Las altas temperaturas y la escasez de lluvias de este verano han llevado a Bodega Sommos a adelantar el inicio de la cosecha a los primeros días de agosto, cuando en condiciones normales la recogida no comenzaría hasta bien entrada la segunda quincena del mes. Se trata de la vendimia más temprana registrada por la bodega de Barbastro en toda su historia, y llega con un volumen de producción inferior al de otras campañas, aunque compensado por una sanidad vegetal que los responsables califican de excepcional.
El factor que ha permitido al viñedo llegar en buenas condiciones al verano, pese al estrés hídrico acumulado, fueron las precipitaciones abundantes de los meses de invierno y primavera, que garantizaron reservas de agua suficientes en el suelo. A ello se suma la aplicación de una serie de medidas agronómicas preventivas que el enólogo José Javier Echandi detalla en primera persona: “el cambio climático nos lleva a enfrentarnos a condiciones desconocidas cada año, por lo que es importante saber anticiparnos. Para obtener una gran calidad incluso en años como este, aplicamos medidas como un buen manejo de la masa foliar del viñedo, que protege a las uvas de la insolación directa, y quitamos la cubierta vegetal para evitar la competición por el agua entre viñedo y cubierta. Además, cultivamos la vid en las zonas más septentrionales y de mayor altitud de la D.O.P. Somontano, como nuestro viñedo de Güel, situado entre los 750 y los 1.000 metros”.
Cincuenta días de recolección en dos denominaciones
La campaña arrancó de madrugada con la variedad Gewürztraminer, aprovechando las horas de menor temperatura para reducir el gasto energético en la cadena de frío posterior. A lo largo de la semana se incorporarán Chardonnay y Pinot Noir, seguidas de Sauvignon Blanc, Merlot, Syrah y Garnacha Blanca de altura. El ciclo se prolongará aproximadamente cincuenta días y concluirá a principios de octubre con la Garnacha de viña vieja en Murero (Zaragoza), donde la bodega elabora sus vinos bajo la D.O.P. Calatayud: Alquez, Lamín, Araia y Tiaso.
La recolección nocturna no responde únicamente a criterios técnicos: forma parte de una estrategia más amplia de reducción del impacto ambiental. Bodega Sommos se integró hace un año en la International Wineries for Climate Action (IWCA), y este mes de julio se ha sometido a una nueva auditoría para optar al nivel «Silver», que certifica la aplicación de reducciones continuas y verificadas de emisiones de gases de efecto invernadero.
El director de Marketing de la bodega, Diego Mur, describe el alcance de los cambios ya implementados: “Actualmente, dos terceras partes de la energía que consumimos se generan a través de placas fotovoltaicas instaladas en la propia bodega. También hemos reducido el peso de nuestras botellas, utilizando menos cantidad de vidrio; hemos disminuido el consumo de agua e implementado acciones para hacer más eficiente nuestra cadena logística. Para nosotros, avanzar un paso más en el sello de sostenibilidad IWCA refrenda nuestro compromiso con el planeta”.
