Miguel Merino Blanco 2017


Como siempre, todo empieza en la viña o, como en este caso, en “las viñas”, en dos viñas muy especiales ubicadas en las inmediaciones de Briones, en La Rioja: Mingortiz y La Loma. Mingoritz es una viña de solamente 0,74 hectáreas plantada en 1977 en una ladera con orientación este en cuya cima crecen unas cepas de Viura. Por su parte, La Loma es una viña de 1,4 hectáreas plantada en 1946, a 534 metros de altitud, donde crecen cepas de Tempranillo y de Garnacha Tinta, entre las cuales hay unas pocas cepas de Garnacha Blanca que van a contribuir a hacer que nuestro protagonista de hoy sea realmente único.
Miguel Merino Blanco 2017 es un coupage de Viura y Garnacha Blanca plantadas sobre suelos arcillosos calcáreos de poca profundidad. Las uvas, vendimiadas a mano y en caja, son prensadas sin despalillar. Tras el desfangado, el mosto pasa a barricas de 500 litros de roble francés donde fermentará lentamente. La temperatura se controla de forma natural, sacando las barricas al exterior por la noche para que las bajas temperaturas de La Rioja sean las que marquen el ritmo de la fermentación. Posteriormente, el vino tendrá una crianza de 10 meses sobre lías en las mismas barricas, con batonages en los primeros meses de la crianza.
Descorchamos la botella número 194 de 1.935 y encontramos un vino de un color amarillo pajizo brillante con reflejos verdosos. Su nariz es muy limpia y expresiva, con flores blancas, panadería y notas de la crianza en madera. Su boca es amplia; hay presencia de fruta blanca, volumen, muy buena acidez y un final largo en el que los sabores se van desvaneciendo poco a poco.
Es un vino que muestra todo lo que pueden expresar los grandes vinos blancos riojanos, su estructura, su profundidad, su gran capacidad de guarda y su fidelidad a la viña o, como en este caso, a “las viñas” de las cuales proceden.
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As always, everything begins in the vineyard or, as in this case, in “the vineyards”, in two very special vineyards located in the surroundings of Briones, in La Rioja: Mingortiz and La Loma. Mingoritz is a vineyard of only 0.74 hectares planted in 1977 on an east-facing slope, at the top of which Viura vines grow. On the other hand, La Loma is a 1.4-hectare vineyard planted in 1946, at an altitude of 534 meters, where Tempranillo and Grenache vines grow, among which there are a few Grenache Blanc vines that will contribute to make a really unique wine.
Miguel Merino Blanco 2017 is a Viura and Grenache Blanc blend.The vines are planted on shallow calcareous clay soils. The grapes, hand harvested in boxed, are pressed without destemming. After racking, the must goes into 500-liter French oak barrels where it will slowly ferment. The temperature is controlled in a natural way, taking the barrels outside at night so the Rioja low temperatures mark the rhythm of the fermentation. Subsequently, the wine will be aged for 10 months on its lees in the same barrels, with batonages in the first months of aging.
We uncorked the bottle number 194 of 1935 and found a bright straw yellow wine with greenish reflections. Its nose is very clean and expressive, with white flowers, bakery and notes of aging in wood. Its palate is wide; there is presence of white fruit, volume, very good acidity and a long finish in which the flavors fade little by little.
It’s a wine that shows all that the great white Rioja wines can express, their structure, their depth, their great aging capacity and their fidelity to the vineyard or, as in this case, to the “vineyards” from which they come.

Miguel Merino Blanco 2017 Trasero