Miguel Merino Reserva 2012

El vino más icónico de esta bodega ubicada en Briones (La Rioja) es su Reserva. Y lo es porque con él empezó todo. Miguel Merino, tras años de trabajo en Berberana, comenzó su proyecto apostando por un vino de guarda, un vino que catamos hace unos pocos meses en la propia bodega.
Miguel Merino Reserva 2012 es un varietal de Tempranillo con un pequeño aporte de Graciano (4 %). Vendimiadas en cajas, las uvas proceden de viñedos viejos (plantados hace unos 60 años). El mosto hace la fermentación alcohólica en cubas de acero inoxidable, con levaduras seleccionadas, y pasa a barricas nuevas fabricadas con duelas de roble americano y tapas de roble francés, en las que hará la maloláctica y envejecerá cerca de dos años, con trasiegos semestrales y un estricto relleno mensual, antes de ensamblarse y embotellarse sin filtrar.
El resultado es un vino serio, equilibrado y con mucha estructura, con taninos domados y un trago amable. Dicho esto, creemos que su hermano mayor, el Gran Reserva, es claramente más interesante. Pero ya os hablaremos de él cuando descorchemos la botella que quiso venirse con nosotros desde la bodega.
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The most iconic wine of this winery located in Briones (La Rioja) is its Reserva. That’s because everything started with it. Miguel Merino began his project with an aged wine, a wine that we tasted a few months ago in the winery itself.
Miguel Merino Reserva 2012 is a Tempranillo varietal with a small contribution of Graciano (4%). Harvested in boxes, the grapes come from old vineyards (planted about 60 years ago). The must ferments in stainless steel tanks, with selected yeasts, and passes to new barrels made with American oak staves and French oak heads, in which it will make the malolactic and age about two years, with semi-annual racking and a strict monthly filling, before Beeing blended and bottled without filtering.
The result is a serious, balanced and structured wine, with soft tannins and a friendly sip. Anyway, we think that its older brother, the Gran Reserva, is clearly more interesting. But we’ll tell it about it when we uncork the bottle that traveled back from the winery to our home.