La segunda añada del vino elaborado por cuatro personas con discapacidad intelectual da un salto al certificarse como vino de paraje La Grisuela, dentro de la D. O. Bierzo.
El proyecto Aspronautas sigue escribiendo su historia de inclusión y viticultura con el lanzamiento de su segunda añada, Aspronautas 2024, que marca un hito al convertirse en el primer vino de paraje elaborado íntegramente por personas con discapacidad intelectual en la Denominación de Origen Bierzo.
Teresa Lorenzo, Baldomero García, Guillermo Álvarez y Miguel Ángel Amoedo, los cuatro protagonistas de esta iniciativa de Asprona Bierzo, vuelven a demostrar que los límites están para romperse. Desde hace más de dos años, estos “aspronautas” cuidan con mimo las 0,6 hectáreas de viñedo viejo de La Grisuela, un paraje situado en Cubillos del Sil, entre la antigua estación de tren y el pantano de Bárcena, en la leonesa comarca de El Bierzo.
De vino joven a vino de paraje
La principal novedad de esta añada es su reconocimiento como vino de paraje La Grisuela, una distinción que refleja el trabajo y la dedicación invertidos en estas cepas centenarias de Mencía, acompañadas por pequeñas proporciones de variedades blancas como Palomino, Doña Blanca y Godello.
“Es un vino de paraje de la viña de La Grisuela, con uvas de Mencía y blancas que nosotros cultivamos”, explica con orgullo Baldomero García, uno de los artífices del proyecto que salvó este viñedo del abandono gracias a la iniciativa Apadrina una viña, de la bodega 13 Viñas, con quien Asprona Bierzo colabora desde 2023.

El proceso de elaboración de Aspronautas 2024 ha seguido el ciclo completo de la vid, con los cuatro protagonistas participando activamente en cada fase: desde la poda invernal hasta el embotellado y etiquetado final. Apoyados por Julio Calvo y Jesús Alcaide, responsables de 13 Viñas, Teresa, Baldomero, Guillermo y Miguel Ángel han tomado decisiones cruciales en cada etapa del cultivo y la elaboración.
“La del 2024 ya está a la venta, lleva ya un tiempo en botella, desde julio, y ahora estamos etiquetando, lacrando y dejando la botella bonita para que se pueda vender”, resume Teresa Lorenzo, mientras Miguel Ángel Amoedo expresa su deseo de “que le guste mucho a la gente, es un vino muy bueno, hecho por nosotros, con el apoyo de 13 Viñas”.
Una producción limitada con carácter solidario y reconocimiento “galáctico”
Aspronautas 2024 sale al mercado con una producción de 768 botellas, aumentando la tirada respecto a las 500 botellas de la primera añada. El vino está disponible a un precio de 15 euros por botella, y también en un pack especial de cuatro botellas por 60 euros, presentado en una caja de madera elaborada en el Centro Especial de Empleo de Asprona Bierzo, el Centro Berciano de Naturaleza, lo que refuerza el carácter inclusivo del proyecto.
Las botellas pueden adquirirse en las oficinas centrales de Asprona Bierzo, en la bodega 13 Viñas y en la vinoteca El Salgueral, en Ponferrada.
El éxito de Aspronautas va más allá de su calidad enológica. La primera añada, Aspronautas 2023, cosechó el Premio El Maestro al mejor tinto joven en la Feria del Vino de Cacabelos y, más recientemente, un oro en los prestigiosos Pentawards 2025 en la categoría Mejor diseño con propósito.
Este reconocimiento internacional premia el original diseño de la botella, obra del Estudio Pablo Guerrero, que colabora solidariamente con la iniciativa junto a otras empresas como Coreti, Lacre.es y TightType. Las cuatro etiquetas diferentes de Aspronautas, cada una con los dibujos de los cuatro protagonistas explicando su trabajo, se han convertido en un símbolo de creatividad e inclusión.
El proyecto AspronaWine mira al futuro
Con esta segunda añada en el mercado y una tercera ya en elaboración en bodega, Asprona Bierzo consolida AspronaWine como un proyecto estable y de largo recorrido. Más allá de producir un vino de calidad, la iniciativa demuestra que la inclusión real se construye con trabajo, tiempo y confianza.
El viaje de Teresa, Baldomero, Guillermo y Miguel Ángel continúa, y con él, la demostración de que el viñedo viejo de La Grisuela aún tiene muchas historias que contar en cada botella que sale de sus cepas centenarias, ahora con el “carné de identidad” que supone el reconocimiento oficial de vino de paraje impreso en la contraetiqueta de una botella que parece querer viajar hasta el infinito… y más allá.
