El término “coupage” se origina en el francés medio (1340-1611), cuando la lengua de nuestros vecinos comienza a alcanzar su mayoría de edad imponiéndose al latín y a otras lenguas romances y occitanas. Derivado de la voz couper (cortar), suele asociarse de inmediato al ensamblaje de diferentes vinos o a la mezcla de distintas variedades en un mismo vino. Por extensión, en ocasiones hablamos también del “coupage de viña”, esa práctica que consiste en vinificar conjuntamente todas las uvas de diferentes castas plantadas en una misma parcela para retratar su diversidad varietal.
Hoy toca hablar de una tercera vía, menos habitual pero igualmente interesante: el coupage de zonas complementarias, en el que dos terruños vecinos aportan al vino final su correspondiente parte del paisaje. Y eso es exactamente lo que propone Entresierras 2023, la nueva referencia de Viña Salceda que se suma a la gama Parajes de la bodega alavesa en un interesante ejercicio de reivindicación de la identidad del terruño.
Entresierras: Rioja más allá de sus tres subzonas
La D. O. Ca. Rioja reconoce oficialmente tres grandes subzonas: Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Oriental. Entre productores y técnicos, sin embargo, existe cierto consenso en identificar entre ocho y doce subzonas de carácter propio dentro de esa división administrativa, matices de terruño que la clasificación oficial no siempre logra capturar. Entresierras nace precisamente de dos de esas subzonas: la Sonsierra —en la parte noroccidental del territorio amparado por la denominación de origen— y el Alto Najerilla —su espejo meridional, separada de la Sonsierra por la Ribera Occidental del Ebro, según la subdivisión que proponen desde la propia bodega—. Hablamos, así, de dos áreas separadas por el cauce del Ebro, que actúa aquí como frontera natural entre ambos paisajes.
Bajo la batuta del enólogo David González, responsable de la nueva etapa de terruño que vive Viña Salceda desde 2023, el planteamiento de Entresierras parte de una idea sencilla de enunciar, aunque compleja de ejecutar: que cada zona aporte al vino lo que a la otra le falta. Los viñedos viejos de Viura de la Sonsierra, asentados sobre suelos calizos y pobres, prometen entregar estructura, carácter calcáreo y tipicidad o, al menos, cierta conexión con los tradicionales vinos blancos de Rioja. Al otro lado del río, en el Alto Najerilla, la Viura coplantada con Garnacha y pequeñas proporciones de Calagraño —la versión riojana de la Jaén Blanco o Pardina— crecen sobre suelos rojos, ricos en hierro y con presencia de sílex, ideales para aportar tensión y acidez; a esa mezcla se suma el Tempranillo Blanco de una parcela alta y fresca que aspira a redondear el conjunto con notas frutales y amplitud en boca.


Tres vendimias para un vino nacido “entre sierras”
La elaboración de Entresierras 2023 respeta esta lógica de zonas hasta el final. Las uvas se vendimiaron a mano y en tres momentos distintos según variedad y procedencia: primero el Tempranillo Blanco, después la Viura de la Sonsierra y, por último, la Viura del Najerilla. Una parte del mosto fermentó en depósito de acero inoxidable y otra en barrica de roble sin tostar; posteriormente, el vino pasó a foudres de roble y huevos de hormigón, donde permaneció doce meses sobre sus lías finas antes del ensamblaje final.
Aunque la fermentación se llevó a cabo con levaduras indígenas, justo es aclarar que no estamos hablando de un vino de mínima intervención, sino de un vino de precisión, desde el ensamblaje de las variedades y las zonas hasta el uso de diversos productos enológicos para minimizar la formación de precipitados, suavizar la textura e incrementar la acidez.
Con todo ello, Entresierras 2023 luce un impecable color amarillo limón. En nariz despliega un perfil herbal y floral, con un recuerdo a azúcar quemado y algún apunte de fruta de hueso. En boca convence de inmediato por su intensidad y su longitud, con una acidez marcada que da vida a un conjunto de elegante equilibrio; la madera, presente, está bien integrada y no roba protagonismo a la fruta. Asoma también una nota balsámica y un punto de amargor final que invita a dar siempre un nuevo trago, sostenido por un trabajo de lías que aporta densidad sin caer nunca en la pesadez.
El resultado es un vino blanco serio, de marcada vocación gastronómica, que demuestra que las dos orillas del Ebro dialogan en perfecta armonía y dibujan un paisaje rico y complejo que da pleno sentido a esta nueva referencia de Viña Salceda.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Viña Salceda Entresierras 2023 | 14 % | ~5.000 botellas de 75 cl | 50 euros |
Las claves de Viña Salceda Entresierras 2023
- Nueva referencia de Viña Salceda, encuadrada en la gama Parajes.
- Coupage de dos subzonas riojanas: la Sonsierra y el Alto Najerilla norte, separadas por el Ebro.
- Varietal de Viura con aporte de Tempranillo Blanco y un pequeño porcentaje de Calagraño y Alarije.
- Vendimia manual realizada en tres tandas.
- Fermentación repartida entre acero inoxidable y barrica de roble sin tostar; crianza de doce meses en barrica, foudre y huevo de hormigón sobre lías finas.
- Nariz herbal y floral, con azúcar quemado y fruta de hueso.
- Boca intensa, larga y equilibrada, con buena acidez, madera bien integrada y final ligeramente amargo.



