Campo de Borja presume de no ser sólo una denominación de origen aragonesa más. Es el imperio de la Garnacha, una región vitícola donde la historia de la vid se entrelaza con la de sus habitantes, y donde desde su consejo regulador están luchando por conservar sus viñas viejas, su mayor patrimonio.
Para ser testigos de este esfuerzo, hemos tenido la oportunidad de adentrarnos en este fascinante territorio, visitando cuatro de sus bodegas más representativas y profundizando en el proyecto Garnachas Históricas: un apasionante estudio científico del que ya nos hicimos eco hace tiempo aquí que busca datar las vides y comprender por qué la viña vieja es tan especial.
Campo de Borja: Un territorio de contrastes
Antes de entrar en las bodegas, es imprescindible entender el terreno. Campo de Borja ocupa 6.182 hectáreas distribuidas en tres zonas de altitud progresiva, cada una con características geológicas y climáticas propias. La Ribera Baja, cercana al Ebro, oscila entre los 350 y 450 metros, con suelos calizos donde brotan vinos frescos y jóvenes. La Zona Media, la más extensa y productiva, alcanza los 560 metros y alberga el 60 % del viñedo; aquí los suelos arcillosos y pedregosos confieren mayor complejidad. La Zona Alta, el Somontano del Moncayo, asciende hasta los 900 metros con pizarras rojas férricas que dotan al vino de un carácter especial.
El clima es singular: una confluencia de influencias atlántica (a través del Cierzo, que sopla 234 días al año) y mediterránea, con una insolación de 2.800 horas anuales. Esta combinación define la identidad de los vinos de la región.
La Garnacha representa el 57 % de la superficie plantada, seguida por Syrah, Tempranillo, y otras variedades. Pero es la Garnacha la reina indiscutible de Campo de Borja y, como veremos, el viñedo viejo es su mejor aliado.
Bodegas Ainzón: Una cooperativa que sigue fiel a sus depósitos de hormigón
Ainzón es el municipio donde se encuentra la sede del consejo regulador de la Denominación de Origen Campo de Borja, un pueblo pequeño de la Zona Media donde la cooperativa que lleva su nombre ha sido un pilar desde 1945. Su historia es la de muchas bodegas españolas: comenzó vendiendo vino a granel, y no fue hasta los años 70 del siglo pasado cuando decidió embotellar, marcando así el inicio de su viaje hacia la diferenciación.
Hoy, Bodegas Ainzón gestiona 500 hectáreas de viñedo que producen entre 3.000 y 3.500 kilos por hectárea. La bodega, cuya construcción se inició en 1955, destaca por su enfoque en la Garnacha y su compromiso con la fermentación en hormigón como vía para respetar la expresión varietal sin interferencias.
Durante nuestra visita a las instalaciones de Bodegas Ainzón catamos sus vinos de la gama premium:
- Peñazuela Blanco: Monovarietal de Garnacha Blanca fermentado y criado en hormigón; la apuesta de Bodegas Ainzón por esta variedad autóctona pero no demasiado implantada en Campo de Borja.
- Peñazuela Vendimia Seleccionada 2022: Monovarietal de Garnacha del que la bodega destaca su frescura y descaro. Es un vino que tiene una ligera crianza en barricas de roble francés y americano.
- Flor de Cayus 2022: Otro monovarietal de Garnacha que, según la bodega, “expresa el carácter de nuestros viñedos a la perfección”. Es un vino que tiene una crianza de 10 meses en barricas de roble francés de tostados medios y fuertes.
- Terrazas del Moncayo 2021: Este monovarietal de Garnacha es el buque insignia de Bodegas Ainzón. Procedente de viñedos viejos cultivados en vaso y vendimiados a mano. Es un vino que comienza la fermentación en bocoyes de 800 litros y la termina en barricas de roble francés, donde realiza una crianza de doce meses.

De los cuatro vinos de la gama premium de Bodegas Ainzón destacamos Terrazas de Moncayo, una Garnacha que nos muestra fruta negra en nariz y cuya boca nos recibe con una buena acidez y una madera bien integrada.
Bodegas Borsao: La exitosa unión de tres cooperativas
Bodegas Borsao se fundó en 2001 con la unión de tres cooperativas: Pozuelo, Tabuenca y Borja. Su nombre procede de una moneda que se acuñaba en la ciudad medieval de Borja, un detalle que añade una nota histórica a un proyecto que hoy es referencia de éxito cooperativista.
Ubicada en Borja, Borsao inauguró sus nuevas instalaciones en 2019, con una capacidad de 93.237.600 litros donde se pueden embotellar 10.000 botellas por hora. Actualmente elabora alrededor de 9 millones de botellas cada año. Para ello la bodega cuenta con 2.100 hectáreas de viñedo, de las cuales el 54 % son de Garnacha y el 22 % Syrah.
Con una exportación que ronda el 55 % de la producción (llegando a Estados Unidos, Canadá, Asia y muchos países de Europa), Borsao ha sabido combinar volumen con calidad, algo que no siempre resulta fácil en la industria vitivinícola.
Los vinos que catamos durante nuestra visita a Bodegas Borsao fueron:
- Selección Rosado 2024: Monovarietal de Garnacha procedente de viñedos de entre 10 y 25 años de edad plantados sobre suelos arcillosos calizos, pedregosos y limosos, elaborado por sangrado.
- Bole Blanco 2023: Un coupage de Chardonnay, Macabeo y Viognier con una ligera crianza sobre sus lías. Es un vino que la bodega define como versátil y divertido.
- Selección Tinto 2024: Se trata de un coupage de Garnacha, Tempranillo y Syrah procedente de viñedos de entre 15 y 25 años de edad elaborado íntegramente en acero inoxidable.
- Bole Tinto: Un coupage de Garnacha y Syrah procedente de viñedos de entre 15 y 30 años de edad para la Garnacha y 10 años para el Syrah. El vino tiene una ligera crianza en barricas de roble francés y americano.
- Garnacha Alta: Este monovarietal de Garnacha proviene de viñedos cultivados en ecológico a una altitud de entre 550 y 800 metros sobre el nivel del mar. El vino tiene una crianza de cuatro meses en madera y de seis en hormigón.
- Cabriola: Un coupage de Garnacha, Syrah y Mazuelo procedentes de viñedos de entre 20 y 60 años de edad plantados a una altitud que va desde los 350 a los 700 metros. El vino tiene una crianza de doce meses en barricas de roble francés (90 %) y americano (10 %).
- Tres Picos 2022: Este monovarietal de Garnacha es el buque insignia de la bodega. Las cepas de Garnacha de entre 35 y 60 años de edad crecen a una altitud que va de los 600 a los 700 metros. El vino tiene una crianza de cinco meses en barricas nuevas de roble francés.
- Zarihs 2020: Monovarietal de Syrah procedente de viñedos situados entre 350 y 600 metros de altitud y plantados sobre suelos de piedra caliza. El vino tiene una crianza de doce meses en barricas de roble americano (40 %) y depósitos de acero inoxidable (60 %).
- Suia 2023: Estamos ante el primer monovarietal de Viognier de la D. O. Campo de Borja. La fermentación tiene lugar en barricas de roble francés de 225 litros, donde el vino también realiza una crianza de nueve meses.

Garnacha Alta es el vino que más nos llamó la atención de la cata de Borsao, una Garnacha cultivada en ecológico que nos muestra una sugerente nariz de fruta roja acompañada de monte bajo y un trago fresco y equilibrado.
Bodegas Aragonesas: Donde conviven la tradición y la experimentación
Bodegas Aragonesas nace en 1984 de la unión de dos cooperativas: Magallón y Fuente Jalón. Con 3.200 hectáreas de viñedo y una producción media de 16 millones de kilos de uva (aunque en 2025 solo alcanzó 12 millones debido a las inclemencias climáticas), es la bodega más grande de la región.
Bodegas Aragonesas tiene un propósito muy claro: “Aportar valor al territorio y mantener la población en una zona despoblada mediante la rentabilidad del cultivo de la vid”. Para ello cuenta con aproximadamente 3.100 barricas de 225 litros (80 % francesas, 20 % americanas). Bodegas Aragonesas hizo historia siendo la primera bodega en sacar un Reserva de Garnacha en España: el Coto de Hayas Reserva 1994. La bodega no teme explorar nuevas vías, desde vinos sin alcohol hasta oranges wines, vinos que desafían las elaboraciones tradicionales de la zona.
Estos fueron los vinos que catamos durante nuestra visita:
- Coto de Hayas Garnacha Blanca: Como su nombre indica, es un monovarietal de Garnacha Blanca procedente de viñedos plantados a una altitud de 350 metros sobre el nivel del mar. El vino tiene una crianza de entre cinco y seis meses en barricas nuevas de roble francés.
- Coto de Hayas 0,0: Se trata de un monovarietal de moscatel que, tras la fermentación en depósitos de acero inoxidable, es sometido a un proceso de desalcoholización.
- Oxia: De nuevo estamos ante un monovarietal de Moscatel que en esta ocasión fermenta en depósitos de acero inoxidable con sus pieles, con las que sigue en contacto durante tres meses, tiempo durante el cual realiza la fermentación maloláctica.
- Nabulé 2021: Este monovarietal de Garnacha procedente de viñedos de más de 50 años de edad plantados a una altitud que va de los 500 a los 600 metros sobre el nivel del mar. El vino tiene una crianza de ocho meses en barricas nuevas de roble francés de 500 litros.
- Fagus 2023: Monovarietal de Garnacha procede de viñedos de entre 40 y 50 años de edad con un rendimiento menor de un kilo por cepa. Para que Fagus mantenga la uniformidad en las diferentes añadas, al vino de cada año se le añade un 7,5 % de la añada anterior y un 7,5 % de la posterior; en nuestro caso, Fagus lleva vino de las añadas 2022, 2023 y 2024. La fermentación maloláctica se lleva a cabo en barricas de roble francés. El vino tiene una crianza de nueve meses en barricas nuevas de roble francés.

En Bodegas Aragonesas nos gustó especialmente Nabulé, con su coqueta nariz de fruta roja, flores y monte bajo, así como una boca de buena acidez en un trago untuoso y largo, con la madera bien integrada.
Bodegas Alto Moncayo: La pureza del viñedo viejo
Alto Moncayo es el proyecto más ambicioso y quizá más interesante de los visitados. Ubicada en Tabuenca, a los pies del Moncayo, es una bodega mediana (250.000 a 300.000 botellas anuales) que funciona como laboratorio viviente de lo que significa elaborar vinos con garnachas históricas.
Con 160 hectáreas de viñedo, sus mejores parcelas se encuentran entre los 700 y 800 metros de altitud, con una edad comprendida entre los 70 y los 90 años. Con el fin de mantener el material genético de sus viñedos viejos, y que en el futuro siga habiendo viñedo viejo, la bodega planta viñedos con selección masal de sus parcelas más antiguas.
Los vinos de Alto Moncayo se dividen en dos gamas: Locos by Alto Moncayo —donde encontramos los vinos elaborados con las viñas más jóvenes plantadas por la bodega y con otras variedades que había en los viñedos que han ido comprando— y Alto Moncayo —aquí se encuentran los tres vinos más conocidos de la bodega, elaborados con viñedos de más de 30 años de edad plantados en las zonas más altas de la Denominación de Origen Campo de Borja.
Durante nuestra visita catamos todos los vinos del catálogo de Alto Moncayo:
- Baramblanc 2024: Estamos ante un blanc de noirs, es decir, un vino blanco elaborado con uvas tintas, en este caso con Garnacha (50 %) y Tempranillo (50 %). La Garnacha procede de viñedos de entre 15 y 25 años de edad y el Tempranillo de viñedos de entre 25 y 35 años de edad, ambas variedades plantadas a 550 metros de altitud. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable (90 %) y barricas de roble francés (10 %). El vino tiene una crianza sobre lías de seis meses.
- Zismero 2024: Es un monovarietal de Garnacha procedente de viñedos de entre 15 y 20 años de edad plantados a una altitud que va de los 500 a los 600 metros sobre el nivel del mar. La fermentación tiene lugar en depósitos abiertos de acero inoxidable. El vino tiene una crianza de dos meses en barricas de roble francés.
- Barambán 2021: Se trata de un coupage a partes iguales de Garnacha y Tempranillo. Al igual que su hermano blanco, la Garnacha procede de viñedos de entre 15 y 25 años de edad y el Tempranillo de viñedos de entre 25 y 35 años de edad, ambas variedades plantadas a 550 metros de altitud. El vino tiene una crianza de seis meses, en roble americano para la Garnacha y en roble francés para el Tempranillo.
- Gruñón 2020: Estamos ante un coupage de Garnacha (50 %) y Syrah (50 %) procedentes de viñedos de edades comprendidas entre 10 y 15 años para la Syrah y 15 y 25 años para la Garnacha. La fermentación se realiza en pequeños depósitos de acero inoxidable, en el caso de la Syrah con el racimo entero. El vino no tiene crianza en madera, permanece en depósito de acero inoxidable durante 18 meses.
- Veratón 2022: Monovarietal de Garnacha procedente de viñedos de entre 30 y 50 años de edad situados a 550 metros de altitud en la zona de Borja y hasta 850 metros sobre el nivel del mar en la zona de Tabuenca. El vino tiene una crianza de 16 meses en barricas de roble francés y americano nuevo (80 %) y de segundo uso (20 %).
- Alto Moncayo 2022: Estamos de nuevo ante un monovarietal de Garnacha elaborado con uvas procedentes de viñedos de entre 40 y 70 años de edad plantados, al igual que en Veratón, a 550 metros de altitud en la zona de Borja y hasta 850 metros en la zona de Tabuenca. El vino tiene una crianza de 20 meses en barricas nuevas de roble francés y americano.
- Aquilón 2018: El buque insignia de la bodega es, como no podía ser de otra manera, un monovarietal de Garnacha procedente de viñedos de entre 60 y 100 años de edad situados a una altitud de alrededor de 550 metros en la zona de Borja y hasta 850 metros en la de Tabuenca. El vino tiene una crianza de 24 meses en barricas nuevas de roble francés.

En Bodegas Alto Moncayo nos sorprendió mucho Zismero una Garnacha que nos muestra fruta roja y especias en nariz, con un trago fácil, frutal y fresco; un vino que tiene una gran relación calidad/precio.
Las Garnachas Históricas: La ciencia al servicio de los viñedos viejos
En 2022, la D. O. Campo de Borja lanzó el proyecto El Imperio de la Garnacha, inspirado en iniciativas similares en Barossa (Australia), California y Sudáfrica. Su objetivo es identificar y caracterizar los viñedos más antiguos de la región, estableciendo metodologías que permitan certificar su edad y expresar, así, toda la complejidad que solo los viñedos históricos pueden ofrecer.
El descubrimiento más revolucionario es engañosamente simple: el análisis de las secciones transversales de las cepas podadas reveló que la Garnacha en Campo de Borja crece a una media de 1,55 centímetros por año. Este dato permite estimar con precisión la edad de cada cepa, convirtiendo la madera en un archivo histórico verificable.Pero la edad de los viñedos es solo la mitad de la historia. El análisis aromático comparativo entre viñedos históricos y jóvenes reveló diferencias sensoriales profundas. Las uvas procedentes de viñedos antiguos presentan una complejidad aromática significativamente mayor que la de los viñedos jóvenes, además de mostrar más fielmente el terroir de donde proceden. La geografía, incluso a nivel local, dicta el carácter aromático de la uva de viña vieja. Es la primera prueba científica de que el terroir se expresa a través de la Garnacha de viñedo viejo, confirmando que los viñedos antiguos son una ventaja competitiva que la Denominación de Origen Campo de Borja no va a desaprovechar.





