Santiago Ruiz fundó la bodega que lleva su nombre en O Rosal, Rías Baixas, en 1984, con más de setenta años y una convicción: crear vinos de calidad con las variedades autóctonas de su tierra. “Construir una bodega a los 75 años como lo hizo Santiago Ruiz solo se hace por amor”, dijo Stefanie Schilling, Brand Manager de la bodega, en la presentación madrileña que reunió hace unos días vino, pintura y emoción bajo el mismo techo.
La ocasión era doble. Por un lado, la colaboración con la pintora Carlota Pérez de Castro, cuyas dos obras —creadas tras una visita esta primavera a los viñedos y la bodega en Tomiño— presidían el acto como testigos silenciosos de todo lo que el vino puede provocar más allá de la copa. Por otro, el lanzamiento de Santiago Ruiz Loureiro 2025, primer vino de la nueva Colección Jardín de Variedades. Dos anuncios con un solo hilo conductor: la emoción.

El viñedo como inspiración
Carlota llegó a O Rosal pensando que su obra iba a ser amarilla, como el vino de la bodega. Pero el viñedo tenía otros planes. “La obra tenía que ser verde porque es el color que entró en mí cuando llegué a la bodega”, contó la artista. El verde expansivo de las parras, ese verde profundo e inevitable que lo ocupa todo en Tomiño. La segunda obra, roja, nació como su complemento natural: el color donde descansa la vista cuando se satura del verde. “La obra roja es más una emoción contenida, como una puerta por la que entras a la bodega.” Dos piezas que representan la emoción de un lugar.
Quien también conectó con ese lugar fue el enólogo Chema Ureta. Cuando llegó al viñedo vio algo que iba más allá de la viticultura: un jardín de variedades. De esa imagen nació la nueva Colección Jardín de Variedades, una serie de monovarietales que propone vinificar por separado cada una de las uvas que históricamente han formado parte del coupage de Santiago Ruiz, para mostrar la expresión más pura del terruño de O Rosal. “Para mí el vino también es arte; los enólogos siempre ponemos un punto de artista, de intuición, de emoción”, explicó Ureta, estableciendo un puente directo con el trabajo de Carlota.

Loureiro, una uva atlántica con vocación de solista
En Santiago Ruiz se trabaja con más de 44 hectáreas de viñedo propio en O Rosal, una de las subzonas más atlánticas de Rías Baixas, donde la influencia del océano y la del río Miño se combinan para crear un microclima de una generosidad poco habitual. Santiago Ruiz Loureiro 2025 procede de viñedos plantados junto a la desembocadura del río Miño, a entre 50 y 75 metros sobre el nivel del mar con orientación sur. La Loureiro es una uva del sur de Galicia que tradicionalmente se usaba como variedad de mezcla por su carácter muy aromático pero escasa estructura y volumen. Gracias a un trabajo continuo en el viñedo han conseguido una maduración completa que le aporta al vino la estructura necesaria para sostenerse en solitario. Las cepas de alrededor de 30 años tienen unos rendimientos que no superan los 5.000 kilos por hectárea.
La elaboración es sencilla y directa: comenzó con una vendimia manual el 5 de septiembre, la fermentación del mosto tuvo lugar en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, y el vino tiene tres meses de crianza sobre sus propias lías.

Cuando catamos Santiago Ruiz Loureiro encontramos un vino blanco diferente y muy interesante, con una nariz compleja en la que aparecen flores blancas, azahar y notas herbales y balsámicas de laurel —ya el nombre de la variedad nos daba una pista: ‘loureiro’ en gallego es laurel— que le dan una personalidad propia. En boca es delicado y fresco, con buena acidez y longitud. Es un vino que nos hace preguntarnos por qué no hay más monovarietales de Loureiro en el mercado.
Durante la presentación también pudimos disfrutar de los otros dos vinos de la bodega, Santiago Ruiz 2025 y Rosa Ruiz 2025, y de una actividad que resumía bien el espíritu del acto: guiados por Carlota, los asistentes pintamos nuestra propia etiqueta de Santiago Ruiz, dejando fluir el trazo y dejándonos llevar por las sensaciones de la copa; una forma de cerrar el círculo entre vino, emoción y creación que encajaba perfectamente con todo lo que la presentación había querido contar.
Santiago Ruiz lleva más de cuarenta años elaborando vinos que reflejan la esencia de O Rosal. La Colección Jardín de Variedades es el siguiente capítulo: el mismo territorio, las mismas uvas de siempre, pero contando cada historia por separado. Después del Loureiro llegarán un Godello, y en el futuro un Caiño Blanco y una Treixadura; un jardín que acaba de abrir sus puertas.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Santiago Ruiz Loureiro 2025 | 12 % | – | 20,45 euros |
Las claves de Santiago Ruiz Loureiro 2025
Variedad: Monovarietal de Loureiro, una uva tradicional del sur de Galicia habitualmente destinada a coupages por su perfil aromático y poco volumen.
Origen: Viñedos propios en O Rosal (Rías Baixas), junto a la desembocadura del río Miño, entre 50 y 75 metros de altitud y con orientación sur.
Terruño: Influencia conjunta del océano Atlántico y del río Miño, que aporta frescura, equilibrio y una maduración pausada de la uva.
Viñedo: Cepas de unos 30 años con rendimientos inferiores a 5.000 kg por hectárea, buscando concentración y calidad.
Elaboración: Vendimia manual, fermentación en acero inoxidable a temperatura controlada y tres meses de crianza sobre lías.
Perfil sensorial: Flores blancas, azahar, laurel y notas balsámicas en nariz. En boca es delicado, fresco, con buena acidez.
Identidad: Un blanco singular que demuestra que la Loureiro puede sostenerse perfectamente como monovarietal.


