Las Cenizas 2018

Hay quienes sostienen que Cenicero debe su nombre a los restos que se producían en la elaboración de carbón vegetal. Otros defienden que el nombre viene de las cenizas dejadas por los trashumantes tras abandonar su campamento de invierno, y son estas cenizas las que dan nombre al vino que catamos hoy.
Independientemente de la teoría que explica el nombre de esta población, Cenicero es uno de los pueblos vitícolas más emblemáticos de La Rioja, y es de las uvas procedentes de varias parcelas de esta tierra bañada por el Ebro y por el Najerilla, cuyas cepas, conducidas en vaso, fueron plantadas por la familia Hernáiz en los años 80, de donde surge Las Cenizas 2018.
Hablamos de un varietal de Tempranillo (86 %) con algo de Mazuelo (14 %), de vendimia manual, con selección de racimos tanto en el viñedo como en la bodega. Tras despalillarse, parte de la uva se estruja y parte se encuba entera en depósito de hormigón, donde la fermentación arranca de manera espontánea con levaduras autóctonas, una fermentación durante la cual se realizan suaves remontados. El vino pasará posteriormente a barricas de roble francés (60 %) y americano (40 %), donde acabará la maloláctica y se criará durante nada menos que 16 meses.

Las Cenizas 2018 Cápsula

Cuando descorchamos la botella, encontramos un vino de un color rubí de capa media y una nariz muy limpia, con una exuberante fruta roja fresca, violetas y un agradable fondo de azúcar quemado. En boca nos sorprende por su acidez perfecta, buena intensidad, toques balsámicos, también terrosos, recuerdos muy sutiles de la madera muy bien integrada, todo ello armado con un tanino suave en un trago que va desvaneciéndose con lentitud. En el retronasal volvemos a encontrar esa carga de fruta roja fresca, y nuestra sensación final es más que positiva, ya que hemos encontrado un vino muy versátil, apto para el copeo (copeo de nivel) y para el maridaje culinario, con ese compromiso tan difícil que supone ofrecer un vino muy frutal y al mismo tiempo bien estructurado, un vino honesto, coherente con su elaboración; una buena expresión de la mejor Rioja, de Cenicero, de esas parcelas bañadas por el Ebro y por el Najerilla en cuyos suelos los pastores dejaban sus cenizas.

Las Cenizas 2018 Corcho

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Some people think that Cenicero owes its name to the remains that were made while producing charcoal. Others say that the name comes from the ashes left by the transhumants after leaving their winter camp, so these ashes give the name to the wine we taste today.
Regardless of the theory that explains the name of this town, Cenicero (that in Spanish means «place with ashes») is one of the most emblematic wine-growing villages in La Rioja. And our daily wine is made from grapes from various plots of this land bathed by the Ebro and the Najerilla rivers, goblet style vined planted by the Hernáiz family in the 80s.
Las Cenizas 2018 is a Tempranillo varietal (86%) with some Mazuelo (14%), hand harvested, with bunches selected both in the vineyard and in the winery. After being destemmed, part of the grapes are squeezed and part is placed directly in a concrete tank, where fermentation starts spontaneously with native yeasts, a fermentation during which gentle pump-overs are carried out. The wine will later go to French oak barrels (60%) and American ones (40%), where the malolactic conversion will end and it will be aged for no less than 16 months.
When we uncorked the bottle, we found a medium layer ruby ​​colour wine with a very clean nose, with lush fresh red fruit, violets and a pleasant background of burnt sugar. On the palate it surprises us with its perfect acidity, good intensity, balsamic touches, also earthy, very subtle hints of the well-integrated wood, all armed with a soft tannin in a sip that slowly fades. In the aftertaste we find that load of fresh red fruit again, and our final feeling is more than positive, since we have found a very versatile wine, suitable for drinking by the glass and also for culinary pairing, with that so difficult commitment between a very fruity wine and a well structured one,. It’s an honest wine, coherent with its elaboration, a good expression of the best Rioja, of Cenicero, of those plots bathed by the Ebro and by the Najerilla rivers on whose soils the shepherds left their ashes.

Las Cenizas 2018 Etiqueta Trasera