La abubilla —puput, en catalán— es un ave inconfundible que sobrevuela viñedos y campos de cultivo. Es también el nombre que la familia Pujol-Busquets eligió para sus pét-nats, que resume bien lo que son: vinos vivos, de vuelo corto, sin complicaciones, elaborados en el Celler de les Aus, el proyecto de mínima intervención de la familia para dar cobijo a los vinos sin sulfitos que, por exigencias regulatorias, no podían comercializarse bajo la etiqueta de la D. O. Alella.
Detrás de todo ello está Art Laietà, el nombre con el que la familia Pujol-Busquets ha reunido desde octubre de 2025 todos sus proyectos bajo un mismo paraguas; un nombre que no es un punto y aparte, sino la evolución natural de una bodega fundada en 1991 en la finca Can Genís, en el corazón del Parque Natural de la Serralada de Marina, a poco más de un kilómetro del Mediterráneo y a un paso de Barcelona. Hoy gestionan 68 hectáreas de viñedo propio en Alella, Teià y Tiana —con la vista siempre puesta en el mar— y llevan dos décadas demostrando que la agricultura ecológica y la recuperación de variedades autóctonas como la Pansa Blanca —como se conoce al Xarello en Alella— y la Mataró —el nombre local de la Monastrell— no son una moda, sino una convicción.

Y es precisamente con estas dos variedades con las que se elaboran los dos Puput. El blanco, Puput 2025, es un monovarietal de Pansa Blanca procedente de viñedos ecológicos plantados entre 100 y 220 metros de altitud sobre suelos de sauló —granito descompuesto de textura franco-arenosa, pobre en materia orgánica, con acidez natural y excelente drenaje— que es el gran denominador común de la denominación de origen Alella. El rosado, Puput Rosé 2025, es un monovarietal de Mataró —la variedad autóctona que la familia rescató del olvido hace ya tres décadas, cuando nadie la cultivaba en Alella desde los tiempos de la filoxera— procedente de los mismos viñedos.
La elaboración de ambos vinos sigue el método ancestral, la técnica más antigua para elaborar un espumoso y, paradójicamente, la más de moda hoy en los circuitos de vinos naturales. Tras un prensado ligero, el mosto arranca la fermentación de manera espontánea, con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable a una temperatura de alrededor de 15 ºC, sin añadir sulfitos ni ningún otro producto. Antes de que esa fermentación concluya, el vino se embotella y termina de fermentar dentro de la botella, generando de forma natural el CO₂ que dará lugar a las burbujas. El vino sale al mercado con el mismo tapón corona con el que termina la fermentación, sin filtrar y sin degollar, lo que explica esa ligera turbidez que veremos en copa y que no es un defecto, sino el resultado de la elaboración.
La añada 2025, tras unos años duros de sequía, llegó con una primavera lluviosa que devolvió vitalidad al viñedo. El verano fue cálido, y la maduración, rápida, lo que obligó a extremar la selección en bodega; el resultado, según la propia familia, son vinos equilibrados, con buena acidez y gran expresividad aromática.

Qué encontramos dentro de las botellas de Puput
Puput 2025 se presenta en copa con un color amarillo pajizo con reflejos verdosos, ligeramente turbio debido a la presencia de levaduras en suspensión, propia del método ancestral. Su nariz es inicialmente tímida, fruta blanca acompañada de notas cítricas, hinojo y ligeros aromas florales. En boca es fácil, ligero y fresco, con una buena acidez y una burbuja muy bien integrada que le aporta vivacidad. También encontramos esa manzana verde que ya aparecía en la nariz en un trago ligeramente cremoso.
Puput Rosé 2025 nos muestra un color rojo frambuesa, casi como si fuera una piruleta, traslúcido y ligeramente turbio. Su nariz tarda en expresarse para mostrarnos fruta roja acompañada de notas florales y cítricas. En boca es fácil y fresco, con una buena acidez y de nuevo una burbuja bien integrada, en un trago directo con un final ligeramente salino. Es, como reza su propia ficha, “atrevido e irresistible”.
Los dos Puput comparten una baja graduación y esa filosofía de vinos divertidos, frescos, para beber sin pensar, para compartir el momento, ya que volarán de tu copa sin que te des cuenta, como lo hace esa pequeña ave que les da nombre.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Puput 2025 | 10,5 % | – | 12,95 euros |
| Puput Rosé 2025 | 11 % | – | 12,95 euros |
Las Claves dePuput 2025 & Puput Rosé 2025
- Origen: Alella (Barcelona), en el entorno del Parque Natural de la Serralada de Marina y bajo la D.O. Alella.
- Viñedo: Viñedos ecológicos situados entre 100 y 220 metros de altitud sobre suelos de sauló (granito descompuesto de textura franco-arenosa, pobre en materia orgánica y con excelente drenaje).
- Variedades:
- Puput 2025: Pansa Blanca (Xarello).
- Puput Rosé 2025: Mataró (Monastrell).
- Elaboración: Método ancestral; fermentación espontánea con levaduras autóctonas en acero inoxidable y embotellado antes de que finalice la fermentación, sin sulfitos añadidos.
- Crianza: Finalización de la fermentación en botella con tapón corona, sin filtrar ni degollar.
- Notas de cata:
- Puput 2025: Color amarillo pajizo con reflejos verdosos y ligera turbidez; nariz con fruta blanca, notas cítricas, hinojo y matices florales; boca ligera y fresca, con buena acidez, burbuja integrada y recuerdos de manzana verde.
- Puput Rosé 2025: Color rojo frambuesa traslúcido y ligeramente turbio; nariz con fruta roja, flores y toques cítricos; boca fresca y directa, con buena acidez, burbuja bien integrada y final ligeramente salino.
- Identidad: Pét-nats frescos y desenfadados elaborados en Celler de les Aus, el proyecto de mínima intervención de la familia Pujol-Busquets dentro de Art Laietà.
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Puput 2025 & Puput Rosé 2025: Two pét-nats from Alella for effortless drinking
The hoopoe — puput in Catalan — is an unmistakable bird that glides over vineyards and farmland. It is also the name the Pujol-Busquets family chose for their pét-nats, and it captures them perfectly: lively, short-flight wines, uncomplicated, made at Celler de les Aus, the family’s minimal-intervention project — a home for their sulfite-free wines that, due to regulatory requirements, could not be sold under the D.O. Alella label.
Behind it all is Art Laietà, the name under which the Pujol-Busquets family brought all their projects together under one roof in October 2025 — not a break from the past, but the natural evolution of a winery founded in 1991 at the Can Genís estate, in the heart of the Serralada de Marina Natural Park, barely a kilometre from the Mediterranean and a stone’s throw from Barcelona. Today they farm 68 hectares of their own vineyards in Alella, Teià and Tiana — always with the sea in sight — and have spent two decades proving that organic farming and the revival of native varieties such as Pansa Blanca — as Xarello is known in Alella — and Mataró — the local name for Monastrell — are not a trend, but a conviction.

And it is precisely these two varieties that go into the two Puputs. The white, Puput 2025, is a single-varietal Pansa Blanca sourced from organic vineyards planted between 100 and 220 metres of altitude on sauló soils — decomposed granite with a sandy loam texture, low in organic matter, naturally acidic and excellently drained — the great common denominator of the Alella appellation. The rosé, Puput Rosé 2025, is a single-varietal Mataró — the native variety the family rescued from oblivion three decades ago, when nobody in Alella had grown it since the phylloxera era — from those same vineyards.
Both wines are made using the ancestral method, the oldest technique for producing a sparkling wine and, paradoxically, the most fashionable one in natural wine circles today. After a gentle pressing, the must begins fermenting spontaneously with native yeasts in stainless steel tanks at around 15 °C, with no added sulfites or any other product. Before that fermentation is complete, the wine is bottled and finishes fermenting inside the bottle, naturally generating the CO₂ that will become the bubbles. The wine goes to market under the same crown cap it had when fermentation ended — unfiltered and undisgorged — which explains the slight cloudiness in the glass, not a flaw but a hallmark of the process.
The 2025 vintage, following several hard drought years, arrived on the back of a rainy spring that breathed new life into the vineyard. The summer was warm and ripening was swift, demanding rigorous selection in the cellar; the result, according to the family themselves, is a set of wines that are balanced, with good acidity and great aromatic expressiveness.
What’s inside the Puput bottles
Puput 2025 shows a pale straw yellow in the glass with greenish highlights, slightly hazy from the yeast in suspension — a natural feature of the ancestral method. The nose opens shyly, with white fruit, citrus notes, fennel and delicate floral aromas. On the palate it is easy, light and fresh, with good acidity and a beautifully integrated bubble that adds vivacity. The green apple that appeared on the nose carries through into a slightly creamy sip.
Puput Rosé 2025 displays a raspberry red colour, almost lollipop-bright, translucent and slightly hazy. The nose takes a moment to open up, eventually revealing red fruit alongside floral and citrus notes. On the palate it is easy and fresh, with good acidity and, again, a well-integrated bubble — a straight-forward sip with a slightly saline finish. It is, as its own tasting note puts it, “bold and irresistible.”Both Puputs share a low alcohol content and that same philosophy of fun, fresh wines made to be drunk without overthinking, to be shared in the moment — they will fly from your glass before you know it, just like the little bird that gives them their name.


