La casa de subastas Acker batió el récord mundial de vino vendido en subasta el 28 de marzo con la venta de una botella de 1945 Romanée-Conti procedente de la bodega personal de Robert Drouhin —figura legendaria de la Borgoña y responsable durante casi medio siglo de Maison Joseph Drouhin— por 812.500 dólares. La cifra supone un incremento de casi el 50% sobre el anterior récord, que también pertenecía a esta misma añada y que se había fijado en 558.000 dólares en 2018. La bodega compradora no ha sido desvelada por Acker.
La transacción tuvo lugar en el marco de la subasta anual La Paulée, celebrada entre el 26 y el 28 de marzo en Nueva York, en el restaurante Marea. El evento superó los 25 millones de dólares en ventas totales y estableció 460 nuevos récords mundiales, con Domaine Dujac a la cabeza con 27, seguido de Domaine de la Romanée-Conti con 23 y Leflaive con 20.
Por qué solo existen unas 600 botellas
El viñedo de Romanée-Conti, en el corazón de la Borgoña francesa, produce anualmente entre 5.000 y 6.000 botellas a partir, principalmente, de uva Pinot Noir. Pero de la añada de 1945 solo se elaboraron alrededor de 600, lo que la convierte en una rareza absoluta dentro de un catálogo que ya de por sí cotiza entre los más altos del mercado mundial.
El motivo de esa escasez —y buena parte de su leyenda— tiene que ver con lo que vino después: 1945 fue el último año en que Domaine de la Romanée-Conti vendimiara de sus vides más antiguas antes de proceder a su replantación. Unas cepas que habían sobrevivido a la filoxera, a dos guerras mundiales y a casi un siglo de historia vitícola borgoñona. Esa condición de vino prefiloxérico —elaborado con uvas de cepas no reconvertidas para resistir al insecto que arrasó los viñedos europeos en el siglo XIX— es uno de los argumentos que esgrimen los coleccionistas para justificar su carácter irrepetible y su profundidad organoléptica sin parangón.
Un fin de semana para los anales de la Borgoña
John Kapon, presidente de Acker, no escatimó en adjetivos al valorar la jornada: «Hemos hecho historia este fin de semana. He tenido el privilegio de catar el 1945 Romanée-Conti solo tres veces en mi vida, y es el mejor vino que he probado jamás. Este fin de semana ejemplificó el alma y el espíritu de la Borgoña, reuniendo a los mejores productores y coleccionistas del mundo y creando las condiciones perfectas para un resultado verdaderamente histórico».
La procedencia de esta botella en concreto —directamente de la bodega de Robert Drouhin, que también fue pionero en el desarrollo de la industria vitivinícola de Oregón— añadió un plus de atractivo para los pujadores. En el mercado de vinos de colección, la trazabilidad de un ejemplar es tan importante como el vino en sí.
La temporada de subastas de Acker continúa con una nueva cita en Hong Kong el 11 de abril, seguida de una subasta de bodega única en Estados Unidos el 17 del mismo mes, y ventas en Suiza, Singapur y Estados Unidos durante mayo.
