Socaire 2018

Cuando pensamos en los vinos de Jerez, normalmente nos centramos en Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, y el mismo Jerez de la Frontera, pero hay un Jerez diferente y muy interesante fuera de ese triángulo, y Chiclana de la Frontera, con Primitivo Collantes a la cabeza, es el mejor de los ejemplos. Su Socaire es un vino diferente, abanderado de toda una corriente de vinos blancos tranquilos de Cádiz con una personalidad tan arrolladora que ha creado todo un movimiento alrededor de ellos: el “socairismo”.
Socaire 2018 es un monovarietal de Palomino Fino plantado sobre suelo de albariza en el viñedo Matalián. La fermentación con levaduras autóctonas se lleva a cabo en botas de roble americano que anteriormente han contenido fino, y el vino tiene una crianza convencional (sin velo de flor) de 24 meses en botas de roble americano.
En copa se presenta de un color amarillo limón con reflejos metálicos. Su nariz es evocadoramente mineral, con tímidas notas de frutos secos, mientras que en boca Socaire no destaca por su intensidad, aunque sí por su muy buena acidez, estructura, un punto glicérico y un final salino y ligeramente amargo que te hace llevar la copa a la boca una y otra vez. Es un perfecto ejemplo de que hay mucho Jerez fuera de ese triángulo y de que Chiclana de la Frontera y Primitivo Collantes son el mejor de los ejemplos. Y es muy probable que, una vez que lo pruebes, no puedas abandonar ya el socairismo.

Socaire 2018, Lateral de etiqueta

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When we think of Jerez wines, we normally focus on Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, and Jerez de la Frontera itself, but there’s a different and very interesting Jerez outside of that triangle, and Chiclana de la Frontera, with Primitivo Collantes in the lead, is the best example. His Socaire is a different wine, the standard bearer for a whole stream of unfortified white wines from Cádiz with such an overwhelming personality that it has created a whole movement around them: the “socairismo”.
Socaire 2018 is a Palomino Fino single-varietal planted on albariza soil in the Matalián vineyard. The fermentation with indigenous yeasts is carried out in American oak barrels that have previously contained fino wine, and the wine has a conventional 24 months aging (without “velo de flor” layer of yeasts) in American oak casks.
In the glass it shows a lemon yellow color with metallic reflections. Its nose is evocatively mineral, with timid notes of nuts, while in the palate Socaire doesn’t stand out for its intensity, although it does for its very good acidity, structure, a glyceric point and a saline and slightly bitter finish that makes you take the glass to your lips over and over again. It’s a perfect example that there’s a lot of Jerez outside of that triangle and that Chiclana de la Frontera and Primitivo Collantes are the best examples. And it’s very likely that, once you try it, you will not be able to abandon the socairismo anymore.

Socaire 2018, Lateral de etiqueta 2