Agrícola Carrascas ha anunciado la incorporación de Manuel Emilio Arroyo Berlanga como nuevo director general de la compañía con sede en El Bonillo, Albacete. Arroyo, enólogo colegiado con más de dos décadas de trayectoria en el sector vitivinícola, toma el relevo de Rafael J. Veas López al frente de un proyecto que combina la elaboración de vinos con otros cultivos mediterráneos como el almendro y el pistachero.
La incorporación de Arroyo responde a una estrategia de continuidad y crecimiento. Su trayectoria profesional abarca todas las etapas de la cadena de valor vitivinícola: desde la gestión del viñedo y la elaboración hasta la comercialización, la exportación y la planificación estratégica. A lo largo de su carrera ha liderado equipos multidisciplinares en bodegas y grupos productores de referencia, donde ha impulsado la implantación de sistemas de calidad, la apertura de nuevos mercados y el desarrollo de marcas con proyección internacional.
Lo que distingue su perfil no es solo el conocimiento técnico —aunque su formación como enólogo colegiado le otorga una base sólida sobre los procesos de elaboración—, sino la capacidad de conectar ese saber con la gestión operativa y el desarrollo de negocio. Quienes han trabajado con él subrayan su habilidad para generar consensos, construir relaciones duraderas y articular proyectos desde una visión cercana al territorio y a las personas que lo trabajan.
Carrascas: Arraigo mediterráneo y mirada al futuro
La elección de Arroyo resulta especialmente coherente con la identidad de Carrascas. La bodega, fundada en 2004 en el seno de la familia Payá, elabora sus vinos a partir de viñedos situados a 1.000 metros de altitud en suelos arcillo-calcáreos, donde conviven las variedades blancas Viognier y Chardonnay con las tintas Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. Pero Carrascas no es solo una bodega: es un proyecto agrícola integral donde la viña comparte protagonismo con el almendro y el pistachero, cultivos de creciente relevancia en el paisaje agrario de Castilla-La Mancha.
Arroyo conoce bien ese entorno. Su trayectoria se ha construido desde el contacto directo con el campo y con agricultores y viticultores, y comparte la convicción de que el futuro del sector pasa por combinar tradición e innovación, eficiencia y respeto por los ciclos naturales. Para él, la viña y esos otros cultivos representan una misma filosofía: proyectos a largo plazo que solo tienen sentido si se construyen sobre el territorio y las personas que lo habitan.
Con este nombramiento, Agrícola Carrascas refuerza su estructura directiva para afrontar los retos de los próximos años con una visión que integra conocimiento técnico, capacidad de gestión y orientación comercial. La compañía, que en los últimos años ha renovado también su imagen —concibiendo cada vino como un verso y la bodega como un poema—, da así un paso más en su apuesta por el crecimiento sostenible y la excelencia operativa.
