Para la bodega jerezana Fernando de Castilla, Yema 2024 es la segunda añada del primer vino blanco seco, sin encabezar, que elabora. No está fortificado ni criado bajo velo de flor; y es que en su sencillez se encuentra buena parte de su magia, ya que, a través de Yema, Fernando de Castilla nos ofrece una interpretación desnuda, sin artificios, del Palomino Fino y los suelos de albariza en los que hunden sus raíces las cepas de las que proviene, alimentándose de esa tierra arcillosa calcárea que hace unos pocos millones de años formaba parte del estrecho corredor de agua que comunicaba el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
En estos privilegiados cementerios blancos de microorganismos y más concretamente en los suelos de tosca cerrada del pago de Lomopardo (en Jerez de la Frontera), crecen las cepas con cuyas uvas se elabora Yema, empleando el mosto flor clarificado mediante flotación que, tras la fermentación alcohólica a baja temperatura (17 °C), reposa durante seis meses con sus lías finas.
Cuando lo catamos encontramos un vino de color amarillo limón cuya nariz nos obsequia con aromas a pera, pomelo y notas anisadas. Su boca nos recibe con una acidez media, una intensidad moderada y, en general, un constante equilibrio que hace que nos encontremos ante un vino aparentemente sencillo en el que, a nada que busquemos, comenzarán a asomarse los sutiles matices del amargor característico de la variedad o la sapidez propia de la albariza, especialmente si nos dejamos perder en las sensaciones que este Yema nos deja al final de su trago.
Se trata, en cualquier caso, de un vino que se bebe bien, que muestra la cara más amable del Marco de Jerez, del Palomino y de la albariza y que promete ir ganando complejidad si tenemos la suficiente paciencia y tardamos algunos años en descorcharlo, lo que no será fácil si no nos hacemos con una buena partida de botellas.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
|---|---|---|---|
| Yema de Fernando de Castilla 2024 | 12,5 % (analítica) 13,0 % (etiqueta) | – | 15,60 euros |

Hemos creado este espacio para ti
Si quieres que los lectores de Nos Vamos de Vinos accedan a la web de tu bodega, distribuidora, tienda, vinoteca, hotel rural… a través de un enlace con foto como éste, te sorprenderá lo económico que es.

🇬🇧
Yema de Fernando de Castilla 2024: A savory dry white wine that clearly showcases Palomino grape and albariza soil
For the Jerez-based winery Fernando de Castilla, Yema 2024 marks the second vintage of their first dry white wine, produced without fortification. It is neither fortified nor aged under a veil of flor; and therein lies much of its magic, as through Yema, Fernando de Castilla offers us a bare, unadorned interpretation of Palomino Fino and the albariza soils in which the vines that produce it are rooted. These vines draw nourishment from this calcareous clay earth that, just a few million years ago, formed part of the narrow waterway connecting the Atlantic Ocean and the Mediterranean Sea.
In these privileged white cemeteries of microorganisms, and more specifically in the dense “tosca cerrada” soils of the Lomopardo vineyard (in Jerez de la Frontera), grow the vines whose grapes are used to make Yema. The winery employs free-run must clarified through flotation, which, after alcoholic fermentation at a low temperature (17°C), rests on its fine lees for six months.
When we taste it, we find a wine of lemon-yellow color whose nose delights us with aromas of pear, grapefruit, and aniseed notes. On the palate, it greets us with medium acidity, moderate intensity, and, overall, a constant balance that makes this a seemingly simple wine. Yet, with a little attention, subtle nuances begin to emerge— the characteristic bitterness of the variety or the savoriness typical of albariza, especially if we allow ourselves to linger on the sensations that this Yema leaves at the end of each sip.
In any case, this is a wine that drinks well, showing the friendliest side of the Marco de Jerez, of Palomino, and of albariza. It also promises to gain complexity if we have the patience to wait a few years before uncorking it—though that won’t be easy unless we stock up on a good number of bottles.






