La DO Monterrei amplía horizontes: vinos rosados, mayor flexibilidad y adaptación al cambio climático

La Denominación de Origen Monterrei ha dado un paso hacia la modernización y adaptación al mercado actual con la aprobación de importantes modificaciones en su pliego de condiciones. La Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria ha respaldado oficialmente estos cambios que prometen revolucionar la oferta vitivinícola de esta histórica región del sureste de Ourense.

Rosados: la gran novedad que llega para quedarse

La modificación más llamativa es sin duda la incorporación de los vinos rosados al catálogo de la DO Monterrei. Hasta ahora, las bodegas de la zona que querían elaborar estos vinos tenían que hacerlo al margen de la denominación, perdiendo el valor añadido que supone contar con el sello de calidad. Con este cambio, los elaboradores podrán producir rosados que, al igual que los blancos y tintos estarán amparados por la denominación de origen.

La norma establece que estos rosados Monterrei deberán elaborarse con un mínimo del 85% de uvas de variedades tintas, lo que garantiza que mantengan el carácter y la tipicidad de la zona. Esta decisión responde a las nuevas tendencias de consumo y a un «interés renovado» por este tipo de elaboraciones, según recoge la resolución oficial.

Ajustes analíticos: cuando el clima cambia las reglas del juego

El cambio climático no es una amenaza lejana para el sector vitivinícola, sino una realidad que ya está transformando los viñedos de Monterrei. Los nuevos parámetros analíticos reflejan esta adaptación necesaria: los vinos tintos verán reducida su acidez total mínima de 4,5 a 4,0 gramos por litro de ácido tartárico, mientras que los blancos aumentarán su límite máximo de anhídrido sulfuroso de 160 a 200 miligramos por litro.

Estos ajustes no son casuales. Las temperaturas más elevadas están generando vinos con graduaciones alcohólicas superiores, lo que influye directamente en otros parámetros como la acidez total y volátil. Además, las bodegas están optando por procesos de elaboración más largos, manteniendo los vinos en depósito durante más tiempo, incluso de una añada a otra, frente a las prácticas tradicionales de fermentaciones más rápidas.

Libertad enológica: adiós a las restricciones

La flexibilización de las prácticas enológicas marca otro hito importante. Se eliminan tres restricciones que limitaban la creatividad de los elaboradores: la prohibición del uso de trozos de madera, la limitación a dos cosechas anteriores para mezclas y, especialmente relevante, la obligación de emplear un mínimo del 60% de variedades consideradas «preferentes».

Este último cambio es revolucionario. Desaparece la clasificación entre variedades preferentes y autorizadas, permitiendo la elaboración de vinos monovarietales con cualquiera de las variedades admitidas en la denominación. Las bodegas podrán experimentar con Albariño, Godello, Mencía o Tempranillo puros, entre otros, abriendo un abanico de posibilidades que hasta ahora estaba cerrado.

Expansión territorial: más viñedos bajo el paraguas de calidad

La ampliación del territorio delimitado incluye nuevas parroquias de los ayuntamientos de Monterrei, Cualedro y Laza, además de completar la inclusión de algunas parroquias de Ríos que hasta ahora solo estaban parcialmente incorporadas. Esta expansión responde a una «antigua demanda de los viticultores locales» que habían quedado fuera de la delimitación inicial.

La zona ampliada mantiene características de clima y suelo similares al territorio original, garantizando que los vinos elaborados conserven las características específicas de la DOP Monterrei. Es una extensión lógica que reconoce la realidad vitivinícola de la comarca.

Rendimientos: realismo productivo

Los nuevos rendimientos máximos reflejan una adaptación a la realidad productiva actual. Las variedades blancas podrán alcanzar los 13.200 kg por hectárea (97,68 hectolitros), mientras que las tintas se mantienen en 10.000 kg por hectárea (74 hectolitros).

Paradójicamente, mientras se aumentan los rendimientos para blancos, se eliminan las posibilidades de incrementos puntuales del 25% que contemplaba la normativa anterior. El Consejo Regulador había aplicado sistemáticamente estos aumentos en los últimos años debido a las producciones superiores a las permitidas, una situación que también se asocia al cambio climático.

Una denominación con historia que mira al futuro

La DO Monterrei, reconocida oficialmente en 1994, representa una de las zonas vitivinícolas con mayor tradición histórica de Galicia. Sus vinos, que en la Edad Media se comercializaban hasta América durante el virreinato del V Conde de Monterrey, han sabido mantener su identidad a lo largo de los siglos.

Con estas modificaciones, aprobadas tras el acuerdo del pleno del Consejo Regulador de diciembre de 2024, la denominación demuestra su capacidad de adaptación sin perder su esencia. Los vinos de Monterrei podrán seguir evolucionando para satisfacer las demandas de un mercado en constante cambio.

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