Ángel de Viñas Ponentes
En la pasada edición del Salón Gourmets tuvo lugar la presentación de Ángel de Viñas, una iniciativa del grupo González Byass englobada dentro de su plan sostenible 5+5 Cuidando el Planeta, acompañada de la cata de 5 de los vinos de este proyecto de recuperación de viñedo viejo.

Somos de los que piensan que el viñedo viejo es un patrimonio que hay que conservar, que las cepas viejas son historia viva que hay que cuidar y proteger, así que asistir a la presentación de un proyecto de recuperación de viña vieja nos hace especial ilusión.

La encargada de presentarnos Ángel de Viñas es Vicky González-Gordon, responsable de sostenibilidad de González Byass, quien nos cuenta que es un proyecto englobado en el plan 5+5 Cuidando el Planeta, el plan de sostenibilidad del grupo bodeguero. Se trata de una colaboración entre González Byass, su fundación y la Universidad Politécnica de Madrid cuyo propósito es “rescatar, preservar, cuidar y mantener aquellos viñedos viejos que se encuentren al borde de la extinción. Todo para evitar la pérdida de biodiversidad, tradición, cultura e historia”.

José María Ayuso, gerente de viñedos y proyectos de González Byass, nos cuenta que se tiene que encontrar la forma de que el viñedo joven conviva con el viejo. “El patrimonio vitivinícola merece un respeto. El viñedo viejo tiene mucho que contar”, nos comenta José María, quien añade que actualmente se están arrancando 25.000 hectáreas de viñedo al año para reestructurarlo, y que a este ritmo pronto el viñedo viejo será una rara avis. Para poner su granito de arena al respecto, Ángel de Viñas pretende añadir a su proyecto tres viñedos al año, llegando a acuerdos con sus propietarios.

El Verdejo de Ángel de Viñas plantado en 1903

Comenzamos la cata conociendo el viñedo recuperado en Madrigal de las Altas Torres, y es Marian Santamaría, gerente y enóloga de Beronia Rueda, la encargada de presentárnoslo. Nos comenta que cuando empezaron el proyecto de Rueda plantaron bastante viñedo pero necesitaban comprar uva porque sus cepas todavía no eran suficientemente productivas. Para ello buscaron viñedos singulares en la denominación. Así encontraron un viñedo en Madrigal de las Altas Torres, Ávila, una provincia que tiene dentro de la D. O. Rueda entre 200 y 250 hectáreas.

El viñedo incorporado al proyecto cuenta con una extensión de 10 hectáreas, y fue plantado en 1903, a 800 metros de altitud, con un marco de plantación de tres metros y unas cepas, en vaso muy bajas, que parecen casi rastreras. Se trata de un viñedo propiedad del ayuntamiento del municipio, que lo recibió como parte de una herencia y que actualmente está en recuperación gracias a un acuerdo de colaboración. Los técnicos de Beronia están ayudando y enseñando a los empleados de la corporación local a podar y reconducir esas cepas, que dan unas uvas con un hollejo muy duro y terso y que llegan al punto de maduración con una buena acidez.

Vamos a catar tres vinos provenientes de esta localización, tres vinos en rama, embotellados para la ocasión, elaborados con las mismas uvas pero fermentados en diferentes tipos de depósito.

Cata en rama de los vinos de Ángel de Viñas

Empezamos probando la fermentación en barrica de 500 litros y encontramos un vino con muy buena acidez, donde destacan las notas cítricas, herbáceas y ahumadas en un trago estructurado, con un final amargo. Seguimos con un vino fermentado en hormigón en el que igualmente encontramos una muy buena acidez, con una nariz varietal y más mineral, además de un trago más untuoso. El tercer invitado a la cata ha fermentado en un foudre oval de roble austriaco y se muestra más complejo, ofrece notas de almendras, y la madera está un poco más presente; hay que tener en cuenta que es el vino que estrena el foudre.

A continuación es Sergi Martí, integrante del equipo enológico de Vilarnau, quien nos habla de los viñedos recuperados en el Penedés, y en concreto de dos parcelas situadas en Espiells. La primera está plantada con cepas de Xarello de entre 45 y 50 años de edad, situada en una ladera, conducida en vaso con ramificaciones. A esta viña, que es difícil de trabajar pero que da una uva de gran calidad, se le ha dejado cubierta vegetal. La otra parcela está plantada con cepas de Macabeo de más de 50 años que, aunque no les pertenece, trabajan Joan Y Oriol Roig, padre e hijo, enamorados de la viña y parte fundamental de este proyecto, ya que fue el padre de Joan quien plantó esta viña, y son ellos quienes la trabajan como si fuera propia y colaboran con Vilarnau en la búsqueda de viñedos.

El monovarietal de Xarello que catamos fue vendimiado en 2019, y el mosto empezó la fermentación en depósito de acero inoxidable para, a mitad de fermentación, pasarlo a un tino de castaño, donde tradicionalmente fermentaban los vinos en la zona. Encontramos una nariz expresiva, con manzana asada y tofe, y una boca elegante y untuosa.

El monovarietal de Macabeo está elaborado según el método tradicional, la muestra que catamos lleva en rima unos 14 meses, y el vino definitivo tendrá una crianza en botella de entre 20 y 24 meses para que los aromas de las levaduras no manden sobre la fruta. Y es básicamente eso, fruta fresca, lo que encontramos cuando acercamos nuestra copa a la nariz, fruta de hueso fresca con unas ligeras notas de panadería. En boca encontramos, además, una burbuja fina muy bien integrada.

Dando un último sorbo a estos cinco vinos diferentes entre sí pero con un origen común, el recuperar un viñedo viejo que es parte de nuestra historia y que si lo cuidamos aún tiene mucho que contar, terminamos una cata en la que hemos podido conocer un poco más a este “Ángel de Viñas” al que le deseamos un gran futuro y que pueda salvar del abandono un viñedo viejo pero con mucha vida por delante.

↓↓ Gracias por compartir este contenido ↓↓