Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite: La interpretación de David González de tres territorios

Tres territorios, tres bodegas y una sola visión. David González, director técnico de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite, presenta en Madrid cómo articula su filosofía en lugares tan diversos como Rioja, Ribera del Duero y Navarra

Madrid acogió la presentación conjunta de tres proyectos del grupo Perelada Chivite que comparten un denominador común: David González. Con más de 25 años de experiencia en el sector vitivinícola, se incorporó en 2023 a la dirección técnica de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite. Los tres pilares que articulan su trabajo son claros: finura, elegancia y frescura en los vinos; respeto por el terruño, y hacer vinos agradables y disfrutones.

“Mi generación fue la primera en salir del laboratorio y empezar a pisar la viña”, afirma David González. Esta declaración resume su enfoque: la aproximación técnica traducida en trabajo de campo. Y este enfoque lo podremos descubrir a través de dos catas de vinos de las tres bodegas.

Viña Salceda y Dominio de Elbio: Redescubrimiento de territorios

Fundada en 1969, Viña Salceda ha experimentado una transformación profunda desde la llegada de González. La bodega ha apostado por abandonar la tendencia de centrarse exclusivamente en el Tempranillo, explorando variedades que aportan mayor complejidad a sus vinos.

Bajo su dirección, Viña Salceda ha incrementado sus inversiones en fincas propias y ha sumado nuevas parcelas, enfocándose en vendimias de bajos rendimientos. El objetivo es resaltar al máximo la expresión de cada viñedo. “Para mí, Viña Salceda es el renacimiento de una bodega que estaba un poco dormida pero que tiene un futuro brillante”, comenta David González.

La estrategia de Viña Salceda pivota en torno a la zonificación. La bodega apuesta por hablar de subzonas basadas en la diversidad de terruños en lugar de la clásica división política de Rioja. Distingue entre Vinos de Región, Zona, Pueblo y Viñedo Singular.

Presentación de los proyectos de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite. Botellas de la primera cata.

El Alto Najerilla, situado en el suroeste de Rioja a altitudes que van desde los 480 metros a los 700 metros sobre el nivel del mar, se asienta sobre suelos con alto contenido en arcilla, con presencia de piedras y sílex. La Garnacha es la protagonista, con viñas que alcanzan hasta 110 años de edad.

La Sonsierra, ubicada entre Rioja Alta y Rioja Alavesa a altitudes que van desde los 380 metros a los 700 metros, presenta suelos predominantemente calizos. Su microclima está marcado por la protección que ofrece la sierra de Cantabria frente a vientos atlánticos. La gama Parajes de Viña Salceda explora la singularidad de estos terroirs. La Rellanilla fue el primer vino de esta colección, un Tempranillo de altitud con la mención “Vino de Pueblo”. En 2025 se incorporan Picopalomares, un ensamblaje de Tempranillo y Graciano, y Cabezaparda, un monovarietal de Garnacha del Alto Najerilla; vinos que cataremos durante la presentación.

Buscamos un perfil de vinos que se reconozcan por su nitidez aromática, su precisión y equilibrio, expresando con total claridad el lugar de donde vienen”, explica David González.

Por su parte, Dominio de Elbio está situado en el llamado “triángulo mágico” de La Horra, Anguix y Roa en Ribera del Duero, donde la tradición vitivinícola se remonta a más de 2.300 años. David, originario de Arlanza, a tan solo 20 kilómetros de la finca, cuando se enteró de su existencia enseguida se interesó por elaborar vino con sus uvas. “Creo que es un sitio muy interesante para elaborar vinos de Ribera”, nos comenta.

La finca tiene una extensión de 60 hectáreas, de las cuales 45 están dedicadas a viñedo, situándose a entre 800 y 890 metros de altitud, con una amplitud térmica que en algunos días supera los 20 ºC. El marco de plantación utilizado es de 1,20 x 2 metros, no habitual en Ribera del Duero pero utilizado por Chivite en algunos de sus viñedos. Esta densidad fomenta una competencia natural entre plantas, que como resultado da uvas de mayor concentración. El viñedo está dividido en 9 sectores con características distintivas, donde el terreno ondulado ofrece diferentes microclimas. Los suelos son arcillo-calcáreos, ricos en minerales como hierro y caliza.

La finca produce dos vinos con filosofía diferenciada. Salvio nace en la zona más fértil, y en la de suelos más arcillosos, incorporando mayor proporción de Merlot, que aporta suavidad. Dominio de Elbio nace en las partes más altas y calizas. La mayor proporción de Cabernet Sauvignon en el coupage aporta estructura y complejidad.

Presentación de los proyectos de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite. Copas de la primera cata.

Chivite: Fluidez y capacidad de guarda

Chivite representa una dinastía vitivinícola que se remonta a 1647. Con la incorporación de David González en 2023, la bodega emprende una nueva etapa que parte de la premisa de enriquecer su legado: fiel a la tradición, pero abierta a nuevas posibilidades. González afirma: “En Chivite hemos tenido el máximo respeto por el trabajo que había hecho y hemos intentado estar a la altura”, y añade que “el mundo del vino es vanguardia y nuevas técnicas, pero sobre todo es cultura, es historia”.

Finca Legardeta, ubicada a los pies de Montejurra, en Villatuerta, Tierra Estella, Navarra, es donde nace la mayor parte de los vinos de Chivite. La finca tiene 600 hectáreas totales, de las cuales más de 103 están dedicadas al viñedo. Los suelos están compuestos mayormente de roca arenisca caliza. El terreno es ondulado, con elevaciones significativas: el alto de Musquildia (565 metros), Las Zorreras (503 metros) y Santa Bárbara (581 metros). El clima es de orientación atlántica, con temperaturas moderadas y un buen contraste térmico entre la noche y el día que favorece una buena maduración. La densidad de plantación es superior a 6.000 plantas por hectárea, reduciendo el vigor de la vid y promoviendo una competencia saludable entre cepas. David González nos explica que en este terruño tan especial “buscamos vinos fluidos y elegantes, pero continuando con la capacidad de guarda característica de Chivite”.

Presentación de los proyectos de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite. Botella de la segunda cata.

Un recorrido de tres territorios con una filosofía clara

La vendimia de David González comenzó el 17 de septiembre con el Sauvignon Blanc en Navarra y terminó el 18 de octubre con el Cabernet Sauvignon en La Horra; tres semanas de recorrido a través de tres territorios, tres altitudes, tres interpretaciones de un mismo concepto: expresar el lugar a través de la finura, la elegancia, la frescura y el respeto al terruño.

Los tres pilares que vertebran el trabajo de David González se traducen en decisiones concretas en cada territorio. Finura, elegancia y frescura se persiguen a través de rendimientos bajos, selecciones cuidadosas en vendimia y técnicas de extracción delicada de taninos. Respeto por el terruño se refleja en la zonificación de Rioja que reivindica cada subzona, en la densidad de plantación adaptada a cada finca, y en la elección de variedades según el lugar. Hacer vinos disfrutones implica equilibrar la complejidad técnica con la accesibilidad, creando vinos que son tanto estructurados como bebibles. Tres bodegas, tres territorios, una visión compartida que demuestra cómo un mismo director técnico puede interpretar lugares tan diferentes sin imponer una única estética, sino facilitando que cada territorio hable con su propia voz.

Presentación de los proyectos de Viña Salceda, Dominio de Elbio y Chivite. Copas de la segunda cata.

Vinos catados

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