El año pasado, cuando catábamos la primera añada de Joaquín Rebolledo Rosado, éramos conscientes de que estábamos ante un hito: el primer rosado de la Denominación de Origen Valdeorras. Era una primicia que generaba tanta expectación como incertidumbre. La pregunta no era solo si el vino merecía la pena, sino si aquella apuesta tenía recorrido o quedaría como una de tantas pruebas con las que las bodegas experimentan y sondean el mercado, algo que ha quedado respondido con esta nueva añada.
La historia detrás de esta botella es la de una bodega que lleva décadas yendo por delante. A finales de los años setenta, cuando esta comarca y sus variedades autóctonas estaban lejos de disfrutar de la popularidad que hoy tienen, Joaquín Rebolledo abandonó la cooperativa local y se lanzó a recuperar la Mencía y, sobre todo, la Godello, replantando viñedos familiares. En 1983 salieron sus primeros vinos. Hoy, la bodega que lleva su nombre gestiona 35 hectáreas sobre suelos pizarrosos y arcillosos en el valle del Sil, a unos 700 metros de altitud, con viñas de Godello que rondan los 40 años de media. Al frente de la nueva etapa, Mercedes Rebolledo y José Ramón Rodríguez Castellanos mantienen esa misma inquietud fundacional: no conformarse con lo que ya funciona.
Joaquín Rebolledo Rosado 2025 repite fórmula: monovarietal de Mencía procedente de mosto lágrima obtenido del prensado tras una maceración en frío, desfangado y fermentación en acero inoxidable. La bodega nos recuerda que la añada 2025 en Valdeorras contó con una primavera húmeda, un verano cálido y las oscilaciones térmicas propias de la zona —que pueden superar los veinte grados entre el día y la noche—, todo lo cual permitió un óptimo estado sanitario de la uva y un buen equilibrio entre alcohol y acidez. La producción se mantiene en 1.000 botellas.

En copa, el vino muestra un color rosado fresa, limpio y brillante. La nariz es golosa y expresiva, con abundante fruta roja —frambuesa, fresa y grosella— y esa piruleta de cereza que define el perfil festivo de esta Mencía, todo ello acompañado de discretas notas de campo que añaden un punto de complejidad y anclan el vino a su paisaje. En boca, el registro es coherente con la nariz: goloso, frutal, con una acidez correcta y un trago fresco y sin complicaciones. No es un vino para meditar, sino para disfrutar sin pensar; y cuanto más frío, mejor.
Si la añada 2024 abrió la puerta, 2025 la deja abierta de par en par. Joaquín Rebolledo Rosado 2025 confirma que en Valdeorras se puede hacer un rosado y mostrar una nueva cara de la Mencía.
Las claves de Joaquín Rebolledo Rosado 2025
- Segunda añada del primer rosado de la D. O. Valdeorras, que consolida una apuesta iniciada en 2024.
- Mencía de viñedos propios en el valle del Sil (A Rúa, Ourense), a 700 metros de altitud, sobre suelos pizarrosos y arcillosos.
- Maceración en frío, mosto lágrima, desfangado y fermentación en acero inoxidable.
- Vista: Rosado fresa, limpio y brillante.
- Nariz golosa y frutal. Frambuesa, fresa, grosella y piruleta de cereza, con sutiles notas de campo. Boca golosa, fresca y sin complicaciones. Acidez correcta y trago equilibrado. Idealmente, muy frío.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Joaquín Rebolledo Rosado 2025 | 13,5 % | 1.000 botellas de 75 cl | 12,40 euros |




