Valle del Recunco Crianza 2017
Valle del Recunco Crianza 2017 es la nueva propuesta del berciano José David Arias Vidal, un monovarietal de Mencía de cepas nonagenarias envejecido durante un año en barricas nuevas de roble francés; un gran vino de carácter atlántico en el que una fruta de la máxima calidad es la auténtica protagonista.

Tiene la ilusión de un niño chico al que los Reyes Magos le han traído el juguete que tanto deseaba. Sus ojos brillan, sonríe y habla acelerado. No oculta su emoción, su euforia; no inhibe lo que siente, como sí hacemos todos los demás. José David es pura transparencia, y parte de ese brillo, parte de esa euforia, de ese candor y de esa transparencia se refleja en sus vinos.
Los Reyes o, más bien, su tesón y su esfuerzo, le han traído un juguete formidable. Su juguete se llama Valle del Recunco 2017 Crianza, y José David disfruta compartiéndolo. Para ello nos convoca entre los milenarios muros de una fortaleza que, probablemente, vio cómo los romanos se llevaban el oro de las Médulas al tiempo que traían otro tipo de oro, un oro vegetal, un oro en granos, en bayas agrupadas en forma de racimos; las primeras vides que vería El Bierzo. Y qué mejor escenario que el castillo de Cornatel, en Villavieja, Priaranza del Bierzo, para descubrir la nueva propuesta de José David.

Unas palabras de Paloma García Moreno

Antes, Paloma García Moreno, ingeniera agrónoma consagrada a recuperar numerosos viñedos viejos de la zona, nos explica que “el viñedo de Priaranza convive con el bosque, castaños, robles, almendros, ciruelos, y todo eso se refleja en el vino. Las cepas más antiguas de la zona están plantadas en 1890, y tenemos que dar las gracias por este patrimonio a la gente que hace vino en sus casas, que son quienes mantienen el paisaje”.

Paloma García Moreno presenta Valle del Recunco Crianza 2017
Paloma García Moreno pone en contexto el vino Valle del Recunco Crianza 2017 explicando las características del viñedo de Priaranza del Bierzo.

Las cepas del nuevo vino de Arias Vidal no son tan antiguas. “Solamente” tienen 90 años. En 2017, una helada arrasó con buena parte de la cosecha de la zona, y en otras partes del Bierzo lo que no logró el hielo lo logró el granizo. Pero hubo una parcela de José David, La Dehesa, que resistió a la helada. Con ella y con el aporte de otra parcela que tardó algo más en madurar se elaboró este vino. A diferencia del Valle del Recunco 2017 que conocíamos, este crianza se ha redondeado durante todo un año en barricas nuevas de roble francés. Todo el trabajo de vinificación se ha llevado a cabo en Bodegas Merayo, y después de esos doces meses en barrica y un poquito menos en botella, es hora de catar el resultado.

José David Arias Vidal presenta Valle del Recunco Crianza 2017
José David Arias Vidal, autor de los vinos Valle del Recunco.

Así es Valle del Recunco Crianza 2017

Lo primero que llama la atención es la etiqueta. Como es habitual en los vinos de este productor en particular y en los tintos del Bierzo en general, Valle del Recunco Crianza 2017 repite la botella bordelesa oscura, pero no repite la etiqueta… afortunadamente; y es que el propio José David es consciente de que era uno de los aspectos que había que cambiar. En la nueva etiqueta, unas clásicas letras capitales con serifa se combinan con un moderno troquelado que dibuja el relieve del valle del Recunco, todo ello impreso con tinta negra y plata sobre un fondo blanco; y en el cuello, aparte, la añada toma ahora un gran protagonismo. El propio Arias Vidal nos explica que no va a haber Crianza con la añada de 2018, pero que sí tiene pensado repetirlo en 2019. Tiempo al tiempo.

Valle del Recunco Crianza 2017 etiqueta trasera
Etiqueta trasera de Valle del Recunco Crianza 2017 en las murallas del castillo de Cornatel durante la presentación del vino.

Ya en la copa, su color rojo picota denota una baja extracción. Con más detenimiento vemos tonos violáceos y, sobre todo, una lágrima densa que tarda en regresar con el resto del vino cuando lo oxigenamos para intentar sacarle toda la verdad.

Hay más de 2.000 viticultores censados en Priaranza del Bierzo, muchos más que habitantes, lo que da una idea de lo fragmentado que está el viñedo de la zona.

Paloma García Moreno

La nariz, en parado, nos habla de madera, pero pronto aparece una fruta roja muy fresca, menos madura que en el Recunco roble. Y una vez en boca comprobamos que todo lo que nos gustaba del hermano pequeño de este nuevo Valle del Recunco continúa allí. La fruta manda, pero aparece el suelo, aparece la arcilla. Ahora, no obstante, el trago se ha alargado, es mucho menos plano, mucho menos lineal, es sedoso, se abre muy deprisa, tiene la acidez justa y necesaria, y lo que más nos llama la atención es que la madera nueva apenas se percibe, mientras que los taninos son amables.

La familia del Valle del Recunco

Cerca de 500 botellas de este nuevo Crianza acompañarán al Valle del Recunco Roble del 2017 y, muy pronto, a su sucesor, del 2018, del que se elaborarán aproximadamente, 900 botellas. De la primera añada, de 2016, ya no queda nada, y es una pena, porque su coupage con Garnacha Tintorera daba a aquella Mencía una enorme personalidad, aunque se tratara de un vino más difícil o, mejor dicho, menos comercial. Valle del Recunco Crianza 2017 sí se bebe solo; da igual que busques fruta o que busques un vino que te cuente una historia, un vino que te cuente los secretos de sus cepas viejas de Mencía, de sus granos menudos, de sus suelos de arcilla, de la mula Perika que tira del arado, de sus podas en verde, de su ladera norte, de zarzas, de membrillos… los secretos de un valle embotellados; los secretos del Valle del Recunco.

Familia de vinos Valle del Recunco
De izquierda a derecha: Valle del Recunco 2017, Valle del Recunco Crianza 2017 y Valle del Recunco 2016.