Aprovechando su recientemente estrenada certificación como elaborador de Vino de Pago D. O. P. Río Negro, visitamos Finca Río Negro para conocer sus próximos vinos a través de una interesante cata vertical “a futuro” en la que trataremos de descubrir la influencia de Xavier Ausás, director técnico de la bodega desde la primavera de 2022.
Muy probablemente, cuando leas estas líneas no quedarán hojas en las agostadas varas de las 44 hectáreas de viñedo de Finca Río Negro, la bodega château de Cogolludo (Guadalajara). Las fotos que tomamos durante nuestra reciente visita son una instántanea del pasado, de un efímero instante en el que mil matices de rojo y amarillo tiñen la materia foliar que aún no ha caído al suelo, sobre la cubierta vegetal de tonos apagados que durante el otoño cubre las calles de este viñedo único; único por una conjunción de clima, suelos y altitud, y único también por ser la única finca vitivinícola que queda en una zona que dio la espalda al cultivo de la vid tras la llegada de la filoxera.
Pero de todo esto, de cómo la familia Fuentes recupera esa tradición y de mil cosas más hemos hablado ya largo y tendido en este reportaje (haz clic aquí), cuando visitamos Finca Río Negro en la primavera de 2023. Hoy estamos de vuelta en este paraíso de la naturaleza para aceptar el reto de Víctor Fuentes –director comercial de la bodega– y “viajar al futuro” de Finca Río Negro a través de una cata vertical en la que probaremos las añadas en curso de sus vinos y descorcharemos también algunas referencias de 2024, 2023 y 2022 que saldrán al mercado en los próximos años. ¿Preparados?

Finca Río Negro comienza su andadura como D. O. P. Río Negro
Antes de convertir nuestras copas en máquinas del tiempo, vamos a recordar que la excusa para llevar a cabo este ejercicio –que, en palabras del propio Víctor es “café para muy cafeteros”– no es otra que la reciente concesión de la distinción de su propia denominación de origen para Finca Río Negro, cuyos vinos dejan de estar amparados por la indicación geográfica protegida Vino de la Tierra de Castilla para certificarse y etiquetarse ahora como denominación de origen protegida Río Negro; lo que en España conocemos como “vinos de pago”.
Víctor nos cuenta que durante un tiempo dudaron en solicitar el reconocimiento, ya que había expedientes de otras bodegas que llevaban parados una década. Pero en su caso el proceso se ha resuelto en apenas dos años, ya que este proyecto vitivinícola es un pago “de libro”; incluso por razones históricas, según nos explica nuestro anfitrión.
Más allá de esto, que aporta un innegable prestigio a la bodega pero no deja de ser anecdótico de cara a la calidad de los vinos, esta cata vertical a futuro nos va a permitir comprobar la influencia de Xavier Ausás, director técnico de Finca Río Negro desde la primavera de 2022 y, en menor medida, el trabajo en campo llevado a cabo desde hace ya más tiempo por el ingeniero agrónomo Manuel del Rincón. Y, ahora sí, vayamos al lío, que hay mucho que catar y algunas interesantes conclusiones que extraer.

Los “básicos” de Finca Río Negro
Comenzamos con el único blanco de la casa, Finca Río Negro Gewürztraminer 2024, la añada en curso de este monovarietal de Gewürztraminer con cuatro meses de crianza sobre lías. Estamos ante un viejo conocido que muestra un perfil marcadamente floral, pero serio, con aromas dominantes a jazmín y una segunda capa olfativa que muestra fruta de hueso. En boca es un vino claramente varietal, pero de un trago sorprendentemente intenso, equilibrado y de buena longitud. A pesar de tratarse de una añada cálida, encontramos un vino fresco, con un enorme potencial gastronómico.
Pasamos a los tintos catando Finca Río Negro 992 (2023), la añada más reciente de este varietal de Tempranillo, con un aporte de Syrah y Merlot, sometido a una crianza de siete meses en barricas de roble americano y francés.
Su nariz es franca, discreta, frutal y floral. La madera está también presente aportando notas especiadas. En boca es un vino redondo, con un trago fluido pero serio, taninos muy equilibrados y una nota láctea. Se trata del vino de acceso de la bodega, pensado para disfrutar por copas, pero es una de esas muestras de que “menos es más”, ya que volveremos a él más tarde, durante la comida, para encontrar un vino que puede enfrentarse perfectamente a casi cualquier menú sin venirse abajo; un auténtico todoterreno de extraordinaria relación entre calidad y precio que puede convertirse en perfecto “fondo de cava” para cualquier aficionado exigente.

Comienzan las catas verticales “a futuro” de Finca Río Negro
Lo más interesante comienza cuando en nuestra copa aparece Finca Río Negro 2021 (la añada en curso, de la que puedes leer más en este enlace), un coupage de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, con un aporte de Syrah, Merlot y Tinto Fragoso –variedad de la que hablaremos más adelante– con 12 meses de crianza en barricas, mayormente de roble francés.
Hoy los vinos parecen algo tímidos en nariz, sobre todo en la parte frutal, ya que sí se perciben claramente aromas florales. A medida que el vino se oxigena van apareciendo aromas a fruta roja y negra, regaliz, así como muy moderados toques de pirazinas (pimiento verde). En boca encontramos taninos bastante pulidos, mucho equilibrio, buena longitud, una más que correcta intensidad y una madera impecablemente integrada.
Finca Río Negro 2022, por su parte, muestra nuevamente una nariz tímida, algo por otra parte lógico en un vino “durmiente”, al que le queda un año –o quizás algo menos– para terminar de redondearse y salir al mercado. Una vez más nos sorprende el protagonismo de la parte floral en los aromas, mientras que en boca… en boca es una bomba. Estamos ante un vino de un perfil más fresco, muy fácil, de taninos dulces y madera impecablemente integrada; un vino extremadamente amable que “casi” nos parece más “acabado” que la añada a la venta. Entendemos que hay un apreciable salto cualitativo en esta añada que hace que nos encontremos ante un vino de enorme potencial.
Finca Río Negro 2023 vuelve a mostrar esas violetas que hoy parecen querer tomar el protagonismo. Consulto el calendario biodinámico y compruebo que nos encontramos en un “día fruto”, teóricamente perfecto para catar, así que habrá que buscar excusas por otro lado. En cualquier caso, estamos ante un vino claramente menos “terminado”, poco “amalgamado”, con taninos verdes y bastantes aristas; ahora bien: el potencial está ahí, pero es difícil saber si hay un progreso o una involución con respecto al extraordinario Finca Río Negro 2022.

Mucho ojo a la Syrah de Finca Río Negro
Como ya hemos comentado en otras ocasiones, Cerro del Lobo nació en 2016 porque su parcela mostraba sistemáticamente unas cualidades especiales cuando se cataba su depósito. Estamos ante un monovarietal de Syrah con 12 meses de crianza en barricas de roble francés de diferentes formatos, del que vamos a catar tres añadas.
Comenzamos con Cerro del Lobo 2021 (la añada en curso). Su nariz, muy limpia, ofrece aromas a fruta negra, con marcadas notas de regaliz, así como sutiles toques especiados. En boca es un vino muy dócil –especialmente para ser una Syrah monovarietal–, fino, equilibrado, con la madera muy bien integrada y un posgusto especialmente largo. Y a pesar de esa docilidad que muestra en la añada a la venta, estamos convencidos de que mejorará con más botella.
Con esto en mente, cabría pensar que Cerro del Lobo 2022 (que aún no está a la venta) va a ser un vino verde, pero nada más lejos. Su nariz nos sorprende con notas más herbales, mientras que su boca muestra taninos muy domados, aunque sin esconder cierta astringencia. En cualquier caso, si nos lo sirvieran ahora mismo, lo disfrutaríamos sin el menor problema.
Acabamos con Cerro del Lobo 2023, que muestra una nariz claramente más tímida y una presencia más invasiva de aromas tostados. A pesar de ser un vino sin redondear que tardará un par de años en llegar al mercado, en boca nos sorprende su carácter balsámico. Es un vino mucho más fluido que ha mostrado un enorme potencial.

El buque insignia de Finca Río Negro nos enseña sus futuras añadas
La cata concluye con tres añadas de 5º Año, el vino más serio de Finca Río Negro: un coupage de Tempranillo (70 %) y Cabernet Sauvignon (30 %) que fermenta en tinos de roble francés –donde también hace la maloláctica– y se cría durante 18 meses en barricas de roble francés.
Comenzamos tomando como referencia la añada que se pondrá a la venta de forma inminente. Finca Río Negro 5º Año 2020 vuelve a encontrarse algo tímido en nariz, pero a nada que movemos la copa y el vino se oxigena encontramos aromas a fruta negra sin sobremadurar, especias, monte bajo… Y a pesar de su larga crianza en madera, apenas encontramos recuerdos de aquella en la fase olfativa. En boca descubrimos un vino serio, con taninos pulidos y abundantes, buena acidez, un trago largo que se atenúa muy lentamente, un final marcadamente láctico y un retronasal en el que se manifiesta una sensación alcohólica. No cabe duda de que muestra hechuras de gran vino, y en una cata a ciegas podría sorprender a más de uno.
Saltamos dos añadas para descubrir 5º Año 2022. En su nariz encontramos mucha fruta negra y regaliz, y en boca nos sorprende descubrir un vino bastante “terminado”, más balsámico, con taninos pulidos, menos sensación alcohólica, menos corpulencia… De alguna forma, no parece que estemos ante el mismo vino; hay un cambio de estilo hacia una interpretación más elegante de estas dos variedades y de este singular terruño.
Acabamos la cata con 5º Año 2023. En este caso, sí encontramos un vino “inacabado”, muy verde, sin amalgamar. La nariz nos ofrece aromas a fruta negra, pimiento verde, ebanistería… En boca es un vino demasiado verde aún para juzgarlo adecuadamente, aunque no cabe duda de que el potencial se encuentra ahí.

¿Son mejores los vinos “del futuro” de Finca Río Negro?
Tras catar todas estas referencias y añadas, tenemos una imagen muy completa, casi en “tres dimensiones”, de los vinos de Finca Río Negro. Como factor común, hemos encontrado narices muy florales, mucho campo, sotobosque… siempre aromas muy francos, independientemente de su expresividad.
En cuanto a la boca, estamos ante vinos cada vez más serios, con maderas muy bien integradas y perfiles algo más ligeros, más balsámicos, moderadamente más verticales… ¿podríamos hablar de vinos “diagonales”? No cabe duda de que hay un cierto “clic” a partir de la añada 2022, un cambio de perfil hacia vinos un poco más fluidos, vinos a los que podríamos empezar a poner la etiqueta de “elegantes”, descriptor que hasta ahora no habríamos empleado.
Elegantes, fluidos, serios, impecables… no cabe duda de que los vinos de Finca Río Negro han dado un salto. Son innegablemente “buenos vinos”, aunque siempre lo fueron. Pero la pregunta del millón es: ¿Se convertirá la contraetiqueta D. O. P. Río Negro en sinónimo de “grandes vinos”? ¿Conseguirá Xavier Ausás transformar todo el potencial de este terruño en vinos que sean auténticas referencias a medio o largo plazo? Desde luego, es algo pronto aún para saberlo, pero, después de haber catado “a futuro”, entendemos que no es descabellado porque tanto Xavier Ausás como Manuel del Rincón, Juan Mariano Cabellos –padre del proyecto– y la familia Fuentes saben: el potencial siempre estuvo allí, en Cogolludo, en el terruño de Finca Río Negro.

Tinto Fragoso: Próximamente, en sus mejores catas
Intencionadamente, hemos dejado aparte el primer vino que catamos durante esta jornada: el monovarietal de Tinto Fragoso de la añada 2024 que se lanzará a su debido tiempo. Se trata, recordemos, de un vino elaborado con una variedad autóctona de Cogolludo recuperada de un viejo majuelo que fue analizada y catalogada por el Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM) e incorporada al registro nacional de variedades de uva para la elaboración de vino.
Su nariz ofrece aromas a fruta roja muy fresca, casi como un Beaujolais Nouveau, pero más serio, con aromas a violetas en una segunda capa olfativa. Su boca nos sorprende con un trago exuberante, aunque su tanino terroso pide a gritos una buena temporada de afinamiento antes de lanzarse al mercado.
Preguntamos a Víctor cuándo piensa sacarlo a la venta y nos responde que probablemente ni siquiera se comercialice este 2024, del que además hay apenas un par de barricas. Y es que, tal y como nos explica: “sólo tienes una ocasión de causar una primera impresión”.

Las claves de Finca Río Negro: vinos presentes… y futuros
- Estreno como Vino de Pago, un reconocimiento que marca un nuevo estatus para la bodega.
- Desde 2022, Xavier Ausás impulsa un estilo más elegante, fluido y vertical, con un salto claro en esa añada.
- 44 ha aisladas en Cogolludo, un terruño singular por clima, suelos y altitud, último vestigio vitícola de la zona.
- Gewürztraminer 2024 y 992 2023 muestran frescura, equilibrio y una RCP sobresaliente.
- Las añadas 2021–2023 de Finca Río Negro reflejan más finura, integración y potencial, con 2022 como punto de inflexión.
- Cerro del Lobo ofrece una Syrah fina, balsámica y de alta proyección, incluso en añadas aún por pulir.
- De 2020 a 2023 se aprecia una evolución en Finca Río Negro 5º Año hacia mayor elegancia, equilibrio y un perfil menos corpulento.
- La finca avanza hacia vinos más aromáticos, serios y estilizados.
- Tinto Fragoso 2024 es un vino monovarietal vibrante de fruta roja y tanino terroso con gran futuro, aunque aún sin fecha de salida.


