IWCA, la alianza que nació en España y ya reúne a 175 bodegas en los seis continentes para descarbonizar el vino

Lo que comenzó en 2019 como una conversación de urgencia entre los responsables de Familia Torres y los de la bodega estadounidense Jackson Family Wines se ha convertido en uno de los mayores motores de cambio frente a la crisis climática en el sector vitivinícola. Hoy, la International Wineries for Climate Action (IWCA) no solo es una organización global, sino un estándar de rigor científico que demuestra que la rentabilidad y el propósito ambiental pueden (y deben) ir de la mano.

El vino es uno de los termómetros más sensibles de nuestro planeta. Lo saben bien los viticultores que, cosecha tras cosecha, ven cómo el ciclo de la vid se altera y los fenómenos extremos dejan de ser la excepción para convertirse en la norma. En este escenario, la alianza International Wineries for Climate Action (IWCA) se ha erigido no solo como un refugio, sino como un cuartel general de operaciones para blindar el futuro del sector.

Aunque a día de hoy su alcance es global, el corazón de esta alianza late con fuerza desde nuestro país. Fue la visión de Miguel A. Torres (Presidente de Familia Torres) junto a Katie Jackson (Jackson Family Wines) lo que activó en 2019 una mecha necesaria: la de unir a bodegas de todo el mundo bajo un compromiso innegociable de reducción de emisiones basado en la ciencia.

Lo que diferencia a la IWCA de otras iniciativas es su nivel de exigencia. No basta con querer ser “verde”. Para ser miembro, hay que cumplir con auditorías externas rigurosas, inventarios de emisiones de Alcance 1, 2 y 3 1, y el firme compromiso de alcanzar el Net Zero (emisiones netas cero) para el año 2050 a más tardar.

Una expansión global sin precedentes

El crecimiento de la alianza ha sido exponencial. Lo que empezó con dos familias fundadoras hoy integra a un ecosistema de 175 bodegas distribuidas en los seis continentes. Durante este último año, la IWCA ha dado pasos de gigante, incorporando nuevos miembros en geografías tan diversas como Alemania y Sudáfrica, y consolidando su presencia en regiones clave como Australia, Nueva Zelanda, Francia, Portugal, Chile, Argentina, Grecia, Líbano y Macedonia del Norte.

Uno de los hitos más recientes de este 2025 ha sido el lanzamiento de la primera calculadora de gases de efecto invernadero (GEI) específica para la industria del vino en América Latina, una herramienta gratuita que permite a las bodegas medir su huella de carbono con una precisión quirúrgica, siguiendo los protocolos del World Resources Institute.

El liderazgo español: De la viña a la placa solar

España sigue siendo el gran bastión de esta revolución. En la lista de Miembros Gold (aquellos que ya generan energía renovable propia y han demostrado reducciones anuales constantes), nombres de nuestra tierra marcan el camino.

Familia Torres sigue innovando con proyectos como la instalación agrivoltaica en su viñedo Mas Rabell (Penedès) y el lanzamiento de la primera botella de vino reutilizable en el mercado holandés, cerrando el círculo de la sostenibilidad. Abadía Retuerta ha dado un salto cualitativo con una planta fotovoltaica de 1.500 paneles solares, logrando un 45% de autoconsumo total entre bodega y hotel. En 2024, Alma Carraovejas ha alcanzado un impresionante 74 % de uso de energía renovable mediante una combinación de solar, biomasa y geotermia.

Por otra parte, el viñedo de Contino (de C.V.N.E.) ha hecho historia al ser el primero en España certificado con “residuo cero” de pesticidas, recuperando la biodiversidad del ecosistema circundante. A ellos se suman otras bodegas clave como LAN, Sommos, Emina o Herència Altés, que refuerzan el peso de la viticultura española en este mapa global de la descarbonización.

Más que una tendencia, una necesidad estratégica

Para Charlotte Hey, Directora Ejecutiva de la IWCA, la acción climática no es una moda pasajera, sino un cambio estructural: “Aquellos que la abracen pronto serán quienes definan el futuro del vino”. La alianza no solo comparte datos; es una plataforma de intercambio de conocimiento donde se habla de secuestro de carbono en el suelo, biochar (carbón vegetal) y agricultura regenerativa.

En Nos Vamos de Vinos nos guata pensar que una botella de vino guarda mucho más que un el producto fermentado de la uva; una buena botella de vino ha de guardar un paisaje, una cultura y un tiempo. Gracias a la labor de la IWCA, podemos tener la esperanza de que esos paisajes seguirán ahí para las próximas generaciones, convertidos ahora en un símbolo de resiliencia y cambio positivo.


  1. Nota sobre los Alcances de Emisiones (1, 2 y 3): Para medir la huella de carbono con rigor científico, la IWCA sigue los estándares internacionales que dividen las emisiones en tres niveles de responsabilidad: el Alcance 1 contempla las emisiones directas controladas por la bodega, como el combustible de sus tractores o la energía de sus calderas. El Alcance 2 se refiere a las emisiones indirectas derivadas de la electricidad o energía térmica que la empresa compra para su funcionamiento. Finalmente, el Alcance 3 es el más ambicioso y complejo, ya que abarca las emisiones de toda la cadena de valor ajena a la bodega: desde la fabricación del vidrio de las botellas y los corchos hasta el transporte del vino a los mercados o el impacto de los proveedores externos de uva. En la IWCA, este último alcance suele representar, de media, el 85% de la huella de carbono total de una bodega. ↩︎
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