Hacienda de Arínzano Blanco 2018

Si se colara en una cata a ciegas con otros Chardonnay de las regiones con más reputación, probablemente este Hacienda de Arínzano Blanco 2018 daría más de una sorpresa.
Estamos ante un monovarietal de Chardonnay procedente del Pago de Arínzano (Navarra), uvas de vendimia manual y una producción de 3.000 kilos por hectárea que en 2018 vivieron un ciclo vegetativo corto y maduraron pronto. Tras la fermentación, el vino descansó durante 12 meses en depósitos de acero inoxidable (70 %) y en barricas nuevas de roble francés (30 %), y en nuestro caso se pasó otro año y medio en la botella hasta que le llegó su turno y lo descorchamos.

Hacienda de Arínzano Blanco 2018 Cápsula

En la copa encontramos un vino amarillo limón con reflejos dorados que, a nariz parada, deja claro su paso por barrica, si bien cuando empezamos a mover la copa se liberan aromas cítricos y de fruta blanca. Ya en la boca se trata de un vino equilibrado, complejo, muy largo, de muy buena acidez, en el que la fruta y la madera se reparten el protagonismo.
Más allá de eso, se trata de uno de esos vinos que transmiten pasión, de los que te hablan y te dicen “oye, mírame, que aquí estoy yo”, un vino en el que se adivina un cuidado extremo en todos sus procesos, en cada una de las decisiones técnicas y que, a nuestro entender, por menos de 18 euros, es toda una ganga. Ah, por cierto, un último consejo: cómpralo en mágnum; la botella de 75 centilitros se queda demasiado corta.

Hacienda de Arínzano Blanco 2018 Corcho

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 If it sneaked into a blind tasting with other Chardonnays from the more reputable regions, this Hacienda de Arínzano Blanco 2018 would probably give more than one surprise.
We are dealing with a single-varietal Chardonnay from Pago de Arínzano (Navarra), grapes from manual harvesting and a 3,000 kilos per hectare that in 2018 underwent a short vegetative cycle and ripened soon. After fermentation, the wine rested for 12 months in stainless steel tanks (70%) and in new French oak barrels (30%), and in our case it spent another year and a half in the bottle until it was its turn and we uncorked it.
In the glass we find a lemon yellow wine with golden reflections that, on the nose, makes its passage through the barrel clear, although when we start to swirl the glass, citric and white fruit aromas are released. Already in the palate it’s a balanced, complex, very long wine, with very good acidity, in which fruit and wood share the leading role.
Beyond that, it is one of those wines that transmit passion, the ones that speak to you and say «hey, look at me, here I am», a wine in which extreme care is guessed in all its processes, in each of the technical decisions and that, in our opinion, for less than 18 euros, is a bargain. Oh by the way, one last tip: buy it in magnum size, because 75 centiliter bottle is too short.

Hacienda de Arínzano Blanco 2018 Trasera