Las Laderas de José Luis 2017.
Las Laderas de José Luis es el nombre de uno de los primeros viñedos singulares reconocidos por la D. O. Rioja, un terruño del que nace un monovarietal de Tempranillo que condensa en una peculiar botella troncocónica la historia de Dominio de Berzal.

En pleno corazón de la Sonsierra, de esa comarca geográfica que se extiende al sur de la sierra de Cantabria, definida por montes y montañas y, sobre todo, por el río Ebro, se encuentran Las Laderas de José Luis, seis parcelas contiguas de la localidad de Baños de Ebro que hacen frontera entre Álava y La Rioja pero cuyas viejas cepas de Tempranillo no entienden de las demarcaciones dibujadas con regla y tiralíneas en algún despacho.

Las Laderas de José Luis 2017. Caja de madera

Las Laderas de José Luis son uno de los primeros viñedos singulares reconocidos dentro de la D. O. Rioja. Son el nombre del vino que se obtiene de sus cepas viejas y son, de alguna forma, el germen de lo que hoy es Dominio de Berzal, la bodega que elabora este vino.

Dominio de Berzal

La bodega es relativamente nueva. Se crea en 1999 por iniciativa de Íñigo, Juan Mari y José Luis Berzal, tres hermanos que deciden dejar de vender uvas y graneles y comenzar a elaborar sus vinos. Su padre, José Luis (el José Luis que da nombre al viñedo) quiso desde siempre tener viñas para prosperar, y en cuanto pudo adquirió “las laderas”, como él la llamaba, un terreno escarpado que todos desechaban por la dificultad que entraña trabajarlo.

Las Laderas de José Luis 2017. Corcho

Hoy la bodega cuenta con 50 hectáreas de viñedo propio, produce 220.000 litros y ofrece una gama muy original de vinos, entre los que destacan un varietal de Tempranillo de maceración carbónica con un toque de Viura que venden sobre todo en País Vasco, un Crianza de Tempranillo con un toque de Graciano como vino más generalista, un blanco de Viura y Malvasía fermentado en barrica, un monovarietal de Graciano y el 7 Varietales, elaborado con un 50 % de Maturana Tinta y una curiosa mezcla de Graciano, Garnacha, Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Prieto Picudo.

Las Laderas de José Luis 2017

Pero nuestro protagonista de hoy es la primera añada del producto de ese viñedo que dio comienzo a todo, una ladera sur de entre 500 y 560 metros de altitud con suelos arcillosos calcáreos y cepas de Tempranillo de 50 años.

Las Laderas de José Luis 2017. Tirilla de la D. O. Rioja con designación de Viñedo Singular

La vendimia es manual, la uva se selecciona en bodega y se despalilla manualmente. Tras la fermentación, en depósito de hormigón, el vino se trasiega a barricas usadas de 500 litros de roble francés, en las que hace una crianza de solo siete meses.

Las Laderas de José Luis 2017. Botella numerada

Su color es cereza, no muy oscuro, con el halo frambuesa y una capa brillante; es un vino realmente llamativo. En la nariz, muy limpia, se combinan los aromas a fruta (frutos rojos) con aromas herbales, de violetas, madera sin tostar y toques especiados. Pero lo importante siempre está en la boca: muy frutal, con toques especiados y una acidez fantástica. Su trago es largo, homogéneo, lo bastante intenso como para llenar toda la boca y lo bastante suave para no destacar cuando llevas la copa a la boca inadvertidamente. Es un vino bien estructurado, con taninos presentes pero muy trabajados, que sorprende por su enorme frescura, una frescura que consigue disimular los nada menos que 14,5 grados que marca su etiqueta.

Las Laderas de José Luis 2017. Detalle etiqueta

Más expresivo según va oxigenándose, nos cuenta muchas cosas trago a trago. Nos habla de una uva de mucha calidad, de una elaboración muy esmerada, de esa “otra Rioja” que poco a poco va ganando peso, y de un viñedo que dio comienzo a todo, un terreno escarpado que todos desechaban por la dificultad que entraña trabajarlo y que hoy se ha convertido en uno de los primeros viñedos singulares de Rioja.