Azúcar / Glucosa / Fructosa

El azúcar (o azúcares) es el compuesto orgánico fundamental en la uva y un ingrediente de presencia clave en la enología, tanto por su origen biológico en el viñedo como por sus diferentes aplicaciones técnicas en bodega.

De forma natural, el azúcar se acumula en el grano de uva durante el envero y la maduración mediante la fotosíntesis de la cepa. Está compuesto principalmente por dos azúcares simples o monosacáridos: la glucosa y la fructosa (presentes en proporciones similares al alcanzar la madurez óptima), junto con cantidades residuales no fermentables de pentosas como la arabinosa y la xilosa. Estos azúcares naturales constituyen el sustrato esencial de la fermentación alcohólica, proceso en el cual las levaduras (Saccharomyces cerevisiae) los metabolizan para transformarlos en alcohol etílico, dióxido de carbono (CO₂) y multitud de compuestos aromáticos secundarios.

Más allá de su presencia natural en el fruto, el azúcar aparece como ingrediente manipulado en al menos dos contextos enológicos distintos: la chaptalización (adición de azúcar antes de fermentar) y el licor de expedición (con el que se repone la merma de la botella tras el degüelle en los vinos espumosos).

En la chaptalización, se añade azúcar exógeno (típicamente sacarosa cristalizada de remolacha o caña, o bien mosto concentrado rectificado) al mosto antes o durante la fermentación. El objetivo es elevar el grado alcohólico final cuando las uvas no han alcanzado la madurez suficiente debido a un clima adverso. Permite compensar vendimias tempranas o regiones frías (como Champagne, Alsacia o zonas de Alemania) donde el azúcar natural de la uva no alcanza los niveles necesarios para lograr un vino equilibrado. Las dosis se regulan estrictamente por la legislación europea según la zona vitícola: el incremento máximo del grado alcohólico volumétrico suele situarse entre el 1,5 % y el 3 % según la región y la añada. A modo orientativo, la adición de unos 16,5 a 17 gramos de azúcar por litro eleva aproximadamente 1° vol. el alcohol final.

El azúcar chaptalizado se fermenta junto con los azúcares naturales de la uva, consumido totalmente por las levaduras y desapareciendo como ingrediente visible al convertirse en alcohol y CO₂. No queda así un residuo perceptible, sino únicamente el resultado de una transformación bioquímica.

La normativa de la Unión Europea (Reglamento UE 1308/2013) divide el territorio en zonas según su clima. En las zonas A y B (Norte/Centro de Europa): Se permite la chaptalización con sacarosa. El aumento máximo permitido suele ser de 3% vol. en la zona A y de 2% vol. en la zona B. En la zona C (Sur de Europa, incluyendo España, Italia y Grecia) está prohibido el aumento artificial con azúcares exógenos. El límite máximo de aumento general para esta zona (cuando se aplican métodos autorizados) es de 1,5% vol.

Hay, no obstante, una excepción en la legislación española. Aunque añadir azúcar común está totalmente vetado, la Ley 24/2003 de la Viña y del Vino de España contempla una excepción: Si por condiciones climatológicas muy desfavorables (como lluvias masivas antes de la vendimia o heladas) la uva no madura bien, las Comunidades Autónomas pueden autorizar el enriquecimiento de los mostos empleando únicamente mosto concentrado o mosto concentrado rectificado (azúcar extraído exclusivamente de la propia uva); jamás azúcar de mesa.

En España, el incremento del grado alcohólico volumétrico natural no podrá ser superior a 1,5% vol. (pudiendo subir excepcionalmente a 2% vol. en años extremadamente catastróficos si la UE aprueba una prórroga especial para la región). Un porcentaje del 1 % de azúcar añadido eleva aproximadamente 0,6° de alcohol final.

En los vinos espumosos elaborados por el método tradicional, el azúcar vuelve a cobrar protagonismo en el licor de expedición (una mezcla de vino base y azúcar, dosificado típicamente entre 0 y 50 gramos por litro según el estilo deseado: Brut Nature, Extra Brut, Brut, Demi-Sec, Doux). Este licor se añade tras el degüelle, una vez finalizadas la segunda fermentación y la crianza en rima.

A diferencia de la chaptalización, aquí el azúcar añadido persiste en el producto final sin fermentar —dado que el vino ya ha sido clarificado, estabilizado y despojado de levaduras activas—, aportando el dulzor residual definitivo y equilibrando la alta acidez característica de los vinos base espumosos. En este caso, el azúcar actúa como un ingrediente perceptible que define la categoría comercial del vino terminado.

Glosario / Diccionario del vino

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