Llegamos a las instalaciones de Bodegas Valparaíso en un día de junio en el que el sol juega a ratos a esconderse entre las nubes. Allí nos reciben Borja Eguizábal, propietario y CEO de Bodegas Franco Españolas y Bodegas Valparaíso, y Emma Villajos, directora técnica de ambas bodegas, para celebrar el vigésimo quinto aniversario de la bodega y explicarnos hacia dónde dirige sus pasos. Y no hay mejor manera de hacerlo que visitando uno de sus viñedos.
Los viñedos de Bodegas Valparaiso
Nos dirigimos a uno de los viñedos propiedad de la bodega, situado en Sotillo de la Ribera, a 825 metros de altitud. Se trata de una parcela de 16 hectáreas que se encuentra en transición a cultivo ecológico, cuyas cepas ya han formado los botones florales; una viña con dos tipos de suelos bien diferenciados: dos hectáreas con suelos arenosos y cantos rodados, como podemos comprobar al pasear entre sus cepas conducidas en espaldera, y el resto con suelos arcilloso-calcáreos.
La bodega posee, además, otros dos viñedos, hasta completar las más de 70 hectáreas de viñedo en propiedad, de las cuales 7,5 hectáreas están certificadas en ecológico y el resto se encuentra en transición. Las parcelas más antiguas se ubican en Quintana del Pidio, a 850 metros de altitud. Allí, sobre suelos arenosos, crecen cepas de más de 80 años —algunas centenarias— conducidas en vaso.
En Pesquera de Duero se encuentra la finca más extensa de la bodega, con 42 hectáreas. Es un viñedo plantado a 925 metros de altitud, donde las cepas, también en espaldera, hunden sus raíces en suelos arcilloso-calcáreos muy rocosos. Precisamente en esta finca se encuentra el viñedo que Bodegas Valparaíso tiene certificado en ecológico.
Jardín de Valparaíso Rosado 2024, el nuevo vino de Bodegas Valparaíso
Aprovechamos la visita a la viña para catar el nuevo rosado que Bodegas Valparaíso acaba de lanzar al mercado: Jardín de Valparaíso Rosado 2024. Junto con su hermano tinto, se trata de los primeros vinos ecológicos elaborados por la bodega. Estamos ante un monovarietal de Tempranillo procedente del viñedo ecológico en Pesquera de Duero. La vendimia es temprana —se realiza diez días antes que la del tinto— y se lleva a cabo de forma manual en cajones de 300 kilos.
Una vez en bodega, las uvas se despalillan y prensan. Para la elaboración del Jardín de Valparaíso Rosado solo se utiliza el mosto yema, que fermenta con levaduras autóctonas a una temperatura controlada de entre 14 ºC y 16 ºC durante 18 días. El vino tiene una crianza sobre lías de cinco meses, trabajadas tres veces por semana, seguida de una crianza en botella de al menos tres meses antes de salir al mercado.
Lo primero que llama la atención al servir una copa de Jardín de Valparaíso Rosado 2024 es su ligerísimo color rosa pálido. En nariz ofrece fruta roja y de hueso acompañadas de una nota anisada. En boca es frutal, elegante y envolvente, con buena acidez y un final ligeramente amargo.
Ya de vuelta en la bodega, tuvimos la ocasión de catar una barrica de Jardín de Valparaíso Tinto 2024, un vino donde la fruta roja predomina en nariz, acompañada de notas minerales y de monte bajo, con la madera muy bien integrada. En boca muestra buena acidez y estructura, y un tanino que se terminará de pulir con la crianza en botella.
Tanto en el Jardín de Valparaíso Rosado como en el Tinto se percibe la mano de Emma Villajos para elaborar vinos donde la fruta tiene un mayor protagonismo. Además, en el caso del tinto, la madera queda en un segundo plano, redondeándolo y puliéndolo sin imponerse a la fruta.
Una cata histórica para celebrar el 25.º aniversario de Bodegas Valparaíso
Para celebrar su 25.º aniversario, Bodegas Valparaíso organizó una cata histórica en la que recorrimos nueve añadas a través de tres de sus referencias, además de probar el vino con el que se brindó en su inauguración, en el año 2000.
De Valparaíso Roble catamos las añadas 2007, 2011 (en magnum) y 2021. Nuestro favorito fue Valparaíso Roble 2011, con una nariz que mostraba signos de evolución, pero conservaba aromas de fruta negra, y una boca evolucionada que aún mantenía acidez.
De Valparaíso Crianza probamos las añadas 2004, 2012 y 2019. En este caso, nuestro favorito fue Valparaíso Crianza 2019, con una nariz donde la fruta negra compartía protagonismo con ahumados, regaliz y especias dulces, y una boca viva, con buena acidez y un tanino pulido.
De Raíces de Valparaíso catamos las añadas 2018 y 2022; esta última aún no ha salido al mercado y fue nuestra preferida, por su gran potencial de afinamiento en botella. En nariz destaca la fruta negra, acompañada de monte bajo y notas tostadas y ahumadas. En boca presenta buena acidez, en un trago complejo, estructurado y largo, con un tanino aún muy marcado.
Para cerrar esta cata histórica probamos Marqués de Valparaíso Reserva 1996, el vino que se sirvió en la inauguración de la bodega. Se trata hoy de un vino muy evolucionado, pero en el que aún se puede encontrar fruta en nariz y cuya boca conserva acidez y estructura.
Los vinos que Bodegas Valparaíso tiene en el mercado
Cerramos la jornada con un maravilloso almuerzo servido en los jardines de la bodega por Erre de Roca, donde pudimos disfrutar de los vinos que Bodegas Valparaíso tiene actualmente a la venta, maridados con los platos del chef Alberto Molinero.

Comenzamos con Valparaíso Roble 2023, un monovarietal de Tempranillo procedente de las viñas de Pesquera de Duero y Sotillo de la Ribera. Su elaboración comienza con el despalillado de las uvas, que fermentan a una temperatura controlada de 26 ºC. El vino tiene una crianza de seis meses en barricas de roble francés y americano.
El segundo vino fue Valparaíso Crianza 2022, también un monovarietal de Tempranillo procedente de los mismos viñedos. A su llegada a bodega, las uvas se despalillan y fermentan a una temperatura controlada de 28 ºC. La fermentación maloláctica se realiza en barricas de roble francés, donde el vino tiene una crianza de 14 meses, seguidos de otros nueve meses en botella.
El último vino descorchado fue Raíces de Valparaíso 2021, también un monovarietal de Tempranillo, pero en este caso procedente exclusivamente de la parte arenosa del viñedo de Sotillo de la Ribera. Tras el despalillado, las uvas fermentan en depósitos de acero inoxidable de 1.000 litros y en tinas abiertas de 700 litros, a temperaturas entre 22 ºC y 24 ºC. La fermentación maloláctica se realiza en barricas de roble francés de 500 litros, donde también envejece durante 16 meses. Antes de salir al mercado, el vino reposa en botella al menos 12 meses.
Se trata de un vino con una nariz en la que encontramos fruta negra, especias y notas minerales, ahumadas y tostadas. En boca muestra buena acidez y tanino presente, en un trago envolvente, estructurado, equilibrado y largo. Es el final perfecto para una jornada en la que celebramos los 25 años de Bodegas Valparaíso con una cata histórica, disfrutamos de su presente con una comida maridaje y atisbamos su futuro a través de sus dos nuevos vinos.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Jardín de Valparaíso Rosado 2024 | 15 % | 769 botellas de 75 cl | 22 euros |
| Valparaíso Roble 2023 | 14,5 % | – | 9,5 euros |
| Valparaíso Crianza 2022 | 14,5 % | – | 15,2 euros |
| Raíces de Valparaíso 2021 | 14,5 % | – | 45,5 euros |








