Gerardo Michelini en la bodega Michelini i Mufatto & González
A pocas semanas del comienzo de la vendimia, visitamos la bodega Michelini i Mufatto & González en la berciana población de Toral de Merayo para catar algunas de las barricas cuyos vinos se convertirán en futuras añadas de Mundo Zeppelling, A Merced, Rapolao, Encrucijada y Post Crucifixión.

No es el zalamero embaucador que en el imaginario colectivo va asociado irremediablemente a su condición de nativo argentino; nada más lejos. Gerardo Michelini te habla con una mezcla de candor e ilusión, dulzura y humildad, reprimiendo el orgullo que merece sentir por unos vinos que han sido bendecidos por Luis Gutiérrez, el virrey para España, Chile y Argentina del todopoderoso Robert Parker y su Wine Advocate. Hoy es Gerardo quien nos explica que la elaboración del vino, para ellos, es una maniobra delicada. “Es como hacer un te. No estrujas la bolsita con la cucharilla para intentar sacar lo máximo posible”, nos comenta Gerardo asimilando la maceración de los hollejos con la preparación de una infusión.

Estamos en Toral de Merayo, en la bodega que Andrea Mufatto, Gerardo Michelini, su hijo Manu y Javier González, su socio y bodeguero, comparten en El Bierzo. Javier se encuentra también hoy con nosotros, pero se mantiene en un segundo plano, mirando y escuchando, aportando matices en momentos concretos, con su media sonrisa socarrona que, aunque lo intentara, jamás podría ocultar, una media sonrisa quizás más argentina que la de Gerardo.

Sala de crianza en la bodega Michelini i Mufatto & González

Pero hoy no toca hablar de la bodega. Eso ya lo hemos hecho en esta entrada. Hoy estamos aquí para “asaltar barricas”, para catar algunos de los vinos de la anterior añada (2020) que pronto pasarán a la botella.

Cata de barricas de Michelini i Mufatto & González

Comenzamos probando una barrica de la Mencía de la parcela de San Lorenzo, tradicionalmente usada para elaborar un vino de paraje de la colección A Merced, compuesta por San Lorenzo y por Valdeviñas, la parcela de Valdecañada, dos parcelas cercanas, dos vecinos pueblos al sur de Ponferrada y un abrupto valle, Valdueza, que divide A Merced en dos mundos distintos, mundos separados que convergieron en 2017 en un coupage único. Fermentado en ánfora 100 % con raspón (como la mayoría de elaboraciones de esta bodega), San Lorenzo nos sorprende con un inesperado toque licoroso. Es un vino frutal, muy fino y con volumen que pide tiempo y que promete mucho.

Cata de A Merced San Lorenzo 2020 en la bodega Michelini i Mufatto & González
Comenzamos la cata probando la barrica del vino que la bodega elabora con una parcela de la vecina localidad de San Lorenzo del Bierzo.

A continuación catamos otra vez A Merced San Lorenzo 2020, pero en esta ocasión procedente de un foudre de 1.500 litros, y encontramos un vino diferente, más reducido, con notas minerales más presentes y toques de café. Según va abriéndose, percibimos un vino aún más fino, más equilibrado, y una vez más nos damos cuenta de que, aunque la intervención sea siempre mínima, las decisiones del elaborador durante la crianza tienen tal peso sobre el mismo mosto que hacen que parezcan dos vinos diferentes.

Foudre de 1.500 litros con vino A Merced San Lorenzo 2020 en la bodega Michelini i Mufatto & González
Foudre nuevo de 1.500 litros en el que se ha criado el grueso de la añada 2020 del vino de San Lorenzo que formará parte del coupage de A Merced.

Mundo Zeppelling 2020 va a continuación, y en concreto una barrica de vino elaborado con uvas de la Viña de Carabín, una parcela de orientación norte ubicada en el paraje de El Torullón, en Toral de Merayo. Con un coupage de Mencía, Garnacha Tintorera y hasta un 20 % de Palomino, encontramos un vino que al principio se muestra bastante reducido y que poco a poco empieza a enseñar fruta, frescura, monte bajo…

Cata de Mundo Zeppelling 2020 en la bodega Michelini i Mufatto & González

Y entre todos los vinos de la zona, se cuela Rapolao 2020, procedente de una parcela del famoso paraje de Valtuille de Abajo, en el extremo opuesto de la hoya tectónica. Se trata del único Mencía realmente monovarietal de la bodega, elaborado, eso sí, 100 % con raspón. Presenta una nariz muy seductora, coqueta, con especias (pimienta), con flores (rosas y violeta)… una nariz que dice “bébeme ahora mismo”; justo lo que hacemos para encontrar una gran acidez, frescura, fruta silvestre, profundidad y una gran estructura. Le queda un largo viaje hacia un mundo más dócil, pero a nosotros, en su actual estado adolescente, nos vuelve locos.

Cata de Rapolao 2020 en la bodega Michelini i Mufatto & González

Encrucijada 2020 es otro de los pesos pesados de la bodega, procedente de una cota alta (sobre los 700 metros) que media entre Toral de Merayo y San Esteban de Valdueza. Hay tres barricas, y la que catamos nos sorprende con una acidez muy puntiaguda, taninos algo duros y, eso sí, sugerentes aromas especiados, de monte bajo y flores.

Gerardo Michelini nos da a catar Encrucijada 2020
Gerardo Michelini nos ofrece un paseo por los distintos parajes de El Bierzo. Es el turno de uno de los más espectaculares: Encrucijada 2020.

Y el que se ha convertido, con sus 97 puntos Parker, en la rutilante estrella de la bodega es el encargado de cerrar la cata. Post Crucifixión 2020, procedente del paraje de La Muria, en Santalla del Bierzo, se cría en dos barricas, una bordelesa y otra de 500 litros. Catamos esta última y encontramos un vino tremendamente fino, elegante y amable, con una nariz que te teletransporta inmediatamente al campo, al campo en primavera. Es uno de esos vinos que tienen “algo más”, que suben el listón, que te hacen plantearte cómo de lejos puede llegar El Bierzo.Gerardo nos explica que es una parcela singular, una uva singular cuya piel se degrada cuando el mosto fermenta. “Es un mosto muy feo, y el vino es muy raro al principio, con las pastas degradadas. Todos los años da el mismo perfil, pero cuando se limpia y se cría, se transforma por completo” nos comenta Gerardo para explicarnos que, de alguna forma, el vino de La Muria es una ave Fénix, es tan diferente que requería una nueva etiqueta, un nuevo nombre, y de ahí surgió Post Crucifixión, en homenaje a una vieja canción de un rockero argentino, Luis Alberto Spinetta; un auténtico himno a la rareza y a la genialidad, a la fuerza y a la autenticidad. Cuando le preguntamos a Gerardo quién propuso el nombre, reconoce que se lo puso él, mientras nos mira con sonrisa tímida, casi avergonzado, como ese niño que reconoce que rompió el cristal de una ventana jugando a la pelota, lejos de la imagen del argentino típico, reprimiendo el orgullo que merece sentir por unos vinos que son al mismo tiempo tan delicados y tan exuberantes… tan delicados como una infusión preparada con mimo, sin aplastar la bolsa con la cucharilla, y tan exuberantes como un himno, como un single icónico de una banda de rock… de una banda argentina.

Gerardo Michelini y Javier González en la bodega Michelini i Mufatto & González
Gerardo Michelini y Javier González flanqueando la barrica de Post Crucifixión 2020, uno de los tesoros de la bodega.