Nacida en 1964 como Cooperativa de Nuestra Señora de Valvanera, Bodegas Tarón es hoy el perfecto ejemplo de cómo la unión hace la fuerza. Sus socios –viticultores de Cuzcurrita de Río Tirón, Sajazarra, Tirgo y Villaseca– revolucionaron el concepto de la cooperativa tradicional cuando admitieron acordar que el modelo de pagar la uva por kilo y grado es inapropiado para sacar la máxima calidad de un viñedo tan privilegiado como el de los cuatro mencionados municipios, ubicados al noroeste de Rioja Alta, en las estribaciones de los montes Obarenes.
Y es que los 220 socios de Tarón son titulares de 700 hectáreas de un viñedo situado en una de las zonas más frescas de Rioja, un tesoro natural compuesto por un millar de parcelas con diferentes suelos, variedades, orientaciones, altitudes y sistemas de conducción cuya edad media supera los 50 años.
Este es el maravilloso y complejo puzle con el que Laura Manzanos, la directora técnica de la bodega, articula una completa gama de vinos que abarca desde los segmentos básicos a los vinos de alto rango, varios de los cuales vamos a catar hoy en el restaurante Varra (en el madrileño distrito de Salamanca), donde los chefs Joaquín Serrano y Jorge Velasco dan protagonismo al producto de temporada y van a proponernos un menú muy diverso que nos permitirá encontrar todos los matices a las cinco referencias de Tarón que vamos a disfrutar, dos de las cuales son una absoluta primicia.
Junto a Laura, nos acompañarán Ángel Samaniego –presidente de la bodega y tercera generación de viticultores– y Gonzalo Salazar –gerente de Tarón y nieto de uno de sus fundadores–. Entre los tres nos irán descubriendo las singularidades de sus vinos y del “territorio Tarón”.
Tarón Tempranillo Blanco 2022
Tarón cuenta con siete hectáreas de Tempranillo Blanco, la mutación del Tempranillo descubierta por el viticultor Jesús Galilea Esteban en una de sus cepas en Murillo de Río Leza (La Rioja), en 1988. Autorizada desde 2008 por la denominación de origen, no cabe duda de que se trata de una uva de moda en Rioja.

En este vino de Bodegas Tarón, el Tempranillo Blanco se vendimia a máquina, de madrugada. Tras un ligero prensado, fermenta en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. Posteriormente, se somete a una crianza sobre lías de seis meses en barricas de roble americano de 225 litros. Se trata de un vino frutal y bastante largo, de buena acidez, con aromas a mantequilla, flores y fruta de hueso. Es, además, un vino muy versátil, perfecto para alternar pero con cierto potencial gastronómico.
Patiens 2017
El blanco de gama alta de la bodega es un monovarietal de Viura de cepas viejas (de entre 50 y 90 años) plantadas en la falda de los montes Obarenes. Tras una selección en el propio viñedo, los racimos se someten a un suave prensado y se recoge el primer mosto de la prensa. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable, mientras que la crianza se alarga durante 48 meses en barricas de roble americano. A lo largo del primer año de crianza, el vino descansa con sus lías finas, mientras los tres años restantes reposa ya sin sus lías. Después de un año adicional de afinado en botella (casi tres años, en realidad, en nuestro caso), el vino sale de la bodega con la intención de llegar al consumidor cuando ya se ha abierto la ventana de su consumo óptimo.

Al catarlo encontramos un vino de nariz austera, con notas tostadas y un toque mineral. Ofrece una buena acidez y una fabulosa longitud. Es un vino bien armado para acompañar una comida de sabores intensos; uno de esos Riojas en los que la crianza tiene un enorme peso, superior incluso al de la propia fruta. Con respecto a la añada anterior, que habíamos catado hace escasos meses, se trata de un vino con más vivacidad, por lo que si tuviéramos que escoger entre 2016 y 2017, nos quedaríamos con esta última añada.
Tarón Cepas Centenarias 2020
El primer tinto que probamos es un viejo conocido que en esta nueva añada ha cambiado su etiqueta por una de diseño más clásico que le da un aspecto de vino de gama más alta; todo un acierto. Se trata de un excelente monovarietal de Tempranillo de cepas muy viejas procedentes de una única parcela que lleva elaborándose por separado desde 2010 y que, para nosotros, es el mejor vino de la bodega, por encima incluso del más ambicioso Pantocrator, que hoy no vamos a degustar.
Sus uvas proceden de la parcela conocida como El Monte, ya que se encuentra en lo más alto de una loma en el término municipal de Cuzcurrita de Río Tirón, donde cuenta con “vecinos de viña” tan ilustres como Hermanos Hernáiz (Finca La Emperatriz) o Castillo de Cuzcurrita. Las retorcidas cepas de esta parcela plantada en 1915 ofrecen apenas 3.000 kilos por hectárea y se vendimian a mano, en cajas de 15 kilos. Al llegar a bodega, pasan por una mesa de selección para encubarse en depósito de acero inoxidable con control de temperatura y batonages diarios. La conversión maloláctica se lleva a cabo en barricas de roble, y el vino se cría durante 24 meses en barricas de roble francés, tras lo cual pasará una larga temporada descansando en la botella (casi dos años, en esta ocasión).

Nos encontramos ante un vino serio pero amable, con aromas a fruta negra de calidad y toques especiados. En boca es un vino vivo y a la vez amplio. Nos recibe con una buena acidez que da paso a un trago largo, de buen volumen, equilibrado y complejo. Es un vino delicioso que refleja perfectamente la variedad y el terruño. Sus taninos dulces acompañan perfectamente los platos principales que vamos a disfrutar, como las setas de temporada o el solomillo Robespierre. Lo cierto es que se trata de un caballo ganador, uno de esos vinos que, independientemente de la añada, son capaces de entusiasmar a catadores de diferentes perfiles.
Tarón Finca Zabaleta 2019
Finca Zabaleta es una de las dos novedades de Tarón. Las uvas con las que se elabora este monovarietal de Tempranillo proceden de una preciosa viña de algo más de dos hectáreas plantada en vaso en 1988 a 560 metros de altitud, al pie de los montes Obarenes, cultivada con cubierta vegetal para regenerar sus suelos.
Vinificado en depósito de acero inoxidable con temperatura controlada, Tarón Finca Zabaleta realiza la conversión maloláctica en barrica. Posteriormente se somete a una crianza de 18 meses en barricas de roble francés, seguida de al menos 24 meses más de afinamiento en el botellero de la bodega.

De entrada, su nariz se muestra algo cerrada, pero tras oxigenar el vino en la copa a base de muñeca comienzan a asomar los aromas a fruta negra y roja fresca, si bien la nariz seguirá mostrándose tímida a lo largo de toda la comida. Dicho esto, en boca se revelará mucho más expresivo, delicioso, con una formidable vivacidad proporcionada por su buena acidez, una destacable longitud y un trago frutal; es uno de esos vinos que entra directo y luego se ensancha, ofrece una buena estructura y nos sorprende con el perfil menos clásico de la bodega. Probablemente estemos ante la propuesta más elegante de la bodega; un vino con menor sensación de extracción y taninos pulidos que convence a cada trago.
Territorio Tarón 2017
Acabamos con una última novedad; un monovarietal de Tempranillo que se elabora con uvas procedentes de los cuatro municipios de Rioja Alta que forman el territorio Tarón. La idea es escoger cada año, antes de la vendimia, una selección de las mejores viñas de los cuatro pueblos; viñas de bajo rendimiento con 35 o más años plantadas en laderas que expresen las características de la variedad y de la añada.
Las uvas de cada municipio se elaboran en un depósito de acero inoxidable, a temperatura controlada. Posteriormente, el vino se somete a una crianza de 24 meses en barricas nuevas de roble americano, así como a al menos un año y medio de afinado en botella antes de su comercialización (cerca de cinco años, en nuestro caso).

Y si la idea es mostrar las características de la añada, esta primera añada de Territorio Tarón nos ofrece una nariz limpia y sugerente, con aromas a fruta negra, especias y un toque balsámico. En boca volvemos a encontrar un vino de un perfil menos clásico, con una entrada directa que posteriormente se ensancha, combinando una buena acidez con una cierta complejidad en un trago frutal, fresco, suficientemente largo y suficientemente estructurado cuyos taninos pulidos hacen que sea especialmente amable y acompañe a la perfección las elaboraciones de la cocina de Varra.
Este vino confirma, además, que las dos nuevas referencias de la bodega tienen mucho sentido y son una apuesta por hacer crecer la gama alta del porfolio de la bodega, una apuesta por la calidad, por poner en valor el trabajo de los viticultores de estos cuatro pueblos de Rioja Alta, por poner en valor el privilegiado viñedo de Cuzcurrita de Río Tirón, Sajazarra, Tirgo y Villaseca; el viñedo del Territorio Tarón.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Tarón Tempranillo Blanco | 13,5 % | – | 13 euros |
| Patiens 2017 | 12,5 % | 1.300 botellas de 75 cl | 32 euros |
| Tarón Cepas Centenarias 2020 | 13,5 % | ~3.000 botellas de 75 cl | 28 euros |
| Tarón Finca Zabaleta 2019 | 13,5 % | 4.178 botellas de 75 cl | 28 euros |
| Territorio Tarón 2017 | 14 % | 34.325 botellas de 75 cl | 18 euros |











