Arribas Wine Company. Ricardo Alves y Frederico Machado en el viñedo
Ricardo Alves y Frederico Machado son los artífices de Arribas Wine Company, un proyecto vitivinícola en el “espejo portugués” de los Arribes del Duero. Viñedos rescatados, viñas viejas, variedades autóctonas, trabajo, formación, mínima intervención y máxima ilusión son las potentes armas con las que estos dos jóvenes enólogos pretenden dar valor a los vinos de una tierra olvidada que tiene muchas cosas que ofrecer.

Ricardo y Fred han elegido, a posta, el camino más duro, un camino que empieza cuando ambos se conocen cursando el máster en Enología de la universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro, en la portuguesa Vila Real. Ricardo Alves es ingeniero agrónomo. Frederico Machado es biólogo. Ricardo es más jovial y extrovertido, mientras que Fred se muestra más callado y permanece durante más tiempo en un segundo plano. Les conocemos a finales de octubre, cuando la vendimia ya ha quedado atrás, cuando las barricas ya se encuentran llenas de ilusión, de mostos fermentando y vinos reposando en la bodega de Arribas Wine Company, una auténtica bodega de garaje en el fronterizo pueblo de Bemposta.

Arribas Wine Company. Viñedo viejo
Viñedo de cepas viejas acabando su ciclo vegetativo en Bemposta (Portugal).

Las viñas de Arribas Wine Company

Ricardo y Fred nos llevan a recorrer algunas de sus viñas en un muy veterano pero bien conservado Nissan Patrol por una ratonera pista de montaña con grandes piedras que convierten el Patrol en una coctelera. Pronto nos damos cuenta de que es imprescindible contar con un todoterreno para acceder, al menos, a la primera viña.
–Esta es la Viña de Hóracio. Pertenece a un ex combatiente, que la ha trabajado durante toda su vida. Es todo un personaje, pero ya está mayor y nos la ha cedido –nos comenta Ricardo, quien habla un impecable español–. Tiene casi una hectárea y se encuentra a 680 metros de altitud –explica. A nosotros nos transporta a la Sierra de Gredos, con enormes rocas de granito y arenas producidas por descomposición. Es un viñedo ubicado en una ladera de fuerte inclinación, con cepas viejas podadas sin patrón a lo largo de décadas, un viñedo tan bello como anárquico, cuyas hojas ya secas de variados colores delatan una enorme mezcla varietal.

Arribas Wine Company. Viña de Oracio
Cepas viejas en la Viña de Hóracio, en Bemposta.

En total, Ricardo y Fred cuentan con 15 hectáreas de viñedo, de las que la mitad se encuentra aún en recuperación, y solo entre siete y ocho hectáreas son verdaderamente productivas. Los suelos son de arcillas, granito y pizarra, aunque más adelante también encontraremos piedras de cuarcita. Muchos tienen laderas inclinadas, y las orientaciones son variadas. La media del viñedo supera los 80 años, y las plantas más jóvenes rondan el medio siglo.
–La variedad estrella es la Tinta Gorda, que es el nombre con el que aquí llamamos a vuestra Juan García. Y, en cuanto a las blancas, la Malvasía y la Verdelho son las más plantadas –nos explica Ricardo. De todas formas, una buena parte del viñedo se encuentra aún sin identificar.

Arribas Wine Company. Ricardo Alves intenta identificar algunas vides
Ricardo intenta identificar algunas cepas de la Viña de Hóracio

Vamos visitando algunas otras viñas mientras aprendemos los secretos de esta tierra abrupta. Almança es el nombre de otra de esas parcelas que casi quitan la respiración. Desde allí descubrimos una auténtica pared de bancales en la que se exhiben unas vigorosas cepas viejas de hojas que amarillean. Muy cerca, al otro lado de la ladera opuesta de esta viña, el cañón del Duero muestra un meandro de este río embalsado por la portuguesa presa de Bemposta.

No nos interesa pertenecer a la denominación de origen de Trás-os-Montes, ya que sus reglas son demasiado permisivas, y aceptan variedades como la Chardonnay o la Sauvignon Blanc, que no tienen nada que ver con esta tierra ni con el vino que nosotros pretendemos hacer.

Su forma de trabajo en el viñedo es tradicional, totalmente ecológica, sin certificar. La parte buena es que las viñas viejas ya recuperadas no necesitan excesiva atención; no se hace poda en verde porque las plantas se regulan solas, y no se emplean químicos sistémicos. Es un suelo pobre, pero a la vez muy sano. La parte mala es que la vendimia no resulta fácil.

La bodega de Arribas Wine Company

De vuelta a la bodega, Fred y Ricardo nos explican algunos datos más de un proyecto que arrancó en 2017, y que pretende dar valor al increíble terruño de los arribes portugueses, un auténtico mundo paralelo de un terruño partido por el Duero, pero con su propia personalidad.
–No estamos certificados por ninguna denominación de origen porque la que nos correspondería sería Trás-os-Montes, y su normativa permite usar casi cualquier tipo de uva, como la Chardonnay o la Sauvignon Blanc, que no tienen nada que ver con esta tierra. Nosotros defendemos la tipicidad de la zona, que es el verdadero valor de esta tierra, y en el futuro nos gustaría plantear en Europa la creación de una Denominación de Origen internacional que uniera nuestros vinos con los de los Arribes del otro lado de la frontera –nos comenta Fred.

Arribas Wine Company. Ricardo Alves y Frederico Machado en el viñedo
Ricardo Alves y Frederico Machado son los fundadores de Arribas Wine Company.

Carecer de certificación de origen no ha supuesto, hasta ahora, ningún impedimento para abrir mercados. Sus vinos ya se venden no solo en Portugal, sino en España, Francia, Bélgica y Alemania, y, de hecho, ya se ha agotado todo el blanco y casi todo el tinto del 2018.
–Por el momento, nuestras elaboraciones están algo condicionadas por el espacio de la bodega. Tenemos que sacar el vino de las barricas antes de que empiecen las fermentaciones de la siguiente añada. Esta es una bodega muy pequeña, y aun así nos las arreglamos para procesar 18.000 kilos de uva en 2019 –nos aclara Fred.

Arribas Wine Company. Frederico Machado en la bodega
Frederico Machado nos explica las singularidades de la bodega de Arribas Wine Company mientras nos muestra su colaboración para Niepoort.

Para la mayoría de las elaboraciones, Fred y Ricardo pisan las uvas en un lagar en la propia bodega, y también emplean una tradicional prensa vertical de tornillo, sin motorizar.
Pero en el alargado bajo de una casa de pueblo de paredes de piedra con el fondo excavado, robado a una ladera, lo que realmente ocupa casi todo el espacio son varias decenas de barricas, todas bordelesas, muchas usadas y alguna nueva, la mayoría de roble francés y alguna “infiltrada” de roble austriaco. Nos llaman la atención las barricas nuevas, con el sello de Arribas Wine Company, elaboradas en Portugal por Palaçoulo, una tonelería cercana a Sendim.

Arribas Wine Company. Barricas bordelesas de roble francés
Barricas de Arribas Wine Company. Ricardo y Fred prefieren invertir el dinero disponible en menos barricas de mayor calidad que en más barricas de gama más baja.

–Estas barricas son de gama alta, pensadas especialmente para vino blanco. Son de roble francés, de grano muy fino y una curación de tres años –nos explica Fred–. Por el momento no podemos comprar muchas barricas nuevas, pero preferimos invertir en menos barricas pero de mayor calidad que en renovar más unidades pero con gama más baja.

Los vinos de Arribas Wine Company

Y es en esta bodega donde nace Saroto (tinto) 2018, una palabra que traduciríamos como “amputado” y que designa un tinto de color ligero y fácil de beber, lo que no le impide ir susurrando historias trago a trago, historias sobre su terruño, su vendimia temprana, sobre las variedades, sobre una añada cálida equilibrada por el aporte de una tercera parte de uvas blancas, sobre su fermentación en la barrica o sobre sus ocho meses de crianza… Pero ya habrá tiempo de hablar sobre Saroto más detenidamente.  

Saroto Tinto 2017 es el fruto de la primera vendimia de Arribas Wine Company.

También hay un Saroto blanco, cuya añada 2018 ya se ha agotado, aunque en breve estará disponible el 2019. Si tienes ocasión y te gustan los blancos que hacen maloláctica, no dudes en probarlo.
Saroto Nat’Cool es otro de esos vinos que tienes que probar si se te pone a tiro. Se trata de un encargo de Niepoort, ni más ni menos, para su colección Nat’Cool, una serie de vinos frescos, sencillos, fáciles de beber pero con personalidad, elaborados por diferentes bodegueros.

En Portugal, si no perteneces a una denominación de origen no puedes poner la añada en la etiqueta. En 2017 lo solucionamos poniendo un “palote”. A partir de 2018 basta con mirar el número de lote en la etiqueta.

Por otra parte, Manicomio es una novedad de la vendimia de 2019, un vino en el que la elaboración de cada añada será dirigida por un enólogo diferente. Y esta nueva saga empieza con nivel, ya que el propio Dirk Niepoort, alma máter de la bodega que lleva su apellido, es el autor de la primera añada de un vino que, según Ricardo y Fred, es “casi” un vino de maceración carbónica. Tras haberlo probado en la barrica, mataremos a quien haga falta por hacernos con un par de botellas cuando salga al mercado.

Arribas Wine Company. El río Duero desde el viñedo
Viñedo cercano al río Duero, embalsado por la presa de Bemposta.

Por último, Arribas Wine Company puede presumir de hacer un vino para un restaurante de Estrella Michelin: G Pousada, dirigido por Óscar Gonçalves (en la cocina) y su hermano Antonio (en la sala) y ubicado en la Pousada de Bragança, esa red de establecimientos hoteleros que solemos comparar con nuestros Paradores. Todo esto nos lo cuentan Ricardo y Fred mientras catamos, en rama, diferentes barricas de 2019, barricas rebosantes de ilusión, de trabajo, talento y, lo más importante, fruta de calidad tratada con respeto. Nos vamos de Bemposta con la convicción de haber conocido a dos enólogos que llegarán muy lejos, aunque para hacerlo hayan de recorrer el camino más duro, el del esfuerzo, el de unos viñedos viejos de montaña de una tierra perdida en el olvido que tiene muchas cosas que ofrecer.