En 1960, una subvención para cambiar bosques por tierra de labor propició la deforestación parcial de un paraje en Peñaranda de Duero. La madera se transportaba en burros, muchos de los cuales fallecieron durante los trabajos, y fue entonces cuando aquel lugar empezó a aparecer en los registros como Bosque de Matasnos. Fue también al amparo de aquella subvención que se plantó la primera viña. La bodega que hoy lleva el nombre de este paraje trabaja desde 2007 con una filosofía radicalmente distinta: recuperar el paraje, devolverle al bosque toda su fuerza y demostrar que cuidar el entorno y hacer vino de calidad no solo son compatibles sino necesarios.
Un ecosistema vivo
Bosque de Matasnos es mucho más que una bodega. Es una finca de 240 hectáreas situada casi en la frontera entre Burgos y Soria, a 950 metros de altitud, donde conviven ovejas, abejas, aves rapaces, vacas y cerdos, cada uno con su función dentro de un ecosistema pensado para funcionar en armonía. Las ovejas mantienen el bosque limpio de maleza y abonan las viñas; las abejas garantizan la polinización de las plantas silvestres; la electricidad proviene íntegramente de placas solares. De las 240 hectáreas de la finca, el objetivo es que 120 sean viñedo y las otras 120 permanezcan como bosque, una apuesta de largo plazo que dice mucho sobre la mentalidad de Jaime Postigo, el hombre al frente del proyecto. Los inicios no fueron fáciles: la primera añada, la de 2007, no llegó al mercado; en 2008 una helada el 12 de octubre se llevó por delante toda la producción; y fue la añada 2009 la primera en ver la luz, algo que no ocurrió hasta 2012.
Dentro de la finca encontramos distintos tipos de suelo: arcilloso, arenoso, de aluvión y calizo. La amplitud térmica llega hasta los 20 grados, lo que ayuda a la correcta maduración de las uvas. Además del viñedo propio, la bodega trabaja con otras diez hectáreas de viñedo viejo de Tempranillo plantado entre 1920 y 1960. La D. O. Ribera del Duero permite una producción de hasta 7.000 kilos por hectárea; en Bosque de Matasnos no pasan de 3.500 kilos; una decisión que define perfectamente la filosofía de la bodega.
BMA Etiqueta Blanca: El vino emblema de la bodega
BMA Etiqueta Blanca 2022 es el vino que mejor resume esa filosofía, el de mayor producción de la bodega y su referencia más constante año tras año. Se trata de un coupage de Tempranillo (91 %), Merlot (5 %) y Malbec (4 %), variedades plantadas sobre suelos arcillosos y franco-arenosos. La vendimia se realiza exclusivamente a mano, en cajas pequeñas. Una vez en bodega, las uvas pasan por una doble mesa de selección —primero se controlan los racimos y, tras el despalillado, una mesa óptica separa los granos que no cumplen los estándares de calidad— antes de fermentar a temperatura controlada. El vino tiene una crianza de doce meses en barricas de distintos formatos y procedencias —la bodega trabaja con doce tonelerías— que le aporta estructura y complejidad sin que la madera llegue a imponerse sobre la fruta.
En copa, BMA Etiqueta Blanca 2022 presenta un color rojo picota de capa media alta, limpio y brillante. La nariz es franca, inicialmente el vino se presenta un poco cerrado pero apenas necesita unos minutos en la copa para mostrarnos fruta negra y roja, especias, toques ahumados, balsámicos y regaliz; una nariz especiada y bastante balsámica. En boca se presenta con una correcta acidez y un tanino domado –que el tiempo en botella acabará de afinar– en un trago frutal, de buen volumen, estructurado, con un toque láctico marcado que le da profundidad y longitud, mientras que el retronasal vuelve a ser frutal. Es un vino muy versátil que puede servir tanto para el copeo como para acompañar una buena comida y con el que Bosque de Matasnos nos demuestra que cuidar el entorno y hacer vino de calidad no solo son compatibles sino necesarios.

| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| BMA Etiqueta Blanca 2022 | 15 % | – | 38,85 euros |
Las Claves de BMA Etiqueta Blanca 2022
- Origen: Peñaranda de Duero (Burgos), en la D. O. Ribera del Duero; finca situada a 950 metros de altitud con gran amplitud térmica.
- Viñedo: Viñedos plantados sobre suelos arcillosos y franco-arenosos dentro de la finca Bosque de Matasnos, con rendimientos que no superan los 3.500 kg por hectárea.
- Variedades: Tempranillo (91 %), Merlot (5 %) y Malbec (4 %).
- Vendimia: Manual en cajas pequeñas, con doble selección de racimos y de granos mediante mesa óptica.
- Elaboración: Fermentación a temperatura controlada tras una estricta selección de la uva.
- Crianza: 12 meses en barricas de distintos formatos.
- Notas de cata: Color rojo picota de capa media-alta; nariz con fruta negra y roja, especias, notas ahumadas, balsámicas y regaliz; boca con correcta acidez y tanino domado en un trago frutal, estructurado y de buen volumen, con toque láctico y final largo.
- Identidad: El vino emblema de Bosque de Matasnos, un proyecto que combina viticultura de altura y recuperación del ecosistema del paraje.



