Vintae nació en La Rioja, pero, como dicen ellos mismos, ningún viñedo les queda demasiado lejos. Todo empezó en 1999, cuando el empresario riojano José Miguel Arambarri Terrero decidió volver a los orígenes familiares y recuperar el Moscatel de Grano Menudo, una variedad que la filoxera había borrado del mapa en La Rioja. De aquella apuesta salieron Castillo de Maetierra y Maetierra Dominum, y con la llegada de sus hijos, Richi y José Miguel, el proyecto tomó su forma definitiva.
Desde entonces no han dejado de mirar mapas. En 2004 empezaron a explorar viñedos en Ribera del Duero y Rueda (Bardos), en Navarra (Aroa) y en la Ribera del Queiles (Proyecto Garnachas), y hoy suman más de 300 hectáreas propias, 38 variedades cultivadas y más de 35 vinos que se beben en más de 60 países; todo ello bajo un decálogo que huye del esnobismo y defiende algo tan sencillo como que para disfrutar del vino no hace falta ser experto.
Suelos pedregosos y criomaceración
Esa filosofía se deja notar en Bardos Verdejo 2025, un vino que nace en viñedos pertenecientes a los municipios de Rueda y La Seca, situados por encima de los 700 metros de altitud. Las cepas tienen entre 20 y 25 años y crecen sobre suelos pedregosos, en parcelas con desniveles que según dice la propia bodega no ponen fácil el trabajo en el campo, pero a cambio las plantas están bien ventiladas y soleadas.
La añada 2025 tuvo una primavera que se despidió con lluvias y un verano muy seco. En septiembre volvió el agua y obligó a parar la vendimia en algún momento, pero según Bardos la uva llegó a bodega en muy buen estado, con equilibrio entre grado y acidez, buena intensidad y estructura.

Bardos Verdejo 2025 es, como su nombre indica, un monovarietal de Verdejo cuya elaboración comienza con una vendimia nocturna, que se lleva a cabo con temperaturas por debajo de los 15 ºC, para que la uva llegue fresca a la bodega. Allí la uva es sometida a una criomaceración en atmósfera inerte con la que la bodega busca extraer los aromas varietales. Siguen un prensado neumático suave y una decantación natural del mosto en frío, y la fermentación, también a baja temperatura, la llevan a cabo levaduras autóctonas. El vino termina su recorrido con una crianza de al menos cuatro meses sobre sus lías.
En copa, Bardos Verdejo 2025 se muestra amarillo, entre pajizo y limón, con reflejos verdosos. La nariz es agradable y de intensidad media, con fruta de hueso y fruta tropical acompañadas de notas herbales. En boca la acidez es correcta y amable, y el conjunto resulta frutal, equilibrado y fiel a lo que anuncia la nariz, con intensidad y longitud medias, bastante untuoso y con el final amargo propio de la variedad. Es un vino sin aristas con el que cualquier aficionado se va a sentir cómodo, en línea con esa idea de vino accesible que Vintae defiende desde su decálogo.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Bardos Verdejo 2025 | 13 % | – | 8,25 euros |
Las claves de Bardos Verdejo 2025
- Origen: D.O. Rueda, con viñedos en Rueda y La Seca, a más de 700 metros de altitud.
- Variedad: Verdejo, procedente de cepas de entre 20 y 25 años.
- Viñedo: Suelos pedregosos y parcelas con desniveles, bien ventiladas y soleadas.
- Vendimia: Nocturna y con temperaturas inferiores a 15 ºC.
- Elaboración: Criomaceración en atmósfera inerte, prensado neumático suave, fermentación a baja temperatura con levaduras autóctonas y cuatro meses sobre lías.
- Perfil sensorial: Fruta de hueso y tropical, notas herbales, acidez amable, textura untuosa y final amargo característico de la Verdejo.
- Identidad: Un Verdejo equilibrado, frutal y accesible.


