Blecua 2008 Somontano

Si fueras una uva del Somontano, tendrías que comprar miles de papeletas para entrar en el bombo de Blecua 2008. Y es que solamente las mejores uvas de ocho parcelas fueron elegidas para entrar en los foudres troncocónicos de roble francés en los que casi cada año fermentan, por separado, los distintos varietales que acabarán formando el coupage del vino. Y el «casi» es importante, ya que Blecua no se elabora si la añada no ofrece calidad suficiente. Acabada la fermentación alcohólica, los vinos se trasiegan a barricas nuevas de diverso origen y diferentes grados de tostado, donde descansarán durante ocho meses y harán la maloláctica. Y en este punto, donde otros grandes vinos pasarían a la embotelladora, cada barrica se somete a un nuevo examen en el que se decidirá si formará o no parte del ensamblaje de esa añada de Blecua. En caso afirmativo, la crianza se prolongará durante un año más, y el vino pasará, al menos, tres años en botella, antes de llegar a los consumidores.
Tanto en nariz como en boca, Blecua 2008 es lo que esperas de un gran vino de guarda: fruta madura, notas tostadas, intensidad, complejidad, volumen y taninos sedosos en un trago largo y persistente.
Aunque solamente hemos probado el 2008, dicen que cada Blecua es diferente. Y es que el coupage varía cada año, y en 2008 se compuso de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah y Merlot, por lo que si hubieras sido una uva de Garnacha, no habrías podido formar parte de este estupendo vino.