Bodegas Borsao depósitos de hormigón

Sabíamos que era grande. Ya antes de entrar en la zona de trabajo, María Sancho, nuestra anfitriona, nos contó que elaboran nueve millones de botellas al año. Pero lo que verdaderamente nos abrió los ojos fue toparnos, en la primera sala, con sus gigantescas cubas de ensamblaje.
Borsao es, a la vez, una bodega y una auténtica fábrica, algo que ni mucho menos debe tomarse como despectivo. Ser tan grande les permite rebajar los costes, automatizar muchos procesos, y ofrecer un montón de vinos diferentes, algunos de ellos exclusivos para grandes cadenas de distribución.
Aparte de las cubas de ensamblaje y la automatización de la embotelladora, nos dejó boquiabiertos la nave de crianza, donde encontramos decenas de auténticas torres de barricas bordelesas.
Y lo más llamativo es que Borsao comenzó como cooperativa, pero ha sabido crecer y reinventarse sin que ello suponga renunciar a hacer algunos vinos verdaderamente interesantes.
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We knew it was great. Before entering the work area, María Sancho, our hostess, told us that they make nine million bottles a year. But what really opened our eyes was to find, in the first room, its gigantic assembly vats.
Borsao is, at the same time, a winery and a factory. Being so big allows them to lower costs, automate many processes, and offer a lot of different wines, some of them exclusive for large food supply chains.
Apart from the assembly tanks and the automation of the bottling plant, we were impressed by the ageing room, where we found dozens of authentic Bordeaux barrels towers.
And the most striking thing is that Borsao started as a cooperative, but it has grown and reinvented itself without it renouncing to make some truly interesting wines.