La vendimia vuelve a Pompeya dos mil años después

En el corazón del yacimiento arqueológico más visitado del mundo, entre las mismas domus donde hace dos mil años se cultivaba la vid, se ha celebrado la primera vendimia de un ambicioso proyecto que aspira a devolver a Pompeya su condición de territorio vitivinícola. El pasado 16 de septiembre, el Parque Arqueológico de Pompeya acogió la Festa del Vino, una jornada que marcó el arranque de la fase productiva de la empresa vitícola que el Parque ha puesto en marcha junto al Grupo Tenute Capaldo, a través de las bodegas Feudi di San Gregorio y Basilisco.

Catorce viñedos, tres variedades romanas

El raccolto de este año —como llaman en italiano a la vendimia— se ha llevado a cabo en los 14 pequeños viñedos que el Parque Arqueológico de Pompeya custodia en el interior de sus domus, algo más de una hectárea cultivada también con fines de investigación y docencia. Cada uno de estos viñedos tiene su propia historia botánica: las 14 parcelas difieren en variedad, sistema de conducción, orientación y humedad, y los muros que las delimitan generan microclimas diferenciados. Las variedades cultivadas son las mismas que los romanos ya conocían en Campania: Aglianico, Piedirosso y Sciascinoso.

A este primer núcleo histórico se suma un nuevo viñedo plantado a comienzos de 2026 en el área de Stabiae, cerca de la Villa San Marco, con material genético procedente de cepas centenarias de Feudi di San Gregorio en Irpinia. Por el momento este viñedo no ha entrado en producción; en los próximos años lo hará de forma gradual e incorporará variedades blancas: Fiano, Greco y Falanghina.

La ciencia como guía de la reconstrucción

El proyecto cuenta con el respaldo científico del profesor Attilio Scienza, de la Università degli Studi de Milán, que cruza evidencias históricas y arqueológicas con las herramientas de la investigación contemporánea —botánica, genética, agronomía y viticultura—. En palabras del propio Scienza: “Pompeya, en particular, es un lugar único porque es al mismo tiempo lugar de límite, que ha acelerado un nuevo modelo de viticultura, y lugar de frontera, donde las diversas realidades nunca se han fundido y han llegado hasta nosotros hoy. El proyecto es el de hacer de Pompeya un ejemplo de cómo se puede reconstruir, con los muchos elementos que tenemos a disposición –históricos, del mito, literarios, así como genéticos y del ADN– las viticulturas de Italia”.

La dimensión agronómica está en manos de Pierpaolo Sirch, responsable de producción de Feudi di San Gregorio, que sigue de cerca la evolución de los viñedos y esta primera añada. Sirch describe el momento actual como una fase de adaptación: “Estamos tomando confianza con los microclimas de los 14 pequeños viñedos distribuidos entre las Domus, que se diferencian por variedad, humedad y exposición, son 14 historias por conocer e interpretar. Este año vendimiamos solo aquí. En general ha sido una añada anómala en todo el territorio, tanto por las precipitaciones como por las temperaturas, y para nosotros aquí es de todos modos la primera vez. Estamos satisfechos de haber dado vigor a las plantas, para proseguir en nuestros objetivos”.

Vinos de Pompeya antes de 2029

El acuerdo de colaboración público-privada fue firmado el 29 de noviembre de 2024, y prevé que el ciclo productivo completo —desde el cultivo de la vid hasta la producción, la investigación, la puesta en valor y la venta de los vinos dentro del yacimiento— quede operativo de manera progresiva. La bodega de vinificación y crianza está prevista en un edificio en el área de Stabiae y deberá estar lista antes de la vendimia de 2028, cuando los viñedos de esa zona también empiecen a entrar en producción. Una parte de la crianza tendrá lugar dentro de las propias domus, para ofrecer a los visitantes una experiencia inmersiva. Los primeros vinos del partenariado están previstos para antes de 2029; a pleno rendimiento, la producción alcanzará unas 30.000 botellas al año.

Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, sitúa el proyecto en un marco que va más allá de lo vitivinícola: “Para nosotros la vid y el vino no son solamente elementos arqueológicos a estudiar, sino que constituyen un patrimonio vivo que define nuestro paisaje y la cultura mediterránea”. Por su parte, Antonio Capaldo, presidente de Feudi di San Gregorio, subrayó la responsabilidad que entraña el momento: “Ver las primeras uvas recogidas dentro del Parque Arqueológico es un momento que esperábamos desde hace tiempo y que sentimos como una gran responsabilidad. De esta primera cosecha comienza verdaderamente la historia productiva de un proyecto que nos importa: demostrar que se puede invertir con paciencia y visión de largo plazo sobre el valor cultural del vino, devolviendo a Pompeya el papel que siempre ha tenido en la historia de la civilización mediterránea”.

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