Finca Vistahermosa. Vino conversa Garnacha 2016
A escasa media hora al este de Logroño, a los pies de la sierra de la Hez, se encuentra Finca Vistahermosa, un paraje de 400 hectáreas con coto de caza, centro de actividades de ocio y un majestuoso viñedo de 161 hectáreas que proporciona uva a algunas de las bodegas más prestigiosas de La Rioja y que sirve, además, para elaborar vinos propios bajo la marca Conversa.

Después de abandonar la carretara local de Tudelilla (LR-381) y recorrer dos kilómetros y medio por una impecable pista de tierra compactada, llegamos a una pequeña casa de campo donde David nos recibe con una enorme sonrisa, un soberbio plato de espárragos cogidos de la huerta esa misma mañana y una botella de Conversa Rosé 2016, uno de los vinos que elabora finca Vistahermosa, en este caso con uvas Garnacha y Viura.
David nos habla con apasionamiento de la finca que ha cambiado sus vidas… “sus”, en plural, porque Vistahermosa es prácticamente un miembro más de la familia formada por David, Clara, y sus hijas. Entre vino y espárragos, charlamos distendidamente en el porche, con vistas al viñedo por los cuatro puntos cardinales, mientras esperamos a que llegue Clara.

Vino conversa. Vino Conversa Rosé.
Conversa Rosé 2016, elaborado con uvas Garnacha y Viura de Finca Vistahermosa.

Estamos al inicio de la primavera, las cepas muestran sus primeros brotes. Hoy el viento se empeña en despeinarnos y en robar protagonismo a un sol que lucha permanentemente con las nubes, mientras David nos cuenta cuáles son las diferentes parcelas que están a nuestra vista, qué tienen plantado, cuáles son sus planes de futuro y cómo se pasa de trabajar en Bolsa en Madrid a gestionar una finca como esta, una de las más grandes de La Rioja.
En apenas unos minutos, aparece Clara, que se suma a la charla y nos explica cómo, en 2003, Vistahermosa cambió sus vidas por completo.
–Un día, mi padre llegó a casa y nos dijo: “He comprado un viñedo. ¿Quién quiere gestionarlo?”. Y ahí estaba yo. Había estudiado Ingeniería de Montes y, como no quería ponerme a hacer otra carrera, hice un máster en Enología de la Universidad de La Rioja y asistí de oyente a las clases de viticultura de Ingeniería Agrónoma en la Politécnica de Madrid –nos cuenta Clara, con una extraña mezcla de dulzura y determinación–. Vivimos en Madrid hasta el año pasado. Yo iba y venía todas las semanas. Pero ahora nos hemos trasladado a Logroño, a media hora de la finca, y hemos ganado en calidad de vida.

Vino conversa. Clara y David.
Clara y David conversan con Nos Vamos de Vinos en Fina Vistahermosa (La Rioja).

Clara más centrada en la parte técnica y David en la administrativa forman un tándem al frente de estas 400 hectáreas en las que conviven coto y viñedo. Nos confiesan que, de hecho, la coexistencia de las dos actividades no siempre es fácil; ya que, por ejemplo están teniendo muchos problemas con los corzos y los jabalíes en el viñedo, especialmente ahora que las yemas comienzan a brotar.

Cepas viejas de Garnacha y Tempranillo en espaldera

Más de la mitad del viñedo está compuesto por cepas viejas de Garnacha, plantadas en vaso, una tercera parte es Tempranillo, plantado en espaldera en su mayor parte, y el resto se divide entre Graciano y nada menos que siete variedades de uvas blancas: Viura, Malvasía, Verdejo, Sauvignon Blanc, Tempranillo Blanco, Garnacha Blanca y Maturana Blanca.
–Vendemos casi toda la uva, pero también hacemos vinos, porque nos gusta y porque es una manera de poner en valor tus uvas –nos explica Clara–. Hasta ahora, hemos elaborado en otras bodegas, pero a partir de la próxima vendimia lo haremos en nuestra propia finca, en una bodega que estamos construyendo. La gente a veces me dice: “Clara, tu vino es un «por-para»” –elaborado “por” alguien “para” alguien–, como si por eso fuera un vino de menor calidad. Pero la realidad es que vendemos la uva a algunas de las mejores bodegas de La Rioja –argumenta Clara mientras ella y David nos muestran el viñedo.

Vino conversa viñas en espaldera
Finca Vistahermosa. Viñedo en espaldera.

Recorremos en su Toyota Hilux los caminos que separan algunas de sus parcelas. La plantación de Tempranillo en espaldera con cordón simple resulta impresionante, con calles kilométricas en ligera pendiente que consiguen que haya 200 metros de diferencia de altitud entre las plantas– La verdad es que eso nos permite escalonar la vendimia, porque la maduración se produce por etapas. Es otra de las ventajas de tener Tempranillo y Garnacha. Ese desnivel, el viento que tenemos, la altitud de la finca –entre 550 y 750 metros sobre el nivel del mar– y el Ph del suelo, más ácido de lo habitual en La Rioja, son algunas de las peculiaridades de nuestro viñedo –nos comenta Clara.
La visita acaba de vuelta a la casita, donde en esta ocasión descorchamos una botella de su Conversa Garnacha 2016, que acompañamos nuevamente de soberbios espárragos y de pan tostado con aceite y un majado de ajos. Clara y David insisten en que volvamos en época de vendimia, algo a lo que no podemos negarnos.
Dejamos la finca con la agradable sensación de haber conocido a dos personas que nos han demostrado que una gran explotación no está reñida con sacar adelante una uva de calidad, dos personas que han cambiado lo urbano por lo rural, dos personas realmente especiales que estamos seguros de que lograrán todo lo que se propongan. Nosotros, de momento, vamos a guardar a buen recaudo alguno de los vino que nos hemos traído para casa. Estamos convencidos de que, dentro de unos años, los Conversa darán mucho que hablar.