El marco real es un sistema tradicional de plantación de la vid en el que las cepas se distribuyen de forma equidistante, formando una cuadrícula. Cada planta ocupa uno de los vértices de un cuadrado imaginario, por lo que la distancia entre cepas contiguas es la misma en todas las direcciones. Se diferencia así del marco rectangular, en el que la separación entre filas y entre plantas dentro de cada fila no tiene por qué coincidir, y del tresbolillo, que dispone las cepas formando triángulos.
La distancia entre cepas determina directamente la densidad de plantación. Por ejemplo, con una separación de 2 × 2 metros, cada cepa dispone teóricamente de 4 m² y la parcela puede albergar unas 2.500 cepas por hectárea. En un marco real de 3 × 3 metros, la densidad se reduce a unas 1.111 cepas por hectárea. La elección de la distancia depende de factores como el suelo, el clima, el vigor de la vid, el sistema de formación y las posibilidades de mecanización.
Una de las características más interesantes del marco real es que permite realizar las labores de cultivo en dos direcciones perpendiculares. Esta posibilidad tuvo especial importancia en los viñedos tradicionales, cuando buena parte de las labores se realizaban con animales de tiro. La disposición regular también favorece un desarrollo relativamente uniforme de las cepas y permite aprovechar el espacio de manera homogénea.
El sistema fue especialmente habitual en determinados viñedos tradicionales españoles y todavía puede encontrarse en parcelas antiguas. Con la generalización de la mecanización y de las plantaciones organizadas en calles, el marco real perdió protagonismo frente a disposiciones rectangulares que permiten adaptar mejor la anchura de las calles al paso de tractores y otra maquinaria. No obstante, continúa utilizándose en determinadas situaciones, especialmente en viñedos tradicionales o con poda en vaso, donde la ausencia de estructuras de conducción facilita mantener una distribución amplia y regular de las plantas.
El término marco real hace referencia, por tanto, a la geometría de la plantación, no a un sistema de conducción o de poda. Una viña plantada a marco real puede estar formada en vaso u otro sistema, aunque su disposición en el terreno seguirá siendo cuadrada. La elección del marco constituye una decisión de diseño del viñedo que condiciona la densidad, el espacio disponible para cada cepa y la forma de realizar las labores agrícolas.
En algunos viñedos históricos pueden encontrarse marcos especialmente estrechos, con separaciones entre cepas de en torno a 1,5 metros, lo que se traduce en una densidad de plantación teórica de 4.444 cepas por hectárea.