tasted it. It is very aromatic, very expressive, despite having been bottled for just a month. In addition to that floral load that we attribute to the Doña Blanca, we find aromas of peach, apricot, fennel and hay. There are a lot of mountains, a lot of landscape in a glass that when passing through the palate is simply delicious, exuberant, complex, structured …
While tasting it, we wonder if it makes sense for a wine of this size to be marketed as an access range. But on the other hand, we always say that the great producers are those who offer good wines in their entire catalog. To us, of course, the seven and a half euros that this Cabeza de Perro costs on the Cantariña Vinos de Familia website seem like a real gift.