Inmersos en esta canícula precoz que nos ha tocado “disfrutar” este año, cuesta trasladarse a los primeros días de noviembre de 2021, cuando Íñigo Berzal nos enseñaba el viñedo de la bodega familiar Dominio de Berzal en tierras fronterizas de Rioja Alta y Rioja Alavesa. Rodeados de cepas aún sin agostar, con algunas racimas esperando aún a los rebuscadores y las alimañas, Íñigo nos contaba que su padre plantaba Viura en las zonas más altas de Las Laderas de José Luis, en la parte menos fértil y de más complicada maduración de esa viña escarpada que nadie quería y que José Luis Berzal —el abuelo de Íñigo— compró precisamente porque vio el potencial de aquella tierra donde otros veían nada más que problemas.
Durante décadas, ese pequeño porcentaje de uva blanca convivía en silencio con el Tempranillo que ha dado lugar a uno de los vinos más singulares de esta zona, si bien era arrojado a los depósitos para complementar la maceración carbónica con la que la bodega elabora su vino de mayor volumen. Hoy, ese 5 % de Viura plantado en la parte alta de la ladera se vendimia igualmente aparte, pero su destino es completamente diferente.
Las Laderas de José Luis Blanco 2023 es la primera añada de un vino que, según sus propios elaboradores, no tiene vocación de repetirse cada año: solo verá la luz en aquellas cosechas en las que la uva blanca del viñedo alcance una calidad excepcional; una decisión que encaja con la filosofía de una bodega que lleva más de dos décadas demostrando que la honestidad con el viñedo y con la añada es, a la larga, la mejor estrategia.

Las Laderas de José Luis: Un viñedo singular, también para el blanco
Las Laderas de José Luis es uno de los primeros viñedos singulares reconocidos dentro de la D. O. Ca. Rioja. La calificación de Viñedo Singular —que en pocos años se ha convertido en una de las mejores garantías de calidad entre los vinos de Rioja— exige, entre otros requisitos, que las uvas procedan de una parcela concreta con características edafoclimáticas diferenciadas y un historial de producción verificable. A mayores, cada añada pasa por una estricta cata a ciegas por parte del consejo regulador que, lejos de ser un trámite, descalifica más de un vino y de dos, asegurando ese control que no existe, por ejemplo, con los vinos certificados como Gran Reserva.
El paraje, conocido como Peñaescalera y situado en el término municipal de Baños de Ebro —justo en la frontera entre Álava y La Rioja—, presenta una orientación sur y se eleva entre 500 y 560 metros de altitud sobre suelos arcillosos calcáreos. Las cepas de Viura con las que se elabora este blanco superan los 50 años de edad y producen en torno a 4.000 kilogramos por hectárea, un rendimiento moderado que favorece la concentración. Son las mismas cepas que Íñigo nos señalaba desde lo alto de la ladera mientras nos explicaba que la Viura, en las zonas más elevadas, se expresa con una frescura y una precisión mineral que las parcelas bajas difícilmente pueden ofrecer.
Las Laderas de José Luis Blanco 2023: Dos recipientes, una intención
La vendimia de este monovarietal de Viura de viña vieja es manual, con selección en bodega, como en todos los vinos de Dominio de Berzal. El vino realiza su fermentación y crianza —de aproximadamente ocho meses— sobre lías finas, combinando una barrica de roble de 500 litros y una ánfora de hormigón con la intención de aportar microoxigenación sin enmascarar la fruta.
En copa, Las Laderas de José Luis Blanco 2023 muestra un color amarillo entre pajizo y limón brillante. La nariz es compleja e intensa, con aromas a cítricos confitados, membrillo y fruta de hueso en su punto de maduración que conviven con notas florales, sutiles recuerdos de madera bien integrada —tostados y matices ahumados— y una ligera capa herbal, más presente con el vino atemperado.
En boca, encontramos un vino blanco serio pero amable, que despliega una muy buena acidez y una textura glicérica pero nada pesada. El trago es de buena intensidad y extraordinaria longitud, complejo, con la parte herbal y un cierto carácter balsámico ganando presencia respecto a la nariz, mientras el retronasal nos recuerda las sensaciones cítricas. El final se torna levemente amargo, largo, persistente y marcadamente sápido, dejando claro ese carácter mineral propio del terruño.
Conviene remarcar que estamos ante uno de esos vinos que cuentan muchas cosas, y que para hacerlo exigen de nosotros una cierta atención a la temperatura de servicio. Muy frío, Las Laderas de José Luis Blanco 2023 perdería buena parte de su expresividad y podría incluso resultar pesado; sin el frío suficiente, el alcohol adquiere un exceso de protagonismo. El rango óptimo, en torno a los 12 °C, nos va a mostrar la mejor versión de un vino blanco de excepcional calidad, del mismo modo que un cierto periodo de oxigenación e, incluso, una copa ancha, va a permitirle también desplegar en menor tiempo su máxima expresividad.
Estamos ante un vino de clara vocación gastronómica pero igualmente disfrutable por copas, siempre que se le dé el tiempo y la temperatura que merece; un vino que habla de un lugar concreto, de una familia concreta y de una forma de entender la viticultura con honestidad. Son, en definitiva, 429 botellas de un vino que nos traslada a la cota más alta de esa viña escarpada que nadie quería y que José Luis Berzal —el abuelo de Íñigo— compró precisamente porque vio el potencial de aquella tierra donde otros veían nada más que problemas.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Las Laderas de José Luis Blanco 2023 | 13 % | 429 botellas de 75 cl | 30 euros |
Las claves de Las Laderas de José Luis Blanco 2023
- Las Laderas de José Luis es uno de los primeros viñedos singulares reconocidos por la D. O. Ca. Rioja.
- 100 % Viura de cepas de más de 50 años plantadas en orientación sur, entre 500 y 560 metros de altitud, sobre suelos arcillosos calcáreos en el paraje de Peñaescalera, en Baños de Ebro (Álava).
- Solo 429 botellas de esta primera añada.
- Se elaborará únicamente en añadas de calidad excepcional.
- 8 meses de crianza sobre lías finas en barrica de roble de 500 litros y ánfora de hormigón.
- Nariz compleja e intensa. Aromas cítricos, fruta de hueso, membrillo, flores, tostados, ahumados y fondo herbal.
- Boca glicérica y fresca, con muy buena acidez, trago largo y persistente, toque balsámico, retronasal cítrico, final amargo y sápido.










