Situado en El Plantío, a apenas diez minutos de Madrid, Las Margaritas es un restaurante donde la atención al detalle se percibe desde el primer momento. Cuenta con una gran terraza dividida en distintos ambientes —ideal para comer, tomar un vino o asistir a una cata— y con un acogedor salón interior con chimenea para esos días en los que el sol no quiere brillar.
El vino, parte esencial de Las Margaritas
El vino tiene un papel protagonista en Las Margaritas. Prueba de ello es la zona acristalada de la terraza, destinada a las catas del club de vinos del restaurante. Que un restaurante cuente con su propio club y ofrezca catas temáticas ya es toda una declaración de intenciones.
En su selección por copas siempre puedes elegir entre más de siete blancos y siete tintos —una oferta que los fines de semana puede ampliarse con hasta diez referencias—, de estilos, regiones y variedades muy diversas. Puedes encontrarte desde un ancestral o un rosado de Terra Alta hasta un clásico tinto de Ribera del Duero. Todos tienen un denominador común: la calidad.
Su carta electrónica de vinos incluye casi 200 referencias por botella, que pueden buscarse por tipo, país, región, añada o variedad. Además, si marcas en la app los platos que vas a pedir, te sugiere vinos que maridan bien con ellos. La carta tiene precios ajustados, con bastantes referencias entre los 20 y 30 euros.
Los sábados por la tarde, la terraza se convierte en escenario de Radio Margarita, una sesión en la que un DJ pone música en directo para acompañar vinos y cócteles, ideal para alargar la sobremesa o simplemente disfrutar del ambiente con amigos.
Las Margaritas: Una cocina con alma de brasa
La propuesta gastronómica de Las Margaritas también es muy atractiva. La brasa es el eje central de su cocina, con una oferta que incluye verduras, pescados enteros y distintos cortes de carne. En la carta también hay espacio para arroces, ensaladas y platos tradicionales con un toque personal, como los huevos rotos con gambones al ajillo y sobrasada o el sorprendente croissant de carrillera al vino tinto.
Nuestra experiencia en Las Margaritas
En nuestra visita optamos por dejar el maridaje en manos de nuestros anfitriones: Víctor Barrio, responsable del proyecto, se encargó de la comida, mientras que el sumiller y enólogo Javier Ortega fue el responsable de la parte líquida. Ambos nos hicieron disfrutar de un menú maridaje sorprendente y acertado.
Apertura con Contubernio
Cuando Javier apareció con una botella de dos litros de Contubernio Amontillado para acompañar las gildas de aperitivo, supimos que el disfrute estaba asegurado. Elaborado por la bodega Vinos Según Cede y disponible solo para socios del Club Contubernio, es un monovarietal de Palomino con crianza biológica y oxidativa siguiendo el sistema de soleras y criaderas. En nariz ofrece frutos secos, cáscara de cítricos y notas de panadería; en boca es punzante, salino y muy largo.
Primeros platos con vino de Ribeiro
Con la croqueta de caldero de Guijuelo y la sorprendente ensaladilla rota sobre regañá (el huevo, frito en lugar de cocido, se rompe sobre la ensaladilla), disfrutamos de Mercenario Blanco, un vino elaborado por Iago Garrido y Liliana Lafuente en la bodega Facenda Agrícola Augalevada. Se trata de un coupage de Treixadura, Albariño, Godello y Palomino, fermentado en barricas de 500 y 600 litros y en tinajas de 400 litros, donde también tiene una crianza de alrededor de diez meses. Su nariz combina fruta blanca y de hueso con cítricos y una ligera nota floral. En boca tiene muy buena acidez en un trago intenso, complejo y largo.
Blanco castellano con cuerpo
Nos movemos hacia Ribera del Duero, aunque el vino que acompañó los cogollos a la parrilla con perdiz en escabeche está amparado por la IGP Castilla y León. Se trata de Cienfuegos 2022, un coupage de Albarín Blanco (60 %), Verdejo (20 %) y Godello (20 %) elaborado por César Muñoz. Este blanco fermentado en barrica presenta una nariz muy compleja, con fruta blanca y de hueso acompañada de notas florales y ahumadas. En boca es un vino con suficiente acidez en un trago de buen volumen, complejo y largo.
Un tinto frutal y fresco
El único tinto del menú fue Dondellas 2021, un coupage de Garnacha (90 %) y Garnacha Gris (10 %) procedente de una viña plantada en 1943 entre El Barraco y el pantano del Burguillo (Ávila). Las uvas, el 30 % de ellas con raspón, fermentan con levaduras autóctonas en depósitos de hormigón. El vino tiene una crianza de 12 meses en barricas de 500 litros, seguida de otros seis meses en depósitos de hormigón.
En nariz encontramos un vino con aromas a fresa madura acompañada de violetas, regaliz y notas minerales. En boca tiene una buena acidez y un tanino domado en un trago frutal y fácil. Es perfecto para acompañar el croissant de carrilleras al vino tinto.
Rosado con personalidad
El maridaje de los callos a la madrileña sobre tortilla de Betanzos fue un vino rosado, La Tarentina 2023, un monovarietal de Garnacha Peluda elaborado por la bodega Herència Altés en Terra Alta. Las uvas enteras se prensan con raspón y pasan por una breve maceración. Solo se utiliza el mosto flor, que fermenta con levaduras autóctonas en depósitos de hLos 3 mejores vinos catados en…ormigón. El vino tiene una crianza sobre lías finas de entre tres y cuatro meses, con batonages periódicos. Estamos ante un vino cuya nariz está comandada por los aromas de panadería, acompañados de fruta roja, flores y notas cítricas. En boca, tiene suficiente acidez en un trago fácil, fresco, untuoso y mineral.
Final con burbujas
El elegido para acompañar un delicioso rodaballo a la brasa y la mousse de chocolate con crumble y chantilly fue Champagne Pierre Moncuit Coulmet, un monovarietal de Chardonnay procedente de Mesnil-sur-Oger. Se trata de un champán con una nariz elegante, en la cual mandan los aromas florales acompañados de ligeras notas de panadería. En boca tiene una buena acidez en un trago elegante y complejo, con una burbuja fina y constante. Sin lugar a dudas, fue el cierre perfecto para una comida en la que los platos elegidos por Víctor Barrio compartieron protagonismo con la afinada selección vínica de Javier Ortega en la que definitivamente es una terraza perfecta para disfrutar del vino y la comida esta primavera.
















