La denominación de origen Montsant ha dado luz verde a una revisión de su pliego de condiciones que regula por primera vez los vinos de mínima intervención. El texto incorpora además el blanco brisado como categoría nueva y modifica las descripciones organolépticas de los vinos amparados, junto con varios parámetros fisicoquímicos y ciertos aspectos de la elaboración.
Dos años de trabajo con los productores
Pilar Just, presidenta de la DO Montsant, ha subrayado la labor de la comisión constituida para redactar el nuevo pliego, que ha trabajado durante dos años y siempre de la mano de los productores, con la meta de que el documento reflejase la situación en que se encuentra hoy la denominación. Según la propia denominación, la reforma busca que el reglamento acompañe los cambios del sector sin que los vinos pierdan su identidad.
Descripciones y parámetros más objetivos
Las descripciones organolépticas de los vinos amparados abandonan los adjetivos muy subjetivos y pasan a apoyarse en parámetros objetivos. También se han retocado algunos parámetros fisicoquímicos y determinados aspectos de los procesos de elaboración para ajustarlos a la situación actual del viñedo y la bodega. Según la denominación, se conservan los rasgos de calidad y la tipicidad de sus vinos.
Mínima intervención y blanco brisado
Los vinos de mínima intervención deberán proceder obligatoriamente de vendimia manual y contar con certificación ecológica. Las fermentaciones han de ser espontáneas, no se admiten aditivos enológicos salvo un filtrado suave y el dióxido de azufre tiene un límite máximo muy inferior al permitido en la elaboración convencional. Con ello, la denominación asegura que da respuesta a una práctica en auge sin renunciar al rigor técnico, de modo que estos vinos sigan reflejando el territorio y el nivel de calidad de la zona.
El blanco brisado, por su parte, pasa a figurar como categoría propia. Según la denominación, se trata de una técnica tradicional en la que el mosto fermenta en contacto con hollejos y pepitas y, en ocasiones, también con raspón, lo que otorga unas características organolépticas y una personalidad particulares que el pliego no recogía de manera específica hasta ahora.

